Volver a la edición
Nevaco Global
29 de septiembre de 2026

Un mundo al borde: la guerra contemporánea y el peligro de la escalada accidental - Diario y Radio Universidad Chile

Cargando análisis estratégico...

El escenario internacional atraviesa un momento de creciente fragilidad, donde conflictos cada vez más conectados, nuevas tecnologías y errores de cálculo reducen los márgenes de contención y aumentan el riesgo de una escalada mayor.

El escenario internacional volvió a mostrar durante los últimos días hasta qué punto han crecido las tensiones. Y la posibilidad de una guerra mayor que involucre a más estados se hace cada vez más palpable. Pero lo más inquietante es que esta podría comenzar no necesariamente porque un actor decida iniciarla, sino por un error, un incidente, una mala interpretación o una acción cuya autoría ni siquiera esté completamente clara.

En apenas unos días ocurrieron dos episodios muy distintos entre sí, pero que reflejan precisamente este frágil equilibrio. Primero, un atentado frustrado en Reino Unido contra de instalaciones militares usadas por Estados Unidos en sus operaciones contra Irán. Y el segundo, un falso informe de inteligencia generado por inteligencia artificial que casi provoca un incidente militar entre Estados Unidos y China, solo días antes de la reunión entre Xi Jinping y Donald Trump en Washington.

Ninguno de los dos episodios terminó provocando una escalada mayor, pero ambos muestran cómo el actual sistema internacional acumula cada vez más tensiones y mecanismos capaces de empujar rápidamente una crisis hacia un umbral mucho más peligroso y menos controlables.

El primero de estos hechos ocurrió durante la madrugada del domingo cerca de la base aéra de la Royal Air Force (RAF) en Fairford, Gloucestershire. Todo se descubrió por azar, cuando una mujer residente de la zona que regresaba a su casa tras una fiesta se encontró con varios hombres encapuchados y tres furgonetas bloqueando una carretera próxima a la instalación militar. Tras alejarse del lugar, alertó a la policía y a vecinos de la zona.

Poco después, agentes armados localizaron y detuvieron a cinco hombres, todos ciudadanos británicos procedentes de Londres y de entre 23 a 25 años. Especialistas del Ejército inspeccionaron los vehículos y encontraron productos químicos y componentes que podrían haber sido utilizados para fabricar explosivos. El Departamento de Guerra de Estados Unidos elevó entonces el nivel de alerta de la base, precisamente porque no se trata de una instalación cualquiera.

RAF Fairford forma parte de la infraestructura utilizada por la Fuerza Aérea estadounidense en Europa. Es usada como plataforma logística y operacional para bombarderos de largo alcance (B- 1B Lancer y B-52, dos de los modelos más importantes en la flota aérea norteamericana) en operaciones relacionadas con Medio Oriente.

La investigación continúa abierta y hasta ahora no existe una atribución definitiva sobre quién estaba detrás del posible ataque. Entre las hipótesis analizadas aparece una eventual vinculación o instigación desde Irán u organizaciones relacionadas, especialmente porque autoridades iraníes habían advertido previamente que las instalaciones europeas utilizadas para ataques contra su territorio podían convertirse en objetivos. También se han considerado otras posibilidades, desde sabotajes relacionados con Rusia hasta motivaciones extremistas independientes.

Incluso, tampoco puede descartarse la posibilidad de acciones autónomas o ataques de “falsa bandera” de un tercer actor, destinados a provocar una reacción política o militar. Pero, más importante que atribuir prematuramente responsabilidades, el episodio permite observar un problema más amplio: en la guerra contemporánea, muchas veces el peligro comienza precisamente en la dificultad de determinar quién actuó, por qué lo hizo y en nombre de quién.

Esta es una de las características fundamentales de lo que se denomina como guerra híbrida. Su lógica consiste en combinar instrumentos militares y no militares para presionar, desgastar o desestabilizar a un adversario sin necesidad de declarar formalmente una guerra. Sabotajes, operaciones clandestinas, ataques informáticos, campañas de desinformación, coerción económica, grupos intermediarios y fuerza militar convencional pueden formar parte de una misma estrategia.

Es también lo que habitualmente se describe como una confrontación en zona gris; acciones suficientemente hostiles para producir presión y daño, pero deliberadamente ambiguas para mantenerse, cuando es posible, bajo el umbral que obligaría al adversario a responder mediante una guerra abierta. Si detrás del episodio de RAF Fairford existiera finalmente participación estatal directa o indirecta, estaríamos precisamente frente a esa lógica, atacar un nodo militar vinculado al conflicto sin necesidad de enviar aviones, misiles o tropas regulares contra territorio británico.

El segundo episodio introduce una dimensión incluso más compleja, porque allí el riesgo no habría provenido de una operación del adversario, sino del propio sistema estadounidense de procesamiento de inteligencia y la dificultad de controlar las nuevas tecnologías en la guerra.

Un sistema basado en IA combinó información disponible públicamente con datos reservados e inteligencia de señales y concluyó erróneamente que un buque de bandera china transportaba componentes relacionados con un programa nuclear.

El documento circuló por distintos niveles del mando estadounidense y estuvo cerca de provocar una operación para interceptar la embarcación. La acción solamente se habría detenido cuando un alto mando decidió revisar nuevamente el origen del informe y descubrió que la conclusión producida por el sistema era incorrecta. De haberse ejecutado, Estados Unidos podría haber abordado por la fuerza una embarcación china sobre la base de información falsa, generando una crisis directa entre las dos mayores potencias del sistema internacional.

Este episodio incorpora una nueva capa a algo que los estrategas han denominado durante siglos la niebla de la guerra. Tradicionalmente, los errores militares nacieron de información incompleta, engaños del enemigo, malas interpretaciones humanas o decisiones tomadas bajo presión. Ahora, aparece una especie de niebla algorítmica. Sistemas capaces de analizar enormes cantidades de datos en segundos pueden generar conclusiones que parecen técnicamente sofisticadas y convincentes, aunque sean equivocadas.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte

Colombia frena importaciones de bienes hechos con trabajo forzoso
elnuevosiglo

Colombia frena importaciones de bienes hechos con trabajo forzoso

Colombia frena importaciones de bienes hechos con trabajo forzoso La prohibición comprende distintas etapas de la cadena de producción, entre ellas la extracción, el cultivo, la cosecha, la manufactura, el ensamble, el procesamiento y el acabado.

28 sept 2026