El informe elaborado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH/CAPEL) concluyó que los sistemas tecnológicos, los mecanismos de seguridad y los procedimientos implementados durante la segunda vuelta presidencial funcionaron bajo condiciones apropiadas. La evaluación independiente destacó la estabilidad de la infraestructura tecnológica y afirmó que existían controles suficientes para garantizar la integridad del proceso electoral.
La auditoría internacional que acompañó el proceso electoral colombiano entregó un concepto favorable sobre el desarrollo técnico de la segunda vuelta presidencial, al concluir que la infraestructura tecnológica y los procedimientos utilizados durante la jornada contaron con las condiciones necesarias para garantizar una operación segura, estable y confiable.
El informe fue elaborado por el Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL), organismo especializado del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), contratado por la Registraduría Nacional del Estado Civil para realizar una evaluación independiente de los sistemas tecnológicos y de los diferentes componentes que hicieron parte de las elecciones presidenciales de 2026.
De acuerdo con las conclusiones presentadas por la misión internacional, la segunda vuelta presidencial se desarrolló sobre una plataforma tecnológica que cumplió con los estándares previstos para soportar todas las etapas del proceso electoral, desde la recepción de la información hasta la consolidación y divulgación de los resultados.
Uno de los principales hallazgos del informe señala que los componentes técnicos auditados disponían de controles y mecanismos adecuados para garantizar el funcionamiento continuo de los sistemas durante toda la jornada electoral.
La revisión incluyó los mecanismos de preconteo, los sistemas de escrutinio, las plataformas de consolidación y divulgación de resultados, así como la infraestructura tecnológica que respaldó la operación de las elecciones.
Según el organismo internacional, la evaluación permitió establecer que esos sistemas ofrecían condiciones razonablemente apropiadas para soportar de manera segura y estable el desarrollo del proceso electoral y las actividades posteriores relacionadas con el escrutinio.
El informe hace parte del Plan General de Auditorías implementado por la Registraduría Nacional para las elecciones presidenciales de este año, considerado uno de los esquemas de verificación más amplios desarrollados en el país para un proceso electoral.
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La auditoría internacional estuvo orientada a revisar de manera independiente cada una de las fases del proceso electoral, con el propósito de fortalecer la transparencia y generar confianza entre los ciudadanos, los partidos políticos y los organismos de control.
Además de verificar el funcionamiento de los sistemas tecnológicos, los expertos analizaron aspectos relacionados con la seguridad informática, la protección de la información, los mecanismos de control de cambios en los programas, la disponibilidad de los servicios y la capacidad de respuesta de la infraestructura tecnológica instalada para atender la demanda registrada durante la jornada electoral.
Como parte del proceso también se desarrollaron auditorías especializadas sobre los componentes técnicos utilizados durante las elecciones, complementadas con pruebas de carga y simulaciones que permitieron evaluar el comportamiento de las plataformas antes de la jornada de votación.
La auditoría también revisó los resultados obtenidos durante la primera vuelta presidencial, mediante un análisis estadístico mesa por mesa que buscó identificar posibles inconsistencias o alteraciones en la información electoral.
Según el informe divulgado por el IIDH/CAPEL, la aplicación de procedimientos matemáticos y estadísticos permitió descartar distorsiones o manipulaciones en los resultados analizados, conclusión que fortaleció el concepto favorable emitido por el organismo internacional sobre la integridad del proceso electoral.
A partir de esos resultados, los auditores consideraron que tanto el diseño de los sistemas como los mecanismos de contratación, implementación y supervisión respondieron a los parámetros previstos para garantizar la confiabilidad del proceso.