Volver a la edición
Nevaco Global
21 de junio de 2026

Argentina, laboratorio anarcocapitalista

Cargando análisis estratégico...

Néstor Kirchner dilapidó todos sus logros económicos iniciales para hacer de la Argentina el laboratorio de un experimento social estrafalario y delirante: el socialismo del siglo XXI que le propuso Hugo Chávez. Javier Milei busca hacer lo mismo, pero con signo ideológico opuesto: el anarcocapitalismo que le propone Peter Thiel y apadrina Donald Trump.

Si Javier Milei consiguiera sostener una macroeconomía estable que no solo sobreviva a sus cuatro años, sino que lo trascienda (sea o no reelecto) como prácticamente tiene todo el resto de América Latina, sin inflación, sin déficit, pero también sin ajuste permanente sino con crecimiento permanente, quedaría Ok en la historia. Empezaríamos a ser un país normal, no uno que con cada cambio de gobierno vuelve a comenzar de cero otra vez. Mejor dicho, de menos cero porque siempre caemos un poquito más abajo.

En otras palabras, si el presidente consigue que luego de él no se vuelva nunca más atrás en lo que hizo correctamente (que no puede ser sino en lo económico, porque en el resto de las cosas -ideología, política, cultura- es un populista más) quedará muy bien parado para la posteridad.

Pero para ello, existe una condición sine qua non: que la muy probable consolidación de sus esfuerzos económicos, no los busque utilizar para un experimento político y social ridículo como hizo Néstor Kirchner con los logros económicos heredados de Duhalde, Remes Lenicov y Lavagna (los cuáles no fueron pocos; no los mismos de Milei, pero ni peores ni menos) que los terminó poniendo al servicio de un proyecto político continental pero retrógrado, al querer convertir la Argentina en una república bolivariana socialista siglo XXI. Una especie de hermana mayor de la Venezuela chavista. Tarea que prosiguió con aún más extraordinario fervor su esposa, cuando él falleció.

En consecuencia, al poner Néstor Kirchner los éxitos logrados en la economía al servicio de un proyecto delirante (cosa que no hizo Lula a pesar de participar ideológicamente en muchos de los conceptos de esta nueva-vieja izquierda latinoamericana) se los gastó todos en nada y no dejó herencia alguna.

Viendo eso antecedente, deberíamos preocuparnos también hoy, porque Milei está haciendo por derecha algo parecido a Kirchner: transformar a la Argentina en un laboratorio experimental del desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) mundial desde una concepción anarcocapitalista, o sea, sin control social alguno más que el de sus poderosos dueños.

Lo mismo que Kirchner hizo con Chávez, Milei lo quiere hacer con Thiel, Musk, sus amigos lunáticos libertarios y el padrinazgo de Trump que, aunque no sea libertario en lo económico, considera a Milei como enteramente suyo.

Sería una enorme pena que, en vez de utilizar el nuevo requerimiento mundial de nuestros recursos naturales para transformarnos en un país normal, lo utilicemos (y a la postre destruyamos) en excentricidades. Hoy el desarrollo universal de la IA necesita nuestros recursos naturales basados en la minería y la energía tanto como China necesitó nuestra soja, maíz y trigo en cantidades siderales a principios de este siglo. No obstante, corremos el riesgo de perder nuevamente una oportunidad otra vez excepcional: los dólares obtenidos por el valor creciente de nuestros recursos desperdiciados porque se los pone al servicio de un proyecto político que se va a "comer" lo generado por todos esos recursos sin mejorar la vida de nadie. Porque las locuras y los delirios en política cuestan carísimo.

Kirchner se propuso crear con Chávez el gasoducto más grande del mundo entre Venezuela y Argentina (un delirio imposible). Para desendeudarse del FMI se endeudó a una tasa infinitamente mayor con Chávez (un pésimo negocio ideologista). Re estatizó todas las empresas privatizadas al congelar las tarifas de servicios públicos, con lo cual de hecho utilizó al subsidio como una medida demagógica que primero quebró a las privatizadas y luego cuando las empresas volvieron a manos del Estado quebró al Estado (populismo en estado puro). En fin, construyó con los recursos generado por las exportaciones excepcionalmente extraordinarias, un Estado subsidiador e ineficiente, destinado indefectiblemente a la quiebra. Y, como frutilla del postre, luego de fallecido, su esposa buscó firmar un pacto con los genocidas iraníes de la Amia por pedido de Hugo Chávez. Todo mal.

