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Al sostener que existe buena comunicación con el Gobierno de Estados Unidos por vía telefónica y mediante los equipos encargados de seguridad, comercio, migración y aranceles
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Irán y Omán acordaron repartirse los beneficios de las tasas de navegación y regular el tránsito en el estrecho de Ormuz, aunque Teherán condiciona su reapertura total a que Estados Unidos cumpla sus exigencias económicas y políticas
GULF OF OMAN. Imagen tomada de Getty Imagenes (Crédito: Anadolu / Colaborador) / Anadolu
Los Guardianes de la Revolución de Irán afirmaron este miércoles que pactaron con Omán repartirse los beneficios de las tasas por navegar en el estrecho de Ormuz.
“Durante las negociaciones con Omán, se alcanzaron algunos acuerdos sobre qué parte corresponde a cada país de las aguas del estrecho y sobre qué parte de los ingresos corresponde a Irán y a Omán”, afirmó el portavoz de los Guardianes, Hosein Mohebi.
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El vocero acusó a Estados Unidos de “obstaculizar” las labores para llegar a un acuerdo en las negociaciones entre Irán y Omán, los dos Estados ribereños del estrecho de Ormuz.
Los esfuerzos para poner fin de forma definitiva a la guerra entre Irán y Estados Unidos están estancados y un punto clave de discordia es la exigencia de Teherán de cobrar a los buques por el paso por el estrecho de Ormuz, una exigencia rechazada de plano por Washington.
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Irán y Omán llevan semanas debatiendo el futuro de la navegación por esta vía marítima, y Teherán afirma que “se han acordado” las coordenadas geográficas de una ruta prevista por ambos países.
Las autoridades iraníes, sin embargo, han insistido en que el estrecho no se reabrirá por completo hasta que Estados Unidos satisfaga las exigencias de Teherán, entre las que se incluyen el levantamiento de su bloqueo naval, la retirada de las sanciones y el desbloqueo de los activos iraníes en el extranjero.
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Los cancilleres de Irán y Omán se reunieron el martes en Teherán y abordaron el establecimiento de un corredor temporal de navegación en el estrecho de Ormuz y un acuerdo para poner en marcha un proceso de desminado de este importante paso marítimo.
Tras la reunión entre el canciller iraní Abás Araqchi y su homólogo omaní, Badr al Busaidi, ambos países informaron en un comunicado que las negociaciones continuarán con el fin de establecer un “corredor de navegación permanente y la futura administración del estrecho, así como un mecanismo para el intercambio de información, la gestión del tráfico y la prestación de los servicios pertinentes de navegación y seguridad”.
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Irán ha bloqueado esta vía marítima crucial - por la que normalmente transita aproximadamente una quinta parte de las exportaciones mundiales de hidrocarburos - desde el estallido de la guerra con Estados Unidos el 28 de febrero.
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Al sostener que existe buena comunicación con el Gobierno de Estados Unidos por vía telefónica y mediante los equipos encargados de seguridad, comercio, migración y aranceles
La porcicultura colombiana atraviesa un periodo de expansión, impulsado por el aumento de la producción nacional, una menor dependencia de las importaciones y una ventaja creciente de precios frente a otras proteínas. Según los análisis de la Dirección de Investigaciones de Grupo Cibest, en 2025 la producción de carne de cerdo alcanzó 663.885 toneladas, con un crecimiento anual compuesto de 7,2% entre 2020 y 2025. Sin embargo, el ritmo se aceleró de manera significativa este año: a junio, la variación anual llegó a 15,5%, más del doble del crecimiento promedio observado en ese periodo. Las cifras de sacrificio muestran una tendencia similar y reflejan las inversiones que ha realizado el sector para ampliar su escala productiva y fortalecer su capacidad de abastecimiento. No obstante, este aumento de la oferta también está generando una presión creciente sobre los precios del cerdo en Colombia, un escenario que representa un beneficio para los consumidores, pero un desafío para los productores. El mercado interno también mantiene una tendencia positiva. En 2025, el consumo aparente de carne de cerdo en Colombia superó las 840.000 toneladas, de las cuales las importaciones representaron el 21%. En el acumulado a mayo de este año, el consumo aparente creció 6,3%, mientras que las compras externas disminuyeron 19,3%. Como resultado, la participación