Volver a la edición
Nevaco Global
1 de agosto de 2026

Seguridad y dinamización de la economía: peticiones de los gobernadores del país al nuevo gobierno

Cargando análisis estratégico...

Los 32 departamentos se dieron cita en Bogotá en la feria ‘Colombia son las regiones’ organizada por la Federación Nacional de Departamentos

Seguridad y dinamización de la economía: peticiones de los gobernadores del país al nuevo gobierno

Los 32 departamentos del país se dieron cita en el parque de la 93 de Bogotá, donde durante tres días se llevará a cabo la feria ‘Colombia son las regiones’ organizada por la Federación Nacional de Departamentos.

La apertura del evento contó con la presencia del ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, quien destacó el ánimo del gobierno entrante por gobernar desde las regiones.

“Trabajar de la mano con las regiones es fundamental para el presidente Abelardo de La Espriella; tenemos que avanzar con la descentralización, la capital alterna de Barranquilla, es un símbolo muy importante que le cambia el chip al país, gobernar desde una región es un mensaje muy importante”, dijo.

Por su parte, la gobernadora del Meta y presidenta de la Federación Nacional de Departamentos, Rafaela Cortez, expresó la necesidad de que el nuevo gobierno trabaje de la mano con los gobernadores para garantizar la seguridad en todos los territorios del país.

“La petición es trabajar articuladamente con los gobiernos subnacionales, la petición es un gobierno que le apuesta a nuestra fuerza pública, son ellos de manera articulada. Y, por supuesto, a estos grupos insurgentes el mensaje clarísimo. Aquí no negociamos con bandidos, aquí lo que necesitamos es un gobierno bien parado y, por supuesto, de la mano de los gobiernos regionales, como son los gobernadores y los alcaldes”, dijo.

En ese mismo sentido se pronunció el gobernador de Putumayo, Jhon Gabriel Molina, quien aseguró que el gobierno entrante debe tener en prioridad dos situaciones que afectan el orden público en este departamento. También hizo un llamado a priorizar la crisis del sistema de salud.

“Si hacen un estudio en nuestro departamento, probablemente han muerto más personas por falta de atención en los sistemas de salud que por el conflicto armado”, aseguró.

Por su parte, el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, le pidió al gobierno entrante priorizar las obras como la del tren de mediana velocidad de Boyacá, un proyecto de transporte mixto que conectará a Sogamoso con Bogotá en un tiempo estimado de entre una y una hora y media.

“Sin duda, el tren de mediana velocidad de Bogotá hasta Sogamoso se tiene que gestionar. Quedó firmada con el presidente Petro la factibilidad y esperamos que el nuevo gobierno le dé prioridad a este nuevo proyecto, (…) Este tren permitirá que Boyacá pueda ser un polo de crecimiento en Colombia”, dijo Amaya.

Por su parte, el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, celebró el anuncio del presidente electo Abelardo de La Espriella de tomar a Barranquilla, la capital de este departamento, como la sede alterna de la presidencia de la República. También manifestó su satisfacción por este evento que reunió a las regiones en un solo lugar.

“Esto nos confirma que Colombia es un país de regiones en el que, a pesar de las diferencias y de las distancias, de una u otra manera nos une el amor por Colombia”, aseguró.

El nuevo presidente de ProColombia, Jaime Uribe, también hizo presencia en el evento y propuso tres puntos fundamentales para empezar la nueva gestión de esta entidad.

“Lo que queremos hacer en este nuevo gobierno, es fortalecer nuevas exportaciones, atraer la inversión extranjera y el turismo”, aseguró.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte

Las dos columnas de Hércules
eldiario_es

Las dos columnas de Hércules

Lo que aquí está en juego es el paso de los buques, mercantes o no, cargados con gas y petróleo por el Estrecho de Gibraltar. Una Ceuta bajo Corona marroquí sería ola jugada perrfecta para Estados Unidos e Israel, que pretenden gobernar sobre los pasos de mercancías críticas a uno y otro lado del mundo Esto con un gobierno PP-Vox no pasaría... Las dos columnas de Hércules son algo más que un mito griego. Son la clave de la distribución de la energía en Europa a través del Mediterráneo y España podría perder la única que le queda. Sí, Ceuta, en cuyo monte Hacho se erigiría la columna que levantó Hércules en la orilla sur, paralela a la de la orilla norte, en Gibraltar, sobre el monte Calpe. La segunda ya se perdió en 1713 con el Tratado de Utrecht para pasar a manos de la Corona Británica, como bien nos han recordado desde Bruselas con la reciente firma del Tratado con el Gobierno del peñón. La foto fija está ahora en las dos ciudades españolas en el continente africano, la frontera más meridional de la Unión Europea (UE). La avalancha de ciudadanos marroquíes entrando en Ceuta por tierra y mar de forma irregular en un breve espacio de tiempo, casi al unísono y con la connivencia de las autoridades policiales de Marruecos en la frontera, es un aviso a navegantes: “Entramos cuando queremos”. Bien es cierto que la última “invasión” viene precedida por la Fiesta del Trono y el indulto de 1.700 presos marroquíes, que suelen tener el paso fácil por la frontera, como todos los veranos. También ayuda al enojo del Rey Mohamed VI por la reciente visita a Argelia del presidente español, Pedro Sánchez. Que Ceuta pase a manos de la Corona marroquí no es un escenario imposible. Más se perdió en Cuba, perdón, en el Sáhara. También. Pero lo que aquí está en juego es el paso de los buques, mercantes o no, cargados con gas y petróleo por el Estrecho de Gibraltar. ¿Les suena lo del Estrecho de Ormuz? Sí, también éste estuvo otrora en manos españolas. Y también fue utilizado como aduana, con permiso de paso previo pago. La jugada sería perfecta. ¿Para España? ¿Para Marruecos? No. Para Estados Unidos e Israel, que pretenden gobernar sobre los pasos de mercancías críticas a uno y otro lado del mundo. Y, sobre todo, para controlar el paso y distribución de los recursos energéticos: barcos cargados de gas natural licuado, petróleo e incluso la construcciones gasoductos y oleoductos. En este caso, de la mano de Marruecos, su guardián en el Mediterráneo, como Cerbero guardando las puertas del inframundo. Ya lo vienen anunciando claramente desde la primavera. Un informe interno del Congreso estadounidense hacía mención de Ceuta y Melilla como ciudades en territorio de Marruecos, bajo administración española, y animaba al secretario de Estado, Marco Rubio, a mediar. La jugada viene de atrás, cuando Donald Trump, en su último día de despedida de su primer mandato, enero de 2020, le hacía firmar al monarca alahuita los acuerdos de Abraham con Israel. Nuestro vecino del sur ha sido paciente y ha esperado al siguiente mandato del presidente estadounidense para cobrarse la pieza. Aunque ya tuvo un buen mordisco con la Administración Biden en enero de 2022 con la inusitada y nunca justificada renuncia unilateral del Sáhara Occidental por parte del Gobierno español. Lo de Ceuta será más sangriento. Y no sólo porque dejamos el control de la entrada al Mediterráneo al imperio anglosajón: el Reino Unido y Estados Unidos, con Marruecos como intermediario en un intercambio de cromos. Sí, los cromos son Ceuta y Melilla. Porque, ¿qué pasaría si España le planta cara en la cuestión migratoria a Marruecos? Ya está allí el ejército. ¿Va a dar un paso adelante la Unión Europea para defender su frontera sur? O, mejor, ¿lo va a dar la OTAN? Y aquí aparece la carta marcada de Estados Unidos, cuando obligó a España a entrar en la OTAN -como paso previo a su entrada en la UE- pero sin incluir Ceuta y Melilla. Ambas ciudades quedarán expeditas y a merced de un conflicto en el que ninguno de nuestros aliados estará obligado por el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte a ir en nuestra ayuda. Ya pasó con la invasión de la isla de Perejil en el año 2002, pero allí nos jugábamos dos cabras, y no precisamente de la Legión. Si nos salimos de nuestro mar, veremos cómo el recorrido de la Administración Trump por los mares de Dios tiene su lógica geopolítica. Comenzó fuerte con el Canal de Panamá, de donde echó a los chinos. ¡Vaya, otro paso geoestratégico! Bueno, en realidad lo que hicieron fue expulsar a varias empresas chinas que controlaban cuatro puertos. En este momento, los buques estadounidenses no pagan peaje por cruzar, al parecer. Fue el primero en caer. Luego lo intentó con el Canal de Suez, bajo control egipcio. Aunque los hutíes del Yemen se lo han puesto difícil en más de una ocasión, a Trump y a Biden. Y en Ormuz, aún lo tiene peor, donde los bombardeos se extienden hacia otros países de la región. Irán no se rinde. La entrada Oeste al Mediterráneo la tiene más fácil. Con su lacayo, el Reino Unido, controlando el peñón de Gibraltar, sólo le queda la plaza española al otro lado. Recordemos que Tánger ya es el puerto más importante para la entrada de mercancías hacia el Mediterráneo occidental, desbancando a Algeciras y Valencia juntos desde 2024. De momento, España se apoya en Ceuta y Algeciras para controlar el paso por el Estrecho de Gibraltar desde ambas orillas. Pero, si perdiera su plaza en el sur, las columnas que Hércules levantó separando las montañas para abrirse paso hacia la isla de Eritía se desmoronarían en la frontera meridional de la Unión Europea, mientras Trump culmina su décimo trabajo “ Non terrae plus ultra ”.