Pues bien, así como Chávez convenció a Kirchner de transformar a la Argentina en un laboratorio de su "Frankenstein" socialista siglo XXI, ahora Peter Thiel y Elon Musk están convenciendo a Milei de transformar a la Argentina en un laboratorio de su "Frankenstein" anarcolibertario. Buscan usar a la Argentina como prueba piloto de un proyecto mucho mayor. Un conejillo de indias por si las cosas no salen como las tienen pensadas estos clones reales multimillonarios y super tecnologizados de los villanos ficcionales de las películas de James Bond

La utopía de estos magnates surgidos de Silicon Valley, que quieren concentrar en sus solas manos el monopolio de los desarrollos de la IA, es la de un mundo tecno- feudal, que se maneje con tecnologías futuristas (muchas de las cuales ya están entre nosotros) al estilo de las que se ven en películas como la saga de "La guerra de las galaxias", pero conduciéndolas desde un sistema de organización política parecido al de la Edad Media occidental, con siervos, vasallos, señores feudales, caballeros del rey y cortesanos, todos a las órdenes de monarcas absolutos o déspotas ilustrados que presiden este supuesto nuevo mundo.

En otras palabras, religión medieval como tipo de organización social y una política tecnológica no para que se incorpore, se sume, se agregue a la democracia tradicional de Occidente, sino para que venga a reemplazar -destruyéndolas- las instituciones republicanas, las universidades clásicas, las burocracias internacionales y los contrapoderes periodísticos, que ellos suponen son las principales trabas para permitir el desarrollo tecnológico que cambiará por completo a la humanidad.

Por eso el nuevo mundo que se proponen los "Silicon Valley boys" está en guerra total contra el mundo que hoy existe, aunque surja de sus entrañas. No es un desafío externo al sistema político occidental, sino totalmente interno. Y aclaremos, un ataque no sólo a los defectos del actual sistema político occidental, que son muchos, sino principalmente a sus virtudes, que son a las que en realidad quieren hacer desaparecer.

Sintetizando, estos tipos tienen un sistema en la cabeza que no es nuevo sino viejo, aunque su escenografía sea futurista, y su héroe sea alguien parecido a Darth Vader, el villano de "La guerra de las galaxias". Se autodenominan "la ilustración oscura" pero en realidad expresan solo un ataque más contra la ilustración, lo que suele ocurrir un par de veces en cada siglo en el Occidente moderno.

Si este proyecto se experimenta en la Argentina, no solo fracasará, que es lo de menos, sino que fracasará lo bueno que está logrando Milei en economía, que es lo que nos podría abrir la puerta para empezar a salir de una vez y para siempre de la decadencia interna secular. O sea que, en el fondo, lo que le estamos pidiendo a Milei es bastante poco: que no arruine lo que ya consiguió en economía por el capricho de querer ponerlo al servicio de ideas, proyectos y personas ideológica y políticamente estrafalarias. Que no repita por derecha lo que los Kirchner hicieron por izquierda.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte

La PAC cumple 40 años en España: de ser clave para modernizar el campo a "fuente de desigualdad en el reparto de ayudas"
eldiario_es

La PAC cumple 40 años en España: de ser clave para modernizar el campo a "fuente de desigualdad en el reparto de ayudas"

