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Nevaco Global
11 de junio de 2026

Colombia alcanza récord histórico en importación de gas

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La dependencia del gas importado alcanzó un máximo histórico en Colombia. Por primera vez, cerca del 32 % del gas consumido en el país proviene del exterior, una situación que genera preocupación en el sector energético debido a la proximidad de un posible fenómeno de El Niño y al reducido margen de maniobra para garantizar el abastecimiento nacional.

Colombia atraviesa un momento inédito en materia energética. Durante los primeros días de junio, las importaciones de gas natural alcanzaron el 32 % de la demanda nacional, el nivel más alto registrado hasta ahora y una cifra que evidencia la creciente dependencia del país de los mercados internacionales para garantizar el suministro del combustible.

La situación representa un cambio profundo frente a la realidad que vivió Colombia durante décadas, cuando la producción nacional era suficiente para abastecer la demanda interna. Sin embargo, la disminución de la oferta local y el aumento del consumo han obligado al país a recurrir cada vez más al gas natural licuado importado.

Los expertos advierten que este fenómeno adquiere especial relevancia porque ocurre antes de la llegada de un posible episodio del fenómeno de El Niño, que podría incrementar la presión sobre el sistema energético nacional.

Las cifras muestran que la participación del gas importado ha crecido de manera sostenida durante los últimos años. Lo que inicialmente era un mecanismo complementario para atender picos de demanda se ha convertido en una fuente cada vez más importante para el abastecimiento nacional.

Según analistas del sector, durante mayo las importaciones alcanzaron niveles cercanos a una cuarta parte de la demanda total y en los primeros días de junio llegaron al récord histórico del 32 %.

Este incremento refleja la caída en la producción local y la necesidad de cubrir la demanda de hogares, industrias, comercios y plantas termoeléctricas que utilizan gas para generar energía.

La preocupación radica en que una mayor dependencia de las importaciones expone al país a la volatilidad de los precios internacionales y a posibles restricciones en los mercados externos.

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La amenaza adquiere una dimensión mayor por las previsiones climáticas que apuntan a una alta probabilidad de desarrollo del fenómeno de El Niño durante los próximos meses.

Cuando se presentan periodos prolongados de sequía, los niveles de los embalses disminuyen y el sistema eléctrico depende en mayor medida de las plantas termoeléctricas para garantizar el suministro de energía. Estas plantas utilizan grandes volúmenes de gas natural para operar.

Durante el último fenómeno de El Niño, las importaciones de gas aumentaron considerablemente para sostener la generación eléctrica. Por ello, especialistas consideran que el actual nivel de dependencia deja un margen mucho más reducido para responder a una eventual emergencia energética.

El riesgo no implica necesariamente un desabastecimiento inmediato, pero sí una mayor vulnerabilidad frente a factores externos como variaciones de precios, problemas logísticos o incrementos súbitos de la demanda.

Otro de los efectos que preocupa a los expertos es el impacto económico para los usuarios.

El precio internacional del gas natural licuado ha mostrado incrementos importantes durante las últimas semanas. De acuerdo con análisis del sector, el valor del combustible importado aumentó cerca del 32 % para los contratos correspondientes al periodo comprendido entre junio y agosto.

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