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24 de junio de 2026

Cambia de tendencia empleo en maquilas

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La industria maquiladora detuvo la racha negativa en la pérdida de empleo al recuperar 859 plazas durante el mes de abril, impulsada principalmente por el auge global de la inteligencia artificial (IA), dijo Marcelo Vázquez, delegado de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores (Anierm).

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El famoso economista Branko Milanovic ha publicado recientemente un artículo en Foreign Policy en el que afirma que el neoliberalismo ha muerto.Según el autor serbo-estadounidense, el neoliberalismo, entendido como la globalización económica que comenzó en los años 80, se cimentó en dos bases fundamentales: el cosmopolitismo y la competencia. El cosmopolitismo significaba que todas las personas, independientemente de dónde vivieran, tenían el mismo derecho a mejorar su situación mediante la propiedad privada, el libre comercio y una limitada intromisión del gobierno en sus vidas. Por su parte, la competencia consistía en permitir y fomentar que individuos y empresas compitieran a nivel global. Según Milanovic, estos principios generaron las condiciones para un excepcional crecimiento económico mundial entre 1980 y 2020 aproximadamente, protagonizado especialmente por China.Sin embargo, Milanovic señala que este éxito económico global no se tradujo en apoyo político a la globalización neoliberal en los países ricos. Esto se debe a que gran parte del electorado de estos países, azotado por la desindustrialización, el estancamiento salarial y el empleo precario, experimentó un crecimiento muy modesto de sus ingresos reales, mientras que los sectores más acomodados y las rentas más altas se beneficiaron mucho más. El éxito económico de la globalización, por tanto, vino acompañado de un estancamiento de los niveles de vida y de un incremento de la desigualdad en los países occidentales.Pero este descontento no fue canalizado por el centroizquierda, cuyo discurso económico se asociaba con la misma globalización neoliberal que había alienado a los votantes de clase trabajadora y de clase media. Por eso, según Milanovic, la reacción contra la globalización se desplazó hacia la extrema derecha. Los partidos nacionalistas de derechas prometían solidaridad nacional, límites a la igualdad de trato económico entre ciudadanos y extranjeros y el retorno del empleo industrial. Y es así como, en el país más neoliberal del mundo, Estados Unidos, la globalización neoliberal ha sido sustituida por políticas neomercantilistas basadas en el aumento de los aranceles y de las restricciones a las importaciones, y en la restricción de la migración.Cabe hacer ciertas matizaciones a la tesis de Milanovic. En primer lugar, los países asiáticos, sobre todo China, que protagonizaron el crecimiento económico global en la época de la globalización neoliberal, nunca abandonaron la política industrial. Compitieron hacia fuera, exportando sus productos al resto del mundo, pero en el interior nunca se rigieron por los supuestos principios del cosmopolitismo y de la competencia. Tampoco lo hicieron del todo los países occidentales. Occidente permitió la desindustrialización al dejar a sus empresas desprotegidas ante la competencia internacional, pero nunca dejó de intervenir en la economía. En España, por ejemplo, se crearon las condiciones legales y fiscales necesarias para que el capital fluyera hacia el turismo, la construcción y las finanzas. No solo fue la iniciativa particular, la mano invisible del mercado, sino que la mano visible del Estado estuvo y está muy presente.Por último, tal y como afirma el profesor de la Universidad de Bucknell, Matías Vernengo, parece excesivo afirmar que la ideología del libre mercado haya sido abandonada por la extrema derecha actual. De hecho, la extrema derecha basa su discurso económico en la exaltación del emprendimiento y en la creencia de que los mercados son el mecanismo más eficaz para coordinar la información. Para la extrema derecha, los aranceles no significan un rechazo al libre mercado, sino un mecanismo para igualar las condiciones de competencia frente a extranjeros tramposos.En definitiva, no creo que el neoliberalismo haya muerto. El neoliberalismo sigue vivo porque su objetivo último es el debilitamiento de la clase trabajadora frente al capital, lo cual se sigue produciendo en contextos de proteccionismo comercial, intervencionismo económico y política industrial.

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