Agricultores y ganaderos temen que la próxima Política Agraria Común que diseña Bruselas hasta 2034 suponga un recorte presupuestario que dé vía libre a los Estados para primar algunos sectores Entrevista - El líder de la organización agraria COAG: "Que los supermercados demuestren que no se forran subiendo precios" Es uno de los pilares de la política común europea y cumple 40 años desde que comenzó a aplicarse en España. Para el sector agrícola y ganadero, la Política Agraria Común (PAC) ha sido un factor clave para el desarrollo de la producción agroalimentaria y para el despegue de las exportaciones. Sin embargo, que haya sido una herramienta de transformación esencial no evita que también tenga un lado oscuro : que el reparto de las ayudas haya contribuido a ampliar las diferencias entre las grandes y las pequeñas explotaciones . Además, la Comisión Europea (CE) tiene actualmente sobre la mesa el diseño del nuevo marco financiero de la PAC entre los años 2028 y 2034 y los productores temen un recorte presupuestario y una renacionalización de la política agraria, que lleve a los Estados a primar unos sectores sobre otros en función de sus intereses. “Recuerdo que en enero de 1986 había dos temores, la introducción del IVA, que según algunos iba a ser un desastre; y que íbamos a ser invadidos por las naranjas marroquíes. Pues ni una cosa ni la otra”, aseguró el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, en un acto sobre los 40 años de la PAC en España. “Hemos transformado el sector en estos años, se ha adoptado un marco jurídico común y un apoyo financiero, con derechos y con obligaciones”, resumió. Ese aniversario de la PAC ha llevado a los actores del sector primario a hacer balance. En el caso del Ministerio de Agricultura, a través de un informe donde desglosa qué ha supuesto la PAC para España. Entre otras variables, destaca que el “sector agroalimentario ha multiplicado por ocho su facturación” en estas décadas. “Las exportaciones han pasado de los niveles testimoniales de 1985 a superar los 78.000 millones de euros en 2025”. “España ha pasado de ser el octavo exportador de la entonces Comunidad Económica Europea, formada por 12 países, a consolidarse como el cuarto de 27 Estados miembros de la actual Unión Europea”. Un cambio de modelo: de pequeñas a grandes explotaciones El sector ha cambiado. Nadie lo duda. Ha pasado de mirar hacia dentro de nuestras fronteras a volcarse en el exterior. También, a cambiar el perfil y las características de la producción agrícola y ganadera. El análisis que realiza Agricultura reconoce que, en 1982, había en España más de 2,37 millones de explotaciones, con un claro predominio de aquellas que tenían un pequeño tamaño y eran familiares. Más del 77% tenían menos de cinco hectáreas. En cambio, al cierre de 2025, en España se alcanzaban las 771.000 explotaciones y casi el 60%, con un tamaño igual o superior a las 100 hectáreas. De hecho, tres de cada cuatro explotaciones tiene más de 50 hectáreas. También ha cambiado el modelo laboral. Hace 40 años, “el sector primario todavía era un pilar fundamental en la generación de empleo en España”. Daba trabajo a casi dos millones de personas, más del 17% del total. “El campo era, en gran medida, un sector de autoempleo”, explica Agricultura en su análisis. “En 2025, la cifra de ocupados es significativamente inferior, cayendo hasta las 763.650 personas, que representan apenas un 3,4% de la población activa total”. “Esta reducción del 60,7% en el número de trabajadores agrícolas contrasta con el crecimiento exponencial en el resto de los sectores de la economía, que ha duplicado el número de ocupados en el mismo periodo”, asume Agricultura. Hay menos explotaciones y son significativamente más grandes, al mismo tiempo que se ha empujado al alza la renta agraria. En 1985, el campo representaba menos del 7% de la renta nacional. Aportaba 1,48 billones de pesetas, el equivalente a unos 8.800 millones de euros, sin contar la inflación. En 1990, la renta agraria ascendió a más de 13.700 millones de euros; y, en el 2000, superó los 21.000 millones. “En el periodo más reciente, la renta agraria ha mostrado un repunte significativo, alcanzando los 36.560,50 millones de euros en 2024 y con una previsión de 41.262,10 millones para 2025”, sin dar por cerrados aún los datos de ese ejercicio. “En