Tras un conteo largo y marcado por controversias, Perú ya tiene a los dos candidatos que competirán en la segunda vuelta presidencial.
Keiko Fujimori, quien obtuvo 2.877.678 votos (17,18%), y Roberto Sánchez, 2.015.114 votos (12,03%), se enfrentarán en el balotaje previsto para el 7 de junio, según los resultados difundidos por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
El conservador Rafael López Aliaga quedó fuera por un ajustado margen al haber obtenido 1.993.904 votos (11,90%).
Aunque el resultado es oficial, el Jurado Nacional de Elecciones aún no se ha pronunciado.
La jornada electoral del domingo 12 de abril presentó retrasos en la instalación de mesas y problemas logísticos que obligaron a extender la votación en algunos centros hasta el lunes 13.
La primera vuelta de las presidenciales estuvo marcada por la fragmentación del voto, con más de 30 candidaturas en liza de las que ninguna superó el 20%.
El nuevo presidente heredará un país marcado por la creciente desconfianza hacia las instituciones tras años de inestabilidad política que han llevado a que tenga nueve presidentes en los últimos diez años y por la inseguridad ciudadana derivada del aumento del crimen organizado, la extorsión y la violencia urbana.
El nuevo líder tendrá que lidiar con un Congreso que vuelve a ser bicameral tras la aplicación de la reforma constitucional aprobada en 2024 y retiene el poder de destituirlo mediante la figura de la vacancia presidencial si se reúnen los apoyos necesarios.
Este escenario anticipa dificultades de gobernabilidad para el próximo presidente de Perú, sea quien sea.
Te contamos quiénes son los dos candidatos que se disputarán el poder.
A Keiko Fujimori se le pueden discutir muchas cosas, pero no su insistencia: tras tres derrotas, la candidata de Fuerza Popular pasó por cuarta vez consecutiva a la segunda vuelta.
Keiko se ha convertido en una de las pocas presencias duraderas en una política peruana que en los últimos años devoró dirigentes al ritmo frenético al que se sucedían los escándalos de corrupción.
Ella también tuvo el suyo: lavado de activos en el marco del caso Odebrecht. Pero tras incluso pasar por la cárcel, el Tribunal Constitucional archivó finalmente el caso. La sentencia le permitió ser nuevamente candidata justo a tiempo para esta elección.
Para seducir a los votantes cansados de la corrupción e inseguridad, Fujimori no dudó en reivindicar el legado de su padre, quien falleció en 2024 y pasó alrededor de 16 años en prisión tras ser condenado por crímenes de lesa humanidad.
Con el lema electoral de "vuelve el orden", intentó asociar su imagen a aquella que tienen los admiradores de Alberto Fujimori: un líder decidido que estabilizó un país golpeado por la crisis económica y la violencia de Sendero Luminoso en la década de 1990.