Los futuros de maíz y trigo alcanzan máximos de varios años el miércoles
Los futuros de maíz y trigo alcanzan máximos de varios años el miércoles
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La carne de cerdo se fortalece en Colombia con mayor producción, menores importaciones y una ventaja de precio que puede impulsar su consumo.
La porcicultura colombiana atraviesa un periodo de expansión, impulsado por el aumento de la producción nacional, una menor dependencia de las importaciones y una ventaja creciente de precios frente a otras proteínas.
Según los análisis de la Dirección de Investigaciones de Grupo Cibest, en 2025 la producción de carne de cerdo alcanzó 663.885 toneladas, con un crecimiento anual compuesto de 7,2% entre 2020 y 2025. Sin embargo, el ritmo se aceleró de manera significativa este año: a junio, la variación anual llegó a 15,5%, más del doble del crecimiento promedio observado en ese periodo.
Las cifras de sacrificio muestran una tendencia similar y reflejan las inversiones que ha realizado el sector para ampliar su escala productiva y fortalecer su capacidad de abastecimiento.
No obstante, este aumento de la oferta también está generando una presión creciente sobre los precios del cerdo en Colombia, un escenario que representa un beneficio para los consumidores, pero un desafío para los productores.
El mercado interno también mantiene una tendencia positiva. En 2025, el consumo aparente de carne de cerdo en Colombia superó las 840.000 toneladas, de las cuales las importaciones representaron el 21%.
En el acumulado a mayo de este año, el consumo aparente creció 6,3%, mientras que las compras externas disminuyeron 19,3%. Como resultado, la participación de las importaciones dentro del consumo cayó a 18,6%.
La señal para el mercado es clara: buena parte del crecimiento reciente del consumo colombiano está siendo atendido por la producción nacional. Por tipo de producto, la carne deshuesada y las chuletas-costilla concentraron 83% del volumen importado. Estados Unidos y Canadá se mantienen como los principales países de origen de estas compras externas.
El crecimiento de la producción nacional está teniendo un efecto directo sobre los precios. A junio, el precio promedio del cerdo en pie fue 26,5% inferior al reportado un año atrás.
En el caso del cerdo en canal, tanto fría como caliente, la disminución rondó el 25%, pese a que las importaciones acumulaban una reducción cercana al 19% a mayo.
Para los consumidores, esta situación ha contribuido a reducir los precios minoristas medidos por el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Para los productores, en cambio, el entorno exige mayores niveles de eficiencia para proteger los márgenes.
Entre las principales herramientas están mejorar la conversión alimenticia, fortalecer el manejo sanitario y, cuando el tamaño de la operación lo permita, avanzar en procesos de integración vertical y comercial.
La evolución de los precios también está favoreciendo al cerdo en las decisiones de compra de los hogares colombianos.
En junio de este año, la variación anual del IPC de la carne de cerdo fue de -6,7%. En contraste, la carne de res apreció un aumento de 14,3%, el pollo de 3,3% y el pescado de 2,0%.
Esta diferencia amplía la competitividad relativa de la carne de cerdo frente a otras fuentes de proteína.
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