paralelo, la renta nacional bruta disponible alcanzó los 1,57 billones de euros en 2024”, resume el Ministerio encabezado por Luis Planas. En el siguiente gráfico se ve la evolución de la renta agraria respecto a la renta nacional bruta disponible. Esta última, básicamente, mide todos los ingresos con los que cuenta un país. El análisis de Agricultura también pone de relieve cómo la PAC ha derivado, durante muchos años, en el alto peso de esas ayudas en la renta de los agricultores y ganaderos, lo que “muestra esta dependencia que tiene el sector” de los fondos comunitarios. Hace cuatro décadas, “el apoyo público [la aportación de esos fondos] era marginal, representando solo el 4,7% de la renta”, refleja el mencionado análisis. “La reforma de 2003 marcó un punto de inflexión cuantitativo, elevando las ayudas al 22,8% en 2006. Para 2010, las subvenciones alcanzaron el 26%, consolidándose como un colchón indispensable para la rentabilidad frente a las crisis de precios”, constata el Ministerio. “El máximo histórico relativo se registró en 2020, cuando las ayudas supusieron el 27,2% de la renta (7.513,79 millones de euros), impulsadas por los fondos Next Generation tras la pandemia” y, en contraste, “en 2025 se observa un escenario” de “con incertidumbre: aunque la renta agraria alcanzó un máximo nominal histórico de 41.262,1 millones de euros, el peso de las subvenciones bajó al 14,1%”. En el siguiente gráfico se ve la evolución del peso de las ayudas de la PAC en la Renta Agraria en España. Cuatro décadas de luces y sombras Con todo el balance anterior, las organizaciones agrarias tienen claro que la PAC ha sido positiva para el campo español, pero es significativamente mejorable. “Ha servido para modernizar el sector, para complementar la renta de agricultores y ganaderos y hacer sostenible nuestras explotaciones, pero necesita una revisión profunda para no ser una fuente de desigualdad en el reparto de las ayudas”, explica el secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), Cristóbal Cano . Constata que la PAC ha permitido una transformación clave que “permite seguir produciendo alimentos en un horizonte de esperanza”, pero lo peor de estas décadas es “el desigual reparto, entre las grandísimas explotaciones, que son un sumidero de ayudas y que gradualmente han ido a costa de las medianas y pequeñas explotaciones”. También el secretario general de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), Andrés Góngora, recordaba hace unos días en una entrevista con elDiario.es que la PAC “no son solo ayudas directas”, sino que “ha mejorado nuestra forma de producir y de comercializar. Sin ella las explotaciones familiares, profesionales, pero con poca base territorial, estaríamos en una situación de mucha más indefensión”. Protesta de agricultores en Bruselas en una imagen de archivo. Ahora toca diseñar en Bruselas el nuevo marco económico de esta política común. Y el sector teme dos variables para la nueva la PAC hasta 2034. Por un lado, un recorte presupuestario. Por otro, que Bruselas deje vía libre a los Estados a ampliar las ayudas a los sectores que consideren oportuno. “Estamos en un escenario de cambio, de un nuevo periodo marco, y ahí tienen que estar en el centro las explotaciones familiares y profesionales, para que sean las verdaderas beneficiarias de esta política agraria común”, recalca Cano. “Son las que necesitan más apoyo para seguir siendo viables y mantener su actividad”. En el último marco de la PAC, entre 2023 y 2027, a España le correspondieron más de 47.700 millones de euros. Para el conjunto de la UE, el presupuesto superó los 386.000 millones. Esta semana, la Asociación de Jóvenes Agricultores y Ganaderos (Asaja) criticó que, actualmente, la propuesta de la presidencia chipriota para el marco financiero de la PAC supone un recorte del 5% de su valor real. De cara a ese nuevo marco, hay que “evitar la renacionalización de la PAC con fondos nacionales. No estoy de acuerdo”, recalcó Luis Planas ante el sector primario. “Si son políticas comunitarias deben serlo, porque si un país puede poner todos los fondos [que quiera] en el vino, por ejemplo, vamos en contra del mercado interior. Algunos dicen que la PAC es una política antigua. No es verdad. Es tradicional, pero sigue siendo igual de importante” que cuando se puso en marcha.

