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Nevaco Global
18 de mayo de 2026

El gigante asiático le resultó difícil a EE.UU.

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Si la República Popular de China es un gigante económico mundial, es porque Xi Jinping, jefe de estado de esa gran nación, ha sabido negociar con los líderes del mundo, con quienes ha consolidado negocios e influencia.

China es una de las naciones de mayor crecimiento y solidez económica a nivel global en los últimos 15 años, a pesar de ser un régimen comunista.

A pesar de tener un sistema económico socialista, ha sabido combinar un sistema económico híbrido: socialista y capitalista a la vez.

Es por ello que al líder chino se le atribuye ser el mejor reformista del sistema económico de su país.

La corrupción administrativa, en cualquiera de sus formas, se paga con la muerte.

China apoya a las empresas estatales y al sector privado por igual; permite la inversión extranjera y fomenta la competencia comercial.

El sector privado genera más del 60% del PIB del gigante asiático, el cual ofrece más del 70% al empleo urbano.

Cuando se trata de negocios bilaterales, abre sus puertas al diálogo con cualquier país.

China aceptó una cumbre con EE.UU., al ver una gran oportunidad para discusiones de inversión económica y negociaciones políticas entre ambos países.

El presidente Donald Trump tiene como objetivo principal en su segundo mandato (2025-2029), recuperar la deteriorada economía interna de EE.UU.

Pero, además, tratar de que la gran nación del norte recupere la corona de desarrollo económico que China hoy ostenta con orgullo, además del poder que representa en la geopolítica internacional.

Trump es un empresario y gran negociador comercial. Con su política de aranceles logró inyectar millones de dólares a la economía de EEE.UU., muy buena para mejorar la deuda interna y/o externa del país.

Viajó a una cumbre político-empresarial a Pekín, en busca de intercambio comercial, consolidar su plan de control geopolítico en Medio Oriente y apoyo para obligar a Irán a mantener abierto el Estrecho de Ormuz.

Para Trump no era difícil lograr ese objetivo, sabiendo que China es el principal aliado de Irán, a quien le compra petróleo.

También sabía que Pekín necesita estabilidad energética y libre tránsito de sus buques petroleros en dicha vía marítima.

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