“Contra Cuba, el gobierno de los Estados Unidos lleva a cabo una guerra multidimensional, no convencional, que dura ya casi siete décadas y se ha vuelto más ruda y despiadada en los últimos siete meses”, afirmó el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla. Los daños del bloqueo, y voy a dar cifras nuevas, los daños del bloqueo en el periodo entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026 a precios corrientes, ascienden a una cifra récord de 8.083 millones de dólares, un 7% mayor que el año anterior. El impacto acumulado desde su inicio alcanza 178.700 millones de dólares a precios corrientes.
Agencias Nueva York. 9/7/2026. El siguiente es el texto íntegro del discurso del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla en Debate de la Asamblea General de las Naciones Unidas bajo el punto 38, “Necesidad de poner fin al Bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba”.
Señor Presidente, excelentísimos señores representantes permanentes, distinguidos delegados:
Contra Cuba, el gobierno de los Estados Unidos lleva a cabo una guerra multidimensional, no convencional, que dura ya casi siete décadas y se ha vuelto más ruda y despiadada en los últimos siete meses.
Ahora se ha sumado el cerco energético, equivalente a un bloqueo naval, que es un acto de guerra. Se impide el acceso de suministros de combustible a Cuba, tanto de carácter comercial como humanitario, mediante amenazas directas, acciones coercitivas unilaterales e incluso el acoso o el amedrentamiento de buques tanqueros por medios navales militares de Estados Unidos.
Se han producido reiteradas amenazas de agresión militar por los más altos niveles del gobierno estadounidense y fuentes públicas describen opciones y preparativos bélicos.
Al bloqueo económico, comercial y financiero, se añaden acciones inéditas y de extremo carácter extraterritorial, como el uso de sanciones secundarias que siguen el macabro plan de provocar en Cuba una crisis humanitaria y la total desestabilización del país, que abra paso o fuerce la orden presidencial de una intervención militar imperialista que provocaría un baño de sangre y cuantiosas pérdidas de vidas cubanas y estadounidenses.
A la pregunta de si se seguiría intensificando la presión económica contra Cuba, el propio presidente Donald Trump respondió, y cito: «No creo que se pueda ejercer mucha más presión, salvo entrar y destrozar el lugar».
En estos meses se ha multiplicado el daño humanitario a nuestra población, con el deterioro de la calidad de vida, la reducción de fuentes de subsistencia, la limitación a las potencialidades de desarrollo personal, familiar y social, la violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todo un pueblo en un acto de castigo colectivo.
Son todos estos asuntos de alta importancia y urgencia que merecen no solo la atención, sino el más claro pronunciamiento de las Naciones Unidas y su órgano más universal y representativo, la Asamblea General, en virtud de su mandato de preservar la paz y la seguridad internacionales y de asegurar el disfrute de los derechos humanos.
Las familias cubanas, en especial los niños y jóvenes, las madres, sienten el sufrimiento de prolongados e insoportables apagones o cortes de electricidad. Muchas veces, cuando falta la electricidad, falta también el agua potable. Saben de la angustia de la falta de un medicamento para un enfermo. Los agobia la carencia de alimentos o los altos precios de artículos de primera necesidad.
La tasa de mortalidad infantil de 4,0 por mil nacidos vivos se ha incrementado a 9,9. Esto significa la muerte evitable en otras condiciones, disponiendo de equipos, dispositivos y tratamientos idóneos, de 1.780 recién nacidos.
El número de personas que mueren por cáncer en el país ha aumentado significativamente. En el caso de los niños y jóvenes, la supervivencia cayó de un 85% a un 65%. La tendencia coincide con los momentos más duros del cerco estadounidense.
El bloqueo asfixia y mata de manera silenciosa. Atender este crimen despiadado es también una responsabilidad de las Naciones Unidas.
El gobierno de Estados Unidos, y en especial su Departamento de Estado, difunden la mentira de que el bloqueo no se dirige contra el pueblo cubano, sino solamente contra el gobierno. Pregúntenle al pueblo de Cuba si sufre o no el bloqueo. Incluso pregunten a los diplomáticos, corresponsales y otros extranjeros que viven en Cuba.