20 jun 2026
Diez años después del Brexit, la mayoría de los británicos quiere volver a la UE pero sus políticos no saben cómo
eldiario_es

Diez años después del Brexit, la mayoría de los británicos quiere volver a la UE pero sus políticos no saben cómo

El efecto negativo en la economía y la vida diaria de la salida del Reino Unido de la Unión Europea ha contribuido a cambiar la opinión pública, pero negociar acuerdos es un proceso lento y difícil en medio de la incertidumbre política Enrique VIII contra el Brexit: el Gobierno británico se acerca al mercado único de tapadillo Peter Corr, británico del centro de Inglaterra, lleva meses recogiendo comentarios de conciudadanos que quieren volver a la Unión Europea. Los ha reunido en un libro que pensó en mandar al Parlamento Europeo en Bruselas. Con otros colegas europeístas, se le ocurrió una idea mejor: recorrer a pie los más de 300 kilómetros que separan Londres de la capital de la UE y entregarlo en mano. Corr es originario de Birmingham, veterano del Ejército británico, camionero y activista desde 2019. Caminó con media docena de personas de su grupo Rejoin Ramble (la caminata del regreso) durante 13 días. Cruzaron el canal de la Mancha en ferry hasta Calais, en Francia, y llegaron el 5 de junio hasta la sede de la Eurocámara en Bruselas, donde Corr nunca había estado. Aquel viernes por la tarde, habían quedado allí con un eurodiputado, pero les recibieron unas 50 personas, a ratos bajo la lluvia. Corr y su grupo querían transmitir lo que ya registran las encuestas: la mayoría de los británicos está descontenta con el Brexit y dice que está a favor de que su país vuelva a la Unión Europea. “La gente en los países de la UE no escucha lo que pensamos los ciudadanos comunes en el Reino Unido”, explica a elDiario.es Corr, que cree que los políticos y los medios difunden solo sentimientos negativos a sus colegas europeos. Él ha visto cómo su propia comunidad ha cambiado en los diez años que han pasado desde el referéndum que sacó a su país de la Unión Europea. Corr nació en Birmingham hace 46 años, pero creció en Croydon, al sur de Londres, y en Worcester, al norte. Se unió al Ejército cuando tenía 18 años. En el servicio militar conoció a su pareja y se mudó con ella a su ciudad, Burton upon Trent, cerca de Derby. Allí, como en todo el centro de Inglaterra, casi el 60% votó a favor del Brexit en 2016. Pero, una década después, incluso en lugares como Derby la opinión pública es otra. Guerra y paz A Corr le gusta caminar por el campo, como buen británico, pero no se considera un experto caminante ni tiene equipo de senderismo. El camino fue un reto para todos, especialmente con la ola de calor de principios de junio y algún percance de salud (uno de los miembros del grupo estaba operado de cadera). El grupo llevaba una bandera europea, y la mayoría de los comentarios de espontáneos fueron positivos. Corr habla de la excepción, “un par de personas un poco conflictivas” en Canterbury, en Kent. En Francia y en Bélgica se sorprendieron del recibimiento tan amigable: “Nos invitaban a volver... Fue muy alentador. Eso fue lo que nos mantuvo en pie especialmente durante los días difíciles bajo el calor”. La ruta que hicieron hasta Bruselas es un “poderoso recordatorio sobre la guerra”, con ceremonias y memoriales de caídos a lo largo del camino y momentos que Corr describe como emotivos e iluminadores: “Eso me recordó por qué queremos volver a la UE, porque es básicamente un proyecto de paz. La idea es que si conectas a todos estos países económica y políticamente no irán a la guerra entre sí. Y funciona.” Los recibió en Bruselas Sandro Gozi, europarlamentario italiano que ahora pertenece a la delegación de Francia por el partido de Emmanuel Macron y preside un grupo de relaciones de la UE con el Reino Unido. En un discurso, Gozi prometió que en cada reunión con representantes del Gobierno de Londres tendrá a mano el libro de testimonios. A los caminantes también les esperaban británicos residentes en Bélgica o en España, y simpatizantes europeos en Bruselas. A Corr le emocionó que un joven alemán tomara el micrófono delante del Parlamento y dijera: “Bienvenidos a casa”. Caminantes de grupo a favor de la vuelta del Reino