de las importaciones dentro del consumo cayó a 18,6%. La señal para el mercado es clara: buena parte del crecimiento reciente del consumo colombiano está siendo atendido por la producción nacional. Por tipo de producto, la carne deshuesada y las chuletas-costilla concentraron 83% del volumen importado. Estados Unidos y Canadá se mantienen como los principales países de origen de estas compras externas. El crecimiento de la producción nacional está teniendo un efecto directo sobre los precios. A junio, el precio promedio del cerdo en pie fue 26,5% inferior al reportado un año atrás. En el caso del cerdo en canal, tanto fría como caliente, la disminución rondó el 25%, pese a que las importaciones acumulaban una reducción cercana al 19% a mayo. Para los consumidores, esta situación ha contribuido a reducir los precios minoristas medidos por el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Para los productores, en cambio, el entorno exige mayores niveles de eficiencia para proteger los márgenes. Entre las principales herramientas están mejorar la conversión alimenticia, fortalecer el manejo sanitario y, cuando el tamaño de la operación lo permita, avanzar en procesos de integración vertical y comercial. La evolución de los precios también está favoreciendo al cerdo en las decisiones de compra de los hogares colombianos. En junio de este año, la variación anual del IPC de la carne de cerdo fue de -6,7%. En contraste, la carne de res apreció un aumento de 14,3%, el pollo de 3,3% y el pescado de 2,0%. Esta diferencia amplía la competitividad relativa de la carne de cerdo frente a otras fuentes de proteína. Si este comportamiento de precios se mantiene, el sector tendría espacio para seguir ganando participación en el consumo de los hogares, respaldado por una amplia disponibilidad de producto y precios más competitivos. La caída de los precios del cerdo ha sido parcialmente compensada por menores costos de algunas materias primas utilizadas en la producción. La estructura de costos de la porcicultura depende en buena medida del alimento balanceado y de insumos importados como maíz amarillo, soya y torta de soya. En promedio, los precios internacionales de estas materias primas disminuyeron cerca de 7% en 2025. Aunque durante este año la soya y la torta de soya han tenido repuntes, el maíz, principal componente del alimento para cerdos, se ha mantenido estable. A esto se suma una menor tasa de cambio, que ha contribuido a contener los costos de importación. Este comportamiento también se refleja en la estabilidad que ha observado este año el precio del bulto de concentrado para cerdos. Así, aunque el precio final del animal ha disminuido, el comportamiento de los costos de alimentación ha permitido amortiguar parcialmente el impacto sobre los márgenes de los porcicultores. El crecimiento de la producción y la mayor competitividad del cerdo no garantizan por sí solos que el sector capture todo el potencial del mercado. La evolución de los canales de venta será determinante para conectar la oferta con las nuevas necesidades de los consumidores. Los hogares colombianos están comprando de manera más racional: realizan menos visitas a los establecimientos, concentran un mayor gasto por ocasión y priorizan factores como ahorro, cercanía y conveniencia. En este escenario, cada canal tiene una dinámica particular. Los formatos de descuento compiten principalmente por precio; los supermercados se diferencian por surtido y promociones, mientras que las tiendas de barrio tienen como fortaleza la proximidad y el conocimiento del cliente. Por ello, la competitividad del sector dependerá no solo de aumentar la productividad, sino también de comprender cómo está cambiando la forma en que los hogares compran alimentos. La transformación del comercio minorista anticipa una mayor concentración de las ventas en formatos orientados al ahorro y la conveniencia. Las proyecciones indican que hacia 2028 los hard discounters aumentarían su participación en el comercio minorista del 30% al 36%, mientras que los supermercados reducirían su participación hasta el 16%. Las tiendas de barrio y los minimercados, por su parte, perderían participación de manera gradual, mientras que los canales regionales y mixtos se mantendrían relativamente estables. Para consultar contenido premium o profundizar sobre sus temas de interés de Medellín, Antioquia, Colombia y el Mundo, regístrese aquí . Esta recomposición plantea un desafío para la porcicultura colombiana, que debe comenzar desde ahora a ajustar sus estrategias comerciales y de distribución para atender los formatos con mayor crecimiento. Bloque de preguntas y respuestas: