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Nevaco Global
9 de agosto de 2026

Ramón Arcusa y Teresa Giménez Barbat: «Pedro Sánchez es un psicópata con una tenacidad terrorífica»

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«Pedro Sánchez es un psicópata con una tenacidad terrorífica». Así define Teresa Giménez Barbat, antopóloga, escritora y ex eurodiputada de Ciudadanos, al presidente del Gobierno. «Sánchez es malvado: lo lleva en la sangre sin saberlo», remata el cantante, compositor y productor musical, Ramón Arcusa. Ambos han escrito, mano a mano, No lo compres, no te va a gustar. Conversaciones no aptas para progres. El título («provocador», nos dicen) ya sugiere el contenido: «Es un diálogo entre ambos sin filtros ni tabúes sobre cosas que no comprendemos del mundo actual». Se refieren a las «ideas fantasiosas de la izquierda, cuyo relato ha permeado el mundo y ha calado en la sociedad como una lluvia fina: de las instituciones a los bancos y las empresas».

El libro es una larga conversación entre dos personas cultas, adultas e inteligentes, de gran recorrido vital, donde desgranan las inquietudes grandes y pequeñas de este tiempo: cambio climático, animalismo, idelogía trans, lenguaje inclusivo, feminismo radical, George Soros, la situación de España… Es, nos dicen Ramón Arcusa y Teresa Giménez Barbat, «lo woke o lo políticamente correcto», aunque matizan que hablan de más cosas. Un diálogo para rebelarse contra la imposición y la cancelación de la izquierda: «El pack del progre es una especie de fe revelada que no se puede ni discutir hoy. No se puede anatemizar a quien pone en cuestión el discurso oficial».

Ramón Arcusa y Teresa Giménez Bernat creen que «la izquierda ha perdido el norte, se ha equivocado en todo y es invotable». Opinan que «en la izquierda todo se queda en palabrería para quedar bien» y que, por eso, «la izquierda siempre apoya causas lejanas que no les cuesta nada a ellos». «No son de fiar», dice Ramón.

Ramón Arcusa piensa que «todo es propaganda» y lo lleva al terreno de la «invasión» de Ceuta: «Seguro que ningún mena de Ceuta llegará a La Moncloa». Y añade: «Sánchez quiere aparecer como el bueno de la película». Teresa Giménez Barbat recuerda sus viajes a Ceuta como eurodiputada con Javier Nart: «La gente está indefensa, hay que defender la frontera».

Ramón Arcusa cree que «Sánchez es muy listo, hábil y peligroso» y que «no es una buena persona». Teresa Giménez Barbat mete en el pack a Zapatero: «Sánchez y Zapatero se creen impunes y piensan que, como son de izquierdas, todo lo que hacen está bien». Y bromean al citar los casos de corrupción de Zapatero que les soprendieron con el libro ya casi entregado: «Nos hemos dejado cosas en el tintero, pero, mientras haya políticos y gente malvada, habrá temas para otro libro».

Ni Ramón Arcusa ni Teresa Giménez Barbat entienden que «personajes sin capacidad como Yolanda Díaz hayan llegado a la vicepresidencia del Gobierno ni a ningún lado». Teresa bromea: «Lo mejor es que ella se ve segura y maravillosa». Y añade: «¿Dónde se compran esas pastillas?».

Ramón se ríe y cuenta que, al menos, «Yolanda Díaz ahora va a poder pagar los 50.000 euros que le reclama Julio Iglesias con sus 300.000 euros libres de impuestos que ganará si llega a la Organización Internacional del Trabajo». Para Ramón Arcusa y Teresa Giménez Barbat, «Julio Iglesias ha sido el blanco perfecto para la izquierda».

Ramón afirma: «Conozco a Julio, es un claro caso de denuncia falsa». «Julio ha sido -recuerda- un hombre más bien acosado por mujeres y no un acosador». Ambos coinciden en que «las mujeres que han estado con Julio Iglesias lo han usado como un trofeo para fardar con las amigas». Los dos coinciden en que el caso de Julio Iglesias «representa muchas de las cosas de las que hablamos en el libro».

Por ejemplo del «delirio trans». Para Teresa Giménez Barbat, «el siglo XX ha sido un siglo de delirios colectivos, como el delirio trans». «Lo peor -dice- es que se acepte y se lleve a las leyes que una persona pueda cambiar de sexo por propia voluntad».

Son las «cosas espantosas», dice Teresa, de la ideología que se extendieron desde la universidades europeas, particularmente francesas, a las de Estados Unidos. Ambos celebran que Trump amenazara a Harvard y el resto de universidades si seguían con ese sesgo. «Les dijo que les dejaría sin financiación si seguían con el rollo de que el sexo no existe», recuerda Ramón Arcusa.

«Que cada uno haga en su casa lo que quiera pero que no nos den la brasa», dice Ramón Arcusa, que afirma que «toda la vida se ha respetado a los gays». Teresa le recuerda su anécdota en los años 60 con Amanda Lear, la famosa y aceptadísima musa de Salvador Dalí: «Salimos un día y, al cabo de un rato, me llama Juan Carlos Calderón y me dice ‘oye, sabes que estás con un tío’». «No pasó nada, pero igual hubiera cambiado mi vida», dice Ramón riéndose. «Como todo el mundo se ríe del lenguaje inclusivo», afirma, por sus ocurrencias ridículas.

En el libro, Ramón y Teresa hablan del cambio climático. Para Ramón Arcusa «es el camelo más importante del siglo XX». Y añade: «Los profetas del cambio climático son los que evitan que los incendios se apaguen más rápido. La gente del campo sufre una cantidad enorme de regulaciones, normas ridículas y multas». Teresa está de acuerdo en esto pero matiza: «Cambio climático ha habido siempre, lo que no hay es emergencia climática».

En esto del cambio climático y en la visión de Trump, Ramón y Teresa discrepan: «Trump le cae mejor a Ramón que mí. La gracia es que no estamos de acuerdo en todo, si no el libro hubiera sido inviable». Ramón dice que la mejor definición de Trump se la dió hace poco Nacho Cano: «Me dijo que está como una regadera». Ramón opina que «con Trump, como con todo, hay que esperar al final de las cosas» y le reconoce que aunque «lo del ICE estuvo fatal, ha conseguido que no entre nadie a Estados Unidos sin pasar por la aduana».

«España no existe en Estados Unidos, salvo ahora por Ceuta y por los incendios», cuenta Ramón Arcusa. Eso sí, destaca que «la victoria en el Mundial ha dado la imagen de una España seria, responsable, honesta y divertida».

Ramón vive en Miami. Teresa, en Cataluña. Ella se ríe de la ‘pacificación’ y de la ‘concordia’ de la que presumen el PSOE y los independentistas: «Aquí no había que pacificar nada, lo que queremos es justicia porque simplemente hubo unos delincuentes que dieron un golpe contra la otra mitad de la población de Cataluña».  Para Teresa, «lo que nos han hecho pasar es imperdonable y ahora los indultan [amnistían] a todos».

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