31 jul 2026
La IA inaugura una nueva 'guerra fría' tecnológica que ya cotiza (a la baja) en la bolsa
eldiario_es

La IA inaugura una nueva 'guerra fría' tecnológica que ya cotiza (a la baja) en la bolsa

Cada vez que el PIB chino pierde fuelle, Pekín redobla su apuesta por la IA como motor económico y arma estratégica de influencia masiva, cuestionado el liderazgo de Silicon Valley e intensificado la rivalidad entre las dos superpotencias. Bajo esta lucha por el cetro de la IA se libra una batalla soterrada entre sistemas económicos, capacidades industriales y visiones del orden mundial China ultima un desembarco en la IA similar al de los coches: “Va a llegar una ola para la que no estamos preparados” Durante cuatro años, la Casa Blanca creyó haber encontrado la fórmula para contener el ascenso tecnológico chino. Primero restringió, bajo la Administración Biden, la venta de chips y circuitos integrados de alta gama de Nvidia y AMD. Con posterioridad, expandió el veto a los equipos de litografía de ASML , con presiones a sus socios europeos, y endureció los controles sobre varias de las herramientas indispensables para fabricar semiconductores de última generación. Pero la estrategia de dejar a Pekín sin acceso al hardware más sofisticado y así relegar al gigante asiático en la carrera por la hegemonía de la IA ha caído en saco roto. La aparición en la escena inversora de Kimi K3 –modelo fundacional chino de IA de última generación– ha puesto en duda la táctica americana con un giro de 180 grados en las expectativas bursátiles. Wall Street –y bolsas como la surcoreana, la más rentable de 2025– han mostrado esta semana la debilidad del relato de que la IA es una licencia inversora exclusiva de las bigtechs de Silicon Valley. En apenas 48 horas, tres señales bursátiles han dado un baño de realpolitik a este sueño americano. El Nasdaq 100, de marcado acento tecnológico porque excluye de su indicador a las firmas financieras, retrocedió más de un 10% respecto a su máximo de junio; el SOX de Filadelfia, que engloba valores de semiconductores, acumuló una larga semana de sesiones consecutivas en descenso, y el fabricante surcoreano de chips SK Hynix, insignia de las memorias para IA llevó al Kospi a su segunda semana negra de julio por decepcionar las expectativas inversoras con sus ingresos del segundo trimestre. En medio de nuevos latidos de tensión en el mercado del crudo por el recrudecimiento de las hostilidades en Oriente Próximo. Solo la descontada maniobra de contención de tipos de Kevin Warsh en la Fed ha aliviado algo el tsunami que, sin embargo, muestra réplicas preocupantes en la rentabilidad de los bonos del Tesoro. Aunque insufló optimismo a Wall Street para cerrar en positivo la semana y al Kospi surcoreano para remontar un 17,9% el pasado viernes y recuperar parte de su capitalización mensual perdida. Detrás de estos movimientos telúricos subyace la aparición de Kimi K3, el nuevo prototipo de la startup china Moonshot AI , que no sólo está tuteando, como avisan métricas independientes, a las plataformas más avanzadas de OpenAI y Anthropic, sino que está obligando a inversores, reguladores y analistas a replantearse el equilibrio tecnológico mundial. Su bautismo bursátil de hace unas semanas hizo desplomarse a las acciones de varios desarrolladores chinos de IA hasta hacer perder un 8,6% en julio al índice CSI 300 del gigante asiático, la pero caída desde enero de 2016, por el temor a quedarse rezagados en la carrera tecnológica. Mientras Wall Street revisaba los rendimientos de los laboratorios americanos y Pekín reforzaba los controles a la exportación de modelos, chips y tecnología estratégica. Moonshot ni siquiera ha debutado en los parqués, aunque prepara una OPV en Hong Kong en los próximos meses tras una exitosa ronda de financiación con inversores que ha llevado a Kimi K3, su modelo de IA, a alterar una triple percepción del mercado: la de que las restricciones tecnológicas de EEUU a los chips frenarían a China; la de que solo los laboratorios occidentales podían configurar modelos de frontera y la de que esa ventaja justificaba sus altas valoraciones bursátiles. Es decir, que una habitual reunión de captación de capital parece haber suturado la brecha de la IA china con las aspirantes a bigtechs americanas