Para el Consejo de Empresas Americanas, que dirige Ricardo Triana, el objetivo es que entre el 90 % y el 93 % de la canasta exportadora colombiana ingrese al mercado estadounidense con arancel cero.
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Hace unas semanas, el representante comercial de los Estados Unidos, Jamieson Greer, en un mensaje lanzó la hoja de ruta de la relación entre Colombia y ese país. “En la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), estamos comprometidos a fortalecer nuestros lazos económicos y comerciales, incluso mediante la negociación expedita de un acuerdo sobre comercio recíproco, y confío en que lograremos mucho trabajando juntos con el ministro Gómez Amín y su equipo. Ya hemos avanzado en varios temas pendientes y esperamos continuar colaborando en el futuro cercano para impulsar nuestra relación comercial hacia un futuro aún mejor”, dijo en su cuenta de X.
Frente a este acuerdo, su expectativa, futuro y desarrollo, SEMANA conversó con Ricardo Triana, director ejecutivo del Consejo de Empresas Americanas (CEA).
Explicó que este Acuerdo sobre Comercio Recíproco es un instrumento de carácter ejecutivo y técnico que busca dinamizar el intercambio comercial bilateral y superar las recientes barreras arancelarias de emergencia, como el recargo del 12,5 % sobre ciertos productos.
“El objetivo central que persigue la negociación, liderada por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, es lograr que entre el 90 % y el 93 % de la canasta exportadora colombiana ingrese al mercado norteamericano con arancel cero”, dijo Triana.
Señaló que, a cambio de esta exención arancelaria, el acuerdo contempla que Colombia asuma compromisos de reciprocidad en materia de estándares laborales, seguridad aduanera y transparencia en las cadenas de suministro. Y añadió que es una respuesta pragmática para garantizar que Colombia se mantenga como un socio comercial estratégico para Estados Unidos, asegurando la liquidez y competitividad que nuestras empresas necesitan.
Dejó claro que el Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado en 2012 sigue siendo la columna vertebral y el marco jurídico integral de la relación económica entre ambas naciones. Según él, este nuevo acuerdo no deroga ni sustituye al TLC; por el contrario, actúa como un mecanismo ejecutivo y operativo complementario para atender una coyuntura arancelaria específica.
“El TLC conserva plenamente vigentes sus capítulos de desgravación de largo plazo, protección a la inversión, solución de controversias, propiedad intelectual y compras públicas. Lo que cambia con el nuevo acuerdo es la agilidad para resolver obstáculos tarifarios inmediatos mediante protocolos de reciprocidad y cumplimiento normativo”, manifestó Triana.
Recalcó que la principal diferencia radica en su naturaleza: el TLC es un tratado internacional de amplio alcance ratificado por los Congresos de ambos países, mientras que el acuerdo recíproco es un instrumento de implementación ejecutiva y técnica enfocado en exenciones tarifarias coyunturales y estándares aduaneros específicos.
El acuerdo abarca sectores fundamentales para la producción nacional, dentro de los cuales se destacan la agroindustria (flores cortadas, café, aceite de palma, cacao, frutas procesadas y banano), las manufacturas intermedias, los plásticos, así como el sector de textiles y confecciones.
Las condiciones de negociación están marcadas por la reciprocidad estricta y la certidumbre aduanera. Aseguró que para acceder al beneficio de tarifa cero, las empresas exportadoras colombianas deben certificar que en la elaboración de sus productos no intervienen insumos provenientes de terceros países asociados a prácticas de trabajo forzoso, alineándose con las normativas éticas que exige la legislación estadounidense y el Decreto 1444 de 2026 expedido por el Gobierno colombiano.
“Para Colombia, este acuerdo representa una oportunidad clave para blindar el acceso preferencial al mercado de consumo más grande del mundo. Beneficia de manera directa la estabilidad de los más de 120.000 empleos directos y 420.000 indirectos que generan nuestras empresas afiliadas al CEA, además de brindar un alivio económico fundamental para la reactivación del país en un momento social y económico exigente”, señaló el dirigente.
Frente a sectores que podrían verse presionados, se encuentran industrias, como algunas ramas de confecciones y calzado, que dependan de materias primas importadas de mercados asiáticos con lo que llamó “trazabilidad laboral difusa”. Asimismo, las pequeñas y medianas empresas enfrentarán el reto de adaptar sus procesos productivos y administrativos para cumplir con los costos y requisitos de certificación aduanera que exige el nuevo marco de reciprocidad.
Estados Unidos y Colombia son aliados estratégicos, respaldados por más de 200 años de sólida relación bilateral. La posición de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) es pragmática: buscan garantizar la reciprocidad en el comercio y la integridad de sus cadenas de suministro en el marco de su política de comercio justo.