"¿Quién se queda el beneficio?": UPA denuncia pérdidas de 2.000 millones en el olivar
Los olivareros andaluces han vendido más aceite del que han producido, pero eso no se ha traducido en una mayor rentabilidad para sus explotaciones. Al contrario: UPA Andalucía cifra en cerca de 2.000 millones de euros las pérdidas económicas del sector productor durante la campaña de comercialización 2025/2026. Una situación que vuelve a poner el foco en la diferencia entre lo que perciben los agricultores por su trabajo y lo que pagan los consumidores en los supermercados. El secretario general de UPA Andalucía, Jesús Cózar Pérez, cuestiona la evolución de los precios y pone sobre la mesa una pregunta que considera clave para entender lo sucedido: "¿Quién se queda el beneficio en la cadena alimentaria?". La organización agraria denuncia que, mientras el precio del aceite de oliva en origen ha caído más de un euro por kilo en el último año, el abaratamiento apenas ha llegado a los lineales. Para Cózar, esta diferencia evidencia un problema en el reparto del valor generado por el sector y exige examinar qué sucede entre el productor y el consumidor final. "A los olivareros no nos salen las cuentas por los intereses de unos especuladores que se benefician con el sudor de nuestro trabajo. Hemos perdido en esta campaña cerca de 2.000 millones de euros, mucho más dinero que lo que recibimos por la PAC", afirma el responsable de UPA Andalucía. La evolución de los precios entre octubre de 2025 y octubre de 2026 refleja, según los datos aportados por UPA Andalucía, una brecha significativa entre el campo y los puntos de venta. Hace un año, el precio en origen se situaba en torno a los 4,20 euros por kilo. Actualmente, ronda los 3 euros. En cambio, el precio medio del aceite de oliva en los supermercados ha pasado de unos 5 euros a aproximadamente 4,90 euros por litro. Es decir, los productores cobran alrededor de un euro menos por kilo, mientras que el consumidor solo ha visto una reducción de unos diez céntimos por litro. "A nosotros nos han quitado alrededor de un euro por kilo, mientras que en el supermercado el consumidor apenas paga diez céntimos menos por litro. Aquí hay una diferencia muy importante que no está llegando ni al agricultor ni al consumidor", sostiene Jesús Cózar. El secretario general de la organización agraria reclama que se investigue dónde queda ese valor y quién se beneficia de la diferencia de precios. También critica la actuación de determinados representantes del sector, a los que acusa de no defender suficientemente la rentabilidad de los olivareros. Los resultados de la campaña plantean otra incógnita para UPA Andalucía. España ha comercializado alrededor de 1,48 millones de toneladas de aceite de oliva, frente a una producción acumulada de aproximadamente 1,306 millones de toneladas. Para la organización, estos datos hacen difícil entender que las cotizaciones en origen hayan permanecido durante tantos meses en niveles de entre 3 y 3,50 euros por kilo, especialmente en un ejercicio con una producción que califica de media-baja. "Hemos vendido más aceite del que hemos producido", recuerda Cózar, quien señala que el enlace de la campaña anterior y las importaciones permitieron disponer de producto suficiente para abastecer el mercado. La organización considera que esta evolución merece una explicación, ya que el volumen comercializado no se ha traducido, a su juicio, en unos precios que garanticen una remuneración adecuada para quienes producen el aceite. Las pérdidas estimadas, cercanas a los 2.000 millones de euros, representan para UPA Andalucía una amenaza para la continuidad de miles de explotaciones familiares, que deben afrontar los costes de producción independientemente de la evolución de las cotizaciones. "Los olivareros no podemos seguir siendo quienes asumimos todos los riesgos mientras otros eslabones de la cadena se quedan con el valor que genera nuestro trabajo", advierte el secretario general de la organización. Ante esta situación, UPA reclama medidas para impedir las prácticas que permitan vender por debajo de los costes de producción y pide actuar cuando existan indicios de incumplimientos de la normativa de la cadena alimentaria. "La cadena alimentaria tiene que funcionar para todos", subraya Cózar, que insiste en la necesidad de mejorar la rentabilidad del olivar tradicional y garantizar que los agricultores reciban una compensación suficiente por su trabajo. Los datos de cierre de la campaña 2025/2026 sitúan la producción acumulada de aceite de oliva en España en 1.305.828 toneladas. En septiembre, las salidas al mercado alcanzaron las 130.000 toneladas, incluidas las importaciones, mientras que el volumen comercializado a lo largo de toda la campaña ascendió a 1.480.000 toneladas. Las existencias totales se situaron en 356.914 toneladas, que constituyen el aceite disponible para enlazar con la próxima campaña. De esa cantidad, 175.745 toneladas corresponden a cooperativas y almazaras; 178.291, a envasadores; y 2.878, al Patrimonio Comunal Olivarero. Con estas cifras sobre la mesa, UPA Andalucía vuelve a reclamar respuestas sobre la formación de los precios y el reparto de los márgenes comerciales. Para la organización, el reto no consiste únicamente en vender aceite, sino en conseguir que esa comercialización garantice la viabilidad de las explotaciones y una remuneración justa para las familias que sostienen el olivar.