como OpenAI y Anthropic, ya con fechas de salida a bolsa en sus calendarios. Pero la reacción bursátil por Kimi K3 ha sido solo el primer capítulo. Diez días después, debutó en el parqué ChangXin Memory Technologies (CXMT), campeón chino de memorias DRAM , que confirmó el sumo interés inversor en comprar, además de modelos de IA, valores de las cadenas de suministro chinas. Sus acciones, que se dispararon un 466% en su debut, la convirtió de forma fugaz en la empresa cotizada más valiosa del gigante asiático por el entusiasmo inversor hacia el hardware que construirá la siguiente generación de IA. “La IA es ya un imperativo de seguridad nacional” asegura el presidente de la Comisión Nacional de IA americana (NSCAI), Eric Schimidt, y un requisito crucial para competir con China que “está reseteando las entrañas de la Defensa y de la diplomacia, de la influencia económica y del poder geopolítico simultáneamente”, matiza Ylli Bajraktari, presidente del Special Competitive Studies Project (SCSP). En un momento en el que “la frontera que separaba a la IA estadounidense de la china se acaba de diluir drásticamente”, enfatiza Mark Malek, director de inversiones de Siebert Financial, al explicar el brusco giro bursátil provocado por Kimi K3. Para Emory Tsai-Yi Wang, de otro think-tank , el DSET, “la irrupción de CXMT en bolsa la ha convertido en el campeón nacional elegido para garantizar una cadena de suministro autosuficiente”. Malek incide en lo paradójico de esta doble puesta en escena de la IA china. Porque se produce cuando China afronta la coyuntura más compleja en decenios. Con un mercado inmobiliario que sigue en parálisis, un gasto de consumo anémico y unos capitales foráneos asumiendo un perfil prudente. Sin embargo, esa misma debilidad –precisa– “está reforzando una estrategia de luces largas que confía recursos financieros, talento científico y apoyo estatal a un reducido grupo de sectores capaces de redefinir la productividad y aportar músculo global”. Posiciones estratégicas del ‘triunvirato’ mundial Si durante los noventa China fue la gran fábrica mundial, en la década pasada aspiró a erigirse en potencia industrial de alto valor añadido y economía de mercado, en estos años veinte busca liderar la infraestructura intelectual de la economía digital. La réplica de EEUU a esta maniobra confirma que el desafío trasciende del ámbito comercial. Las restricciones a sus exportaciones de chips, los vetos a firmas tecnologías críticas, americanas o de otras latitudes del planeta, o el creciente escrutinio sobre las inversiones cruzadas reflejan que Washington también entiende la IA como un activo estratégico equiparable a la energía, el espacio o la defensa. Pekín impone exactamente esta misma lógica al barajar ahora prohibir que los pesos ( weights ) de sus modelos más avanzados se descarguen libremente en el extranjero, reforzar los controles sobre el diseño de sus semiconductores y evitar que compañías calificadas de estratégicas terminen en manos inversoras occidentales. La carrera por la IA ha entrado así en otra dimensión. Si la primera batalla se libró por los chips y la segunda, por los modelos fundacionales, esta tercera, que acaba de emprender su marcha, decidirá los actores que modelarán los futuros estándares tecnológicos de la economía global. Y esa tercera guerra resultará más decisiva que las anteriores. Las tres guerras tecnológicas del siglo XXI La historia reciente de la IA, pues, ha redefinido las reglas de la competencia y ha desplazado el centro de gravedad de la creación de valor. La irrupción de Kimi K3 no emprende otra revolución tecnológica, pero emprende la tercera y probablemente la más decisiva de estas contiendas. La primera fue la guerra del hardware. Tras el lanzamiento de ChatGPT en 2022, la convicción reinante consistía en que la ventaja competitiva dependería casi exclusivamente del acceso a los chips más avanzados. Nvidia se convirtió en símbolo del modelo económico al tiempo que desde Washington se desplegaba una compleja arquitectura de restricciones para impedir que Pekín adquiriera procesadores de última generación o máquinas de litografía para fabricarlos. Todo su propósito giraba en torno a limitar la capacidad de cálculo y ralentizar el avance de sus modelos, cada vez más