Unido a la UE en el Parlamento Europeo, en Bruselas, el 5 de junio. Corr es ahora uno de los organizadores de las marchas anuales en Londres, pero su activismo es reciente y cuenta que nació de ver los efectos del Brexit en su comunidad. Votó en el referéndum del 23 de junio de 2016 a favor de permanecer en la Unión Europea, pero dice que entonces no podía imaginar la importancia de aquel día. “Voté, pero sinceramente no lo hice con mucha pasión porque, como mucha gente en este país, realmente no sabía mucho al respecto”, dice. En 2019, un año antes de la salida oficial del Reino Unido de la Unión Europea, se implicó en la causa en lugar de “aburrir” a sus familiares con quejas en Facebook. Fundó el grupo nacional de marchas a favor de la vuelta a la UE. Sue Wilson, activista del grupo Bremain in Spain, en Bruselas, el 5 de junio. La opinión pública ahora La abrumadora mayoría del país cree que salirse de la Unión Europea fue una mala idea y ha tenido efectos negativos en la economía, la política y la demografía. El porcentaje cambia según cómo se pregunte, pero el rechazo al Brexit se repite de manera consistente. El 56% está ahora a favor de volver a la UE frente al 35% que opina lo contrario, según una encuesta de YouGov de mayo. Desde 2022 ha habido una clara y consistente mayoría de votantes a favor de reincorporarse a la UE. En promedio, en las encuestas de este año, el 60% está a favor de reincorporarse, según la red académica UK in a Changing Europe . La mayoría de los británicos también está a favor de acercarse a la UE cuando se pregunta por políticas concretas, como el comercio y la defensa. Incluso el 40% de quienes se identifican como votantes de Reform, el partido de extrema derecha salido del Partido del Brexit, están de acuerdo con la idea de reforzar la relación de seguridad y defensa con los vecinos europeos. Hay mayorías para la vuelta al mercado único y el acercamiento de casi cualquier tipo a la UE. El efecto dominó Para Corr, está claro lo que ha pasado en los últimos 10 años, en particular en esta década: la mayoría ha sentido los efectos del Brexit en la vida diaria de un país empobrecido. “No importa en qué sector estés o qué empleo desempeñes, ha afectado a todo el mundo”, dice. Su trabajo como camionero es un buen ejemplo: cada vez tiene menos colegas y se nota el efecto dominó en la cadena logística. En un país que depende casi completamente del transporte por carretera, no hay suficientes conductores para llevar a tiempo ladrillos a las canteras o huevos a los supermercados. Corr cuenta que empresas han quebrado, sobre todo las pequeñas, por falta de personal y que se nota la ausencia de las decenas de miles de camioneros de la UE que se fueron a casa y no han regresado. De la escasez en los súper a los precios cada vez más altos, cree que todo tiene que ver con la falta de trabajadores. De hecho, el transporte ha sido uno de los sectores más afectados por el Brexit junto al de la hostelería y la sanidad. “En mi sector, la evidencia está clara sobre lo que el Brexit le hizo a este país”, dice Corr, que estima que faltan unos 40.000 conductores. La bajada de la competencia, cuenta, no se ha traducido en salarios que compensen las subidas de precios: “Ninguno de nuestros salarios subió más que la inflación. Así que no estamos mejor.” Las barreras transfronterizas también limitan sus opciones. El año pasado, se apuntó a un trabajo de reparto por toda Europa, pero el proyecto se canceló por el papeleo. Las ganancias se limitan en cuanto se empieza a acumular el coste de la burocracia y las demoras en la frontera. Los retrasos en la frontera hacen que el comercio de bienes perecederos se haya reducido y que a muchos no les compense hacer el viaje. Los conductores europeos que cobran por kilómetro en lugar de por hora no están dispuestos a estar parados en un puerto británico tres o cuatro días. “Y hacer todo esto tiene un efecto dominó que se nota en los precios de nuestras tiendas, en la frescura de los productos”, explica Corr. Durante su caminata hacia Bruselas, le llamaron la atención las frutas y verduras en los supermercados franceses y belgas. “Entrar en sus tiendas es ver una diferencia muy marcada entre nuestros supermercados y los de allá. Y todos sabemos por qué”, cuenta. Camiones haciendo cola a la entrada del puerto de Dover, en Inglaterra, el 1 de enero de 2022. Las promesas de Starmer El Gobierno laborista de Keir Starmer se ha acercado a los líderes de la UE en su relación personal y su retórica, pero poco ha cambiado en la práctica desde que llegó al poder en 2024. Starmer prometió aligerar la burocracia en la frontera, pero el acuerdo comercial actual entre la UE y el Reino Unido deja pocas opciones más allá de unos parches. La caída en el comercio de bienes para el Reino Unido ha sido radical —el de servicios se ha mantenido— no solo con la Unión Europea, sino también con el resto del mundo, al quedarse fuera de cadenas de suministro. Las exportaciones del Reino Unido hacia la UE han bajado un 12% y las importaciones, un 16%, según un informe recién publicado , y los efectos más notables han sido en los sectores agrícola, químico y farmacéutico. A la vez, los británicos no han sustituido a los europeos por otros socios de manera notable y, de hecho, el comercio global ha bajado. Incluso las multinacionales que siguen apostando por el Reino Unido han reducido sus planes para el país que está fuera del mercado europeo sin barreras. Se nota especialmente en sectores que dependen de componentes de varios orígenes, como el automovilístico. El Brexit ha supuesto, por ejemplo, que la planta de MINI de BMW en Oxford, el polo económico para la ciudad además de la universidad, reconsidere sus planes para la fabricación de coches eléctricos . En la cercana Swindon, Honda cerró su fábrica en 2021 con la pérdida de miles de trabajos . Al ser preguntado por elDiario.es por la planta de Oxford, un portavoz de BMW en el Reino Unido no quiere entrar en los efectos del Brexit y explica que “el libre comercio y la cooperación internacional” son muy importantes para el grupo. Los impuestos de la UE para los componentes de vehículos eléctricos fabricados en terceros países también afectan ahora al Reino Unido. Más pobres El informe más completo sobre el impacto económico del Brexit , publicado en noviembre de 2025, estima que el Reino Unido ha perdido entre el 6% y el 8% de su PIB por estar fuera de la Unión Europea. “Estimamos que la inversión se ha reducido entre un 12 y un 18%, el empleo entre un tres y un cuatro por ciento, y la productividad, entre un tres y un cuatro”, explican los economistas autores del informe de la Oficina Nacional de la Investigación Económica (NBER, en sus siglas en inglés) de Estados Unidos. “Estos grandes efectos negativos reflejan una combinación de gran incertidumbre, demanda reducida, desvío del tiempo de gestión, y mal uso de recursos por el proceso dilatado del Brexit”. Gran parte de esa pérdida viene del comercio, por las llamadas barreras no arancelarias, que aunque no implican el pago de recargos para los comerciantes, sí requieren papeleo extra, controles en la frontera y sobrecargos de impuestos para el consumidor. En el Reino Unido, algunos supermercados incluso prefieren pagar aranceles y comprar productos en mercados más inciertos: por ejemplo, tomates marroquíes en lugar de españoles . El impacto se ha ido sintiendo a cámara lenta, en parte porque la salida oficial no fue hasta 2020 y las nuevas reglas se han ido desplegando desde entonces, en ocasiones con retrasos para intentar paliar sus daños. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro británico, Keir Starmer, durante la cumbre del G7 en Evian, Francia, el 16 de junio. El Gobierno laborista siente ahora la presión en su propio partido de volver al menos al mercado único, lo que permite tener acceso al comercio sin barreras, pero que también implica la libre circulación de personas, supuestamente el motivo que movilizó a la población en contra de la Unión Europea. Los gobiernos y las instituciones de la UE son escépticas sobre los intentos de Starmer de un acuerdo a medida y han rechazado la propuesta del Gobierno laborista de crear un mercado único para los británicos sin la libertad de movimiento. Otra cuestión todavía más compleja sería integrarse de nuevo como miembro de pleno derecho en la Unión, probablemente después de otro referéndum en el Reino Unido y tal vez en alguno de los países