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Nevaco Global
10 de agosto de 2026

Dieciséis meses después del “Día de la Liberación”, el comercio mundial cambió de mapa

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Dieciséis meses después del denominado “Día de la Liberación”, la política comercial impulsada por Estados Unidos en abril de 2025 aparece como uno de los factores centrales de la transformación del escenario económico y geopolítico global. El incremento unilateral de aranceles y la posterior firma de acuerdos bilaterales modificaron las reglas del intercambio internacional y profundizaron la competencia entre Washington y Beijing. Sin embargo, contra las primeras previsiones, el comercio mundial no se contrajo: por el contrario, creció a un ritmo significativamente superior al del año anterior.

El giro se produjo el 2 de abril de 2025, cuando Donald Trump anunció una profunda modificación de la política comercial estadounidense, bajo el argumento de que el sistema vigente era “injusto” y perjudicaba a Estados Unidos, estableciendo sobretasas de entre 10% y 50%, determinadas en función del déficit comercial bilateral y de los aranceles aplicados por cada socio a los productos estadounidenses.

Más allá del objetivo estrictamente comercial, el nuevo esquema también tuvo un fuerte componente geopolítico, en un contexto marcado por la creciente competencia entre Estados Unidos y China. Beijing fue el único país que respondió inicialmente con una escalada abierta de represalias, mientras que buena parte de los demás socios optó por negociar nuevos acuerdos con Washington. El resultado fue un debilitamiento del sistema multilateral de reglas y una mayor tendencia hacia relaciones comerciales de carácter bilateral.

Pero la guerra arancelaria no logró frenar el comercio global. Según las estadísticas de la Organización Mundial del Comercio citadas en el informe elaborado por la Fundación INAI, el intercambio mundial de bienes alcanzó en 2025 los US$26,3 billones, con un crecimiento del 6,7% frente a 2024, cuando había aumentado 2,2%. Tanto Estados Unidos como China continuaron integrados a las cadenas globales, aunque con una marcada modificación en sus relaciones bilaterales.

El principal cambio se produjo precisamente entre las dos grandes potencias. Las exportaciones estadounidenses hacia China disminuyeron 26%, mientras que las ventas chinas a Estados Unidos cayeron 29%. Al mismo tiempo, Estados Unidos incrementó sus importaciones totales 4,4% y su déficit comercial 2%, mientras que las exportaciones chinas al mundo crecieron 5,5% y su superávit comercial aumentó 20%. De acuerdo con el análisis, la política arancelaria terminó mostrando mayor eficacia para impulsar objetivos geopolíticos que para corregir los desequilibrios comerciales que buscaba modificar.

El desacople entre Washington y Beijing, además, abrió espacios para terceros países. En ese nuevo tablero, Argentina logró mantener una trayectoria de mayor integración comercial. Durante 2025, las exportaciones nacionales crecieron 9,3%, por encima del promedio mundial de 6,7%, mientras que las importaciones aumentaron 24,7%. El comportamiento permitió avanzar en la recuperación de los niveles de apertura comercial de la economía argentina, en un escenario internacional que, lejos de cerrarse completamente, comenzó a redistribuir oportunidades entre distintos proveedores.

Uno de los datos más significativos fue el salto de casi 54% en las exportaciones argentinas hacia China. El análisis plantea que parte de ese crecimiento podría estar relacionado con el desacople entre Beijing y Washington y con potenciales desvíos de comercio en favor de Argentina. En particular, se observa una relación entre el incremento de las principales exportaciones argentinas al mercado chino y la caída de las ventas estadounidenses de esos mismos productos.

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