Viajé a Burdeos con unos amigos el pasado fin de semana y comprobé que los bodegueros están regando las viñas. Y dirá el lector, ¿qué importancia tiene eso?, y le explicaré que los grandes vinos franceses presumían de su altísima calidad precisamente porque solo recibían el agua de lluvia. Y ahora que no llueve, ¿qué será, de su fama y calidad? Además, los jóvenes han reducido el consumo de alcohol, los americanos amenazan con subir los aranceles y no hay nuevos mercados que abrir. El negocio va de capa caída. Podríamos decir que los efectos del cambio climático y de Trump, que vienen a ser igual de nocivos, y de una generación que le ha dado por la ‘vida sana’, carcomen las vides. Pero no es solo eso, los franceses también han perdido su savoir-faire, el gusto por el detalle. En la gran bodega del Château La Mission Haut-Brion, por ejemplo, ya se pueden comprar todas las cajas de vino que uno quiera que apenas tendrán la atención de agradecerlo con unas copas baratas que ni siquiera llevan el sello de la casa. Es el declive.
Y qué decir de la bella Burdeos, cuyas tiendas de lujo tienen que ocultar los Rolex, los bolsos de Louis Vuitton o incluso las chaquetas de Jack & Jones, que no son nada del otro mundo, con cerramientos de contrachapado. Así es como se expresa el miedo a la violencia de black blocs, que también han puesto Mallorca en su punto de mira. El diario Sud Ouest, que viene a ser la Ultima Hora de Aquitania, ponía el grito en el cielo por la falta de eficiencia del Estado ante el vandalismo callejero. Y con todo eso en la cabeza percibí que madame Le Pen entrará en El Elíseo.
NOTA DE LA DIRECCIÓN
La asamblea de trabajadores de Hora Nova ha rechazado la propuesta de incremento salarial del 4% planteada por la empresa para 2026 y ha acordado iniciar una huelga de firmas en las informaciones. En consecuencia, algunas noticias y fotografías aparecerán sin la firma de sus autores. Asimismo, la asamblea ha anunciado la convocatoria de movilizaciones.