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Los últimos cruces de declaraciones entre Donald Trump y Giorgia Meloni confirmaron que las relaciones entre Estados Unidos e Italia se enfriaron completamente sólo dos años después de que la primera ministra italiana intentó presentarse como la líder europea más cercana al presidente estadounidense y una de las pocas aliadas con las que él podía contar realmente.
Los últimos cruces de declaraciones entre Donald Trump y Giorgia Meloni confirmaron que las relaciones entre Estados Unidos e Italia se enfriaron completamente sólo dos años después de que la primera ministra italiana intentó presentarse como la líder europea más cercana al presidente estadounidense y una de las pocas aliadas con las que él podía contar realmente.
Aunque el encuentro de ambos líderes comenzó con halagos por ambas partes, con el tiempo la relación se ha convertido en un continuo desencuentro.
Antes de su investidura oficial en la Casa Blanca, el 20 de enero de 2025, Meloni voló a Florida para visitar la villa de Trump en Mar-a-Lago y Trump la recibió con agrado, calificándola de “una mujer fantástica”.
Y en los posteriores encuentros Trump la colmó de halagos llamándola “una mujer fantástica”, “una mujer hermosa” y “una líder increíble y muy respetada”.
Sin embargo, esta aparante buena relación no se tradujo en ningun beneficio para Italia, desde la imposicion de los aranceles. Meloni a mediados de abril viajó a Washington para discutirlos, pero aunque volvió a ser elogiada por su carisma, la política comercial de Trump continuó sin cambios.
Y los desencuentros continuaron desde el rechazo de Meloni a las amenazas de Trump de anexionar Groenlandia, territorio bajo soberanía danesa, y se agravaron irreparablemente con el inicio de los bombardeos estadounidenses e israelíes contra Irán, el pasado 28 de febrero.
A principios de abril, el Gobierno italiano denegó a Estados Unidos el permiso para utilizar la base militar de Sigonella, en Sicilia, para el aterrizaje y despegue de dos aviones militares estadounidenses con destino a Oriente Medio.
La primera disputa pública de gran repercusión tuvo lugar a mediados de abril, desencadenada por el primer ataque público de Trump contra el papa León XIV a quien llamó ‘débil’ entre otras cosas por rechazar su guerra contra Irán.
Meloni esperó varias horas antes de pronunciarse y luego calificó de “inaceptables” los comentarios de Trump sobre el Papa. Fue entonces cuando Trump la criticó abiertamente por primera vez, y declaró al diario italiano Corriere della Sera: “Estoy impactado por ella. Creía que tenía valor, pero me equivoqué”.
En la cumbre del G7 celebrada recientemente en la localidad francesa de Evian, se observaron señales de distensión. Un vídeo muestra al presidente del Consejo Europeo, António Costa, acercándose a Trump y Meloni y preguntándoles : “¿Volvéis a ser amigos?”. Meloni responde: “Siempre lo hemos sido”. En ese momento, Trump le dice: “Me han abandonado”, y Meloni responde: “Eso no es cierto”, riendo.
Después ambos fueron fotografiados charlando en un sillón, con lo que parecía escenificarse para el mundo que se había relanzado la amistad. Sin embargo, lo que ha llegado ahora parece una rotura total.