miembros, por ejemplo, en Francia. “Volver puede ser tan lioso como salirse”, dijo esta semana Anand Menon, director de UK in a Changing Europe, durante la presentación del informe de esta red académica sobre los 10 años desde el referéndum del Brexit. “Quién aconsejaría a un primer ministro exponerse a un montón de críticas durante años para tomar una decisión que beneficie a su sucesor. No se me ocurre ningún político que esté dispuesto a eso”. El ni carne ni pescado del actual Gobierno reporta poco y aun así suscita críticas de la minoría más partidaria del Brexit y de la ruptura total con la UE. Starmer intenta ahora alinear la legislación británica con la europea de manera casi automática, con la esperanza de que eso agilice el comercio. Es una manera de acercarse al mercado único a la UE por la puerta de atrás . Desde 2024, ha habido negociaciones sobre cooperación económica, cultural y de seguridad, pero el único acuerdo completado hasta ahora ha sido la reincorporación del Reino Unido a los programas de investigación e intercambio universitario. En todo caso, el efecto estimado de los acuerdos sobre la mesa, sería del 0,5% del PIB británico. Esto está lejos de compensar el daño que la agencia de control presupuestario del Reino Unido y la mayoría de los economistas creen que el Brexit ha causado a la economía británica. Después de varios retrasos, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, anunció esta semana que la cumbre anual entre la UE y el Reino Unido se celebrará el 22 de julio en Bruselas. Los acuerdos de la del año pasado apenas han tenido desarrollos concretos, como subraya Jill Rutter, experta en el Brexit y exfuncionaria del Tesoro: “Todavía no se ha cumplido nada... No está claro que este Gobierno tenga una visión clara”. “Juntos estamos mejor” Pero, visión clara o no, Jonathan Portes, economista del King's College de Londres y miembro de UK in a Changing Europe, comentaba en la presentación del informe sobre los 10 años del Brexit que la vuelta a la UE puede ser la única opción para el Reino Unido, especialmente en un entorno donde ya está claro que Estados Unidos no es un aliado de fiar y que la competencia de China y la amenaza de Rusia pueden poner en apuros a todos los europeos. “El punto medio resulta bastante incómodo en el futuro previsible”, dijo Portes, que cree que ahora es más fácil de argumentar para el público británico y europeo que “juntos estamos mejor”. Los dos candidatos laboristas que ahora aspiran a sustituir a Starmer como primer ministro, Wes Streeting y Andy Burnham , defienden abiertamente la vuelta del Reino Unido a la Unión Europea. Pero el avance de una propuesta de acercamiento o regreso dependerá en gran medida de las elecciones de 2029. De momento, Nigel Farage, el líder de la extrema derecha y artífice del Brexit, encabeza las encuestas. Un Gobierno de Farage o de una coalición de su partido con los conservadores supondría incluso un retroceso respecto al estatus existente. Tanto Reform como el Partido Conservador prometen ahora sacar al Reino Unido de la convención europea de derechos humanos, lo que llevaría a la suspensión del actual acuerdo de cooperación y comercio que regula las relaciones con la UE. Igual que la salida de la UE fue resultado de una batalla entre las élites del Partido Conservador ahora puede haber otro debate en el Partido Laborista sobre si regresar debe ser una promesa para las próximas elecciones generales. Plantear la vuelta a la UE mejoraría la intención de voto de los laboristas: del 31% actual al 45%, según los últimos datos de UK in a Changing Europe. Otra cosa es que Starmer o su sucesor se atrevan a dar el paso. Casi la mitad de los ciudadanos quiere otro referéndum sobre la UE, entre otras cosas porque hay una nueva generación que no tuvo la oportunidad de votar. Incluso en las zonas más partidarias del Brexit, como el centro y el norte de Inglaterra, se nota un cambio. Corr está seguro de que verá al Reino Unido de vuelta a la UE. Según él, la única cuestión es cuándo. “El país no necesariamente ha cambiado de opinión, pero ha madurado”, dice Corr. “Siento que los ciudadanos han seguido adelante. Solo necesitamos que los políticos se pongan al día”.

20 jun 2026