sofisticados. “Quien controle la capacidad de computación controlará gran parte del futuro de la IA”, decía Dario Amodei, CEO de Anthropic, para explicar este proceso. Durante un tiempo, China encontró obstáculos para acceder al hardware más avanzado y numerosos analistas interpretaron que su brecha tecnológica con Silicon Valley se ensanchara sin remedio. Pero la innovación rara vez evoluciona de manera lineal. Esta escasez obligó a los laboratorios chinos a alcanzar rendimientos con escasos recursos computacionales. China entendió que, en vez de competir por la potencia bruta, era mejor hacerlo por eficiencia y acumulación de talento. Kimi K3 simboliza este éxito. Su arquitectura abierta y avances en entrenamiento y prestaciones son equiparables a los que ofrecen de OpenAI o Anthropic, pero con unos costes muy inferiores, lo que cuestiona las extraordinarias valoraciones bursátiles del sector y el relato de que sólo una ingente inversión en computación puede crear IA de frontera. De hecho, ha acuñado el lema de que “OpenAI y Anthropic serán el iPhone y los modelos chinos, Android”, lanzado por Kai-Fu Lee, fundador de Sinovation Ventures. Leonid Mironov, gestor de Gavekal Capital, avanza que “Kimi K3 constituye la mejor evolución hasta la fecha en China”, a lo que Kai-Fu matiza que es la industria de la IA del gigante asiático la que está en condiciones ahora de arrebatar cuota de mercado a EEUU gracias a su flexibilidad y precios competitivos, aclara Aaron Levie, CEO de Box, para quien reducir los costes de la IA no rebaja su demanda, “pero multiplica exponencialmente su uso”. Justo en este punto es donde arranca la tercera guerra, la más decisiva, la de los estándares, que definirá los ecosistemas tecnológicos de gobiernos, empresas y millones de desarrolladores en próximas décadas. Es decir, seleccionará los actores que diseñarán el lenguaje de la economía digital. Y no enfrentará únicamente a OpenAI con Moonshot, ni a Nvidia con Huawei. Pondrá en liza dos concepciones distintas del liderazgo tecnológico. Una, basada en plataformas cerradas y otra, de modelos abiertos, de rápida difusión mundial y apoyos estatales masivos. La UE, entre dos aguas geoestratégicas Europa, como siempre, se ha inclinado por una tercera vía. Antes, incluso, de que se formalicen las reglas del juego globales sobre los estándares de la IA. La irrupción de Kimi K3 ha reforzado la idea en Bruselas de que el algoritmo es geoestratégico y que estará sometido a restricciones nacionalistas fuera de la órbita comunitaria. Con Washington limitando hasta el exceso el acceso a modelos y semiconductores por motivos de seguridad nacional y Pekín tratando de endurecer los controles a la exportación de sus modelos, datos de entrenamiento y tecnologías críticas con el propósito de que sus avances no refuercen a sus competidores. En este marco, la diplomacia de la UE ha situado a Pekín en el centro de sus rivalidades geoestratégicas. “La IA es un activo indudablemente estratégico; quienes la controlan dominan la economía, pero también disponen con ella de una herramienta de poder geopolítico”, admite Henna Virkkunen, vicepresidenta de la Comisión y responsable de Soberanía Tecnológica. Su relato incrusta en la jerga comunitaria la prioridad de regular la IA y garantizar que el mercado común disponga de modelos, centros de datos, nube y computación avanzada con habilidades made in EU . Arthur Mensch, CEO de Mistral AI, defiende que “Europa tenga su propia soberanía tecnológica en IA”, porque “no podemos conceder a plataformas foráneas una tecnología tan crítica”. Bajo esta premisa, Bruselas ha lanzado su estrategia en innovación, que movilizará fondos público-privados para acelerar la construcción de AI Gigafactories, reforzar la capacidad de computación europea y respaldar campeones tecnológicos como Mistral. Kimi K3 debe entenderse como “un acicate, entre las bigtechs americanas y las startups chinas”, enfatiza Mensch, quien incide en que la carrera competitiva global se decidirá entre empresas y ecosistemas tecnológicos nacionales. Y en esa nueva Guerra Fría digital, la amenaza para Europa es doble: quedarse rezagada frente a las dos superpotencias y convertirse en una especie de mercado cautivo de plataformas impuestas por ambos bloques y rivales.

31 jul 2026