Mónica Payá, directora general de emprendimiento, este jueves en su despacho.
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África ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una realidad estratégica en la balanza comercial de la Comunitat Valenciana. Aunque su peso actual todavía se sitúa por detrás de mercados tradicionales como la Unión Europea, el ritmo al que avanza el continente vecino no tiene parangón. Según detalla Mónica Payá, directora general de Emprendimiento e Internacionalización, la tendencia es de un dinamismo imparable.
"Con los datos que tenemos, África sin duda tiene una incidencia cada vez más creciente en la balanza comercial de la Comunitat Valenciana, pero todavía es secundaria", explica Payá.
Actualmente, el continente representa entre el 6 % y el 7 % de las exportaciones totales del territorio. Sin embargo, la directora subraya una cifra clave: "En el 2025 crecieron un 15,3 %, es decir, que ha sido el continente con mayor crecimiento relativo para nuestras exportaciones. Ese dato es importante".
El interés valenciano en el continente no responde solo a las ventas inmediatas, sino a una transformación estructural sin precedentes. Payá destaca el factor demográfico como el motor principal de este cambio: "La población más joven del mundo, pues porque el 70 % tiene menos de 25 años. Esto es una fuerza de trabajo masiva y un mercado en expansión".
Esta explosión de juventud se combina con un marco regulatorio que busca unificar el continente. La directora pone el foco en la zona de libre comercio continental africana, diseñada para reducir aranceles fronterizos y permitir a las empresas operar en un mercado unificado.
"África tiene una oportunidad cercana a los 4 billones de dólares. Hay que convertir esas vulnerabilidades en una resiliencia", afirma con contundencia a EL ESPAÑOL.
Uno de los sectores donde la Comunitat Valenciana tiene más que aportar es el de la agrotecnología, conocido como agritech en inglés. El perfil de la empresa valenciana ha evolucionado desde los sectores tradicionales hacia soluciones de alta especialización. "Los países africanos lo que quieren es aumentar su productividad agrícola y adaptarse al cambio climático", señala Payá.
Esta necesidad genera una demanda de soluciones donde el tejido empresarial valenciano es referente internacional. Según la directora, existe un interés masivo en "sistemas de riego inteligente y ahorro de agua, invernaderos, técnicas hortofrutícolas o maquinaria agrícola". No se trata solo de tecnología, sino de logística para "limitar la pérdida post-cosecha".
En el ámbito digital, el enfoque valenciano se centra en las soluciones B2B (negocio a negocio) y en el ecosistema fintech. "La falta de banca tradicional ha impulsado todo un ecosistema de dinero móvil", explica Payá. Esto abre la puerta a "modelos de negocio tecnológicos en teléfonos básicos" y programas para logística y comercio que facilitan los pagos digitales donde la infraestructura financiera convencional no llega.
Mónica Payá identifica nodos geográficos muy específicos donde la pyme valenciana puede concentrar sus esfuerzos. Costa de Marfil se posiciona como uno de los mercados más dinámicos de África occidental, con gran demanda en "tecnología para tratamiento de aguas, energías renovables y equipamiento sanitario".
En esa lista Senegal destaca por su estabilidad política y su papel fundamental en la cadena de suministros. "El centro logístico de África occidental es Senegal. Aquí hay un poco de todo: ingeniería, industria alimentaria y agricultura", detalla la directora. También menciona a Ghana como una de las economías más abiertas y estables para la inversión extranjera.
Sobre el gigante del continente, Nigeria, Payá reconoce la dualidad entre su inmenso tamaño y sus desafíos. Con una población de unos 230 millones de habitantes, es un mercado masivo, aunque advierte que "tiene bastantes riesgos a nivel regulatorio y logístico, pero tiene un enorme potencial comercial".
Frente al despliegue masivo de grandes potencias en el continente, la Comunitat Valenciana juega en una "liga distinta" basada en la proximidad y la flexibilidad.
"China lo hace con grandes infraestructuras y Francia con implantación histórica. Nuestra fortaleza reside en otro modelo: el de proximidad, especialización y capacidad para aportar soluciones adaptadas de tú a tú", defiende Payá.