Falleció a los 91 años el exalcalde de Bucaramanga Luis Fernando Ariza Moreno, un hombre que dedicó buena parte de su vida al servicio público, al desarrollo de Santander y al trabajo social. Economista de formación, dirigente cívico y fundador del Club Kiwanis de Bucaramanga, deja una huella que trasciende los cargos que ocupó y permanece en las obras que impulsó, las causas que abrazó y los valores que inculcó a su familia.
Bucaramanga despide con pesar a Luis Fernando Ariza Moreno, quien falleció a los 91 años. Su vida estuvo marcada por la responsabilidad, la disciplina, el sentido del deber y un profundo cariño por su familia, su ciudad y Colombia. Desde la administración pública hasta las organizaciones cívicas, pasando por el sector privado y la dirigencia gremial, hizo del trabajo y del servicio a los demás una constante de su existencia.
Luis Fernando Ariza Moreno nació el 25 de marzo de 1935 en Málaga, Santander. Inició sus estudios en el Colegio Universitario de su ciudad natal, se graduó del Colegio de Santander, en Bucaramanga, y posteriormente viajó a Bogotá para estudiar Economía en la Universidad Nacional de Colombia. Gracias a su destacado rendimiento académico, pudo cursar sus estudios universitarios becado, una muestra de la disciplina y la perseverancia que acompañarían su trayectoria.
Su formación le permitió comprender los desafíos económicos y administrativos desde una perspectiva técnica, pero también asumir responsabilidades y poner sus conocimientos al servicio de las instituciones y de la sociedad.
Antes de asumir la Alcaldía de Bucaramanga, Ariza Moreno recorrió distintos escenarios de la vida económica, administrativa y empresarial del país. Se desempeñó como economista de la Superintendencia Nacional de Importaciones, asesor económico de Fenalco y jefe de la División Externa del Departamento Nacional de Planeación. También fue subgerente de la firma Nepomuceno Cartagena e Hijos, secretario de Gobierno de Santander, presidente del Concejo de Bucaramanga y miembro de la junta directiva de Comfenalco.
Estas responsabilidades le permitieron conocer de cerca la planeación nacional, la actividad empresarial, la gestión administrativa y las necesidades de una región en crecimiento. Su trayectoria fue la de un profesional que supo desenvolverse en diferentes ámbitos sin perder de vista su compromiso con el desarrollo de Santander.
Luis Fernando Ariza Moreno estuvo al frente de la Alcaldía de Bucaramanga entre febrero de 1983 y junio de 1984, en una etapa de importantes desafíos para el crecimiento urbano, la movilidad y la convivencia ciudadana.
Uno de los principales ejes de su administración fue la concepción, el diseño y la estructuración financiera del Plan Vial Metropolitano, una apuesta por planificar la movilidad y preparar a la ciudad para las exigencias de su expansión. Su enfoque reflejaba la importancia de proyectar soluciones a largo plazo, con conocimiento técnico y una visión de desarrollo urbano.
Durante su gobierno también se impulsó la construcción de puentes peatonales, se fortaleció el Cuerpo de Bomberos de Bucaramanga y se promovieron campañas de control del ruido y mejoramiento del entorno urbano.
A través de intensas jornadas de aseo y del fomento de la cultura ciudadana, buscó que la capital santandereana recuperara el reconocimiento nacional como “la ciudad más limpia de Colombia”, un título que representaba el orgullo de sus habitantes y el compromiso con el cuidado de los espacios comunes.
Su gestión dejó una enseñanza que conserva su vigencia: una ciudad no se construye solamente con vías y puentes, sino también con respeto, responsabilidad compartida y sentido de pertenencia. Su propósito fue contribuir a que la planeación y las acciones de gobierno se tradujeran en mejores condiciones para la vida cotidiana de los ciudadanos.
Fuera de la administración pública, el trabajo social ocupó un lugar fundamental en su vida. En 1967, Luis Fernando Ariza Moreno fundó el Club Kiwanis de Bucaramanga, organización vinculada a una red internacional de servicio comunitario que promueve iniciativas en favor de la niñez y de las comunidades.
Desde esta institución lideró importantes obras sociales, según recuerda su familia, y encontró una manera de convocar voluntades alrededor de causas de beneficio colectivo. Su labor representa una de las facetas más significativas de su trayectoria: la convicción de que contribuir al bienestar de los demás no es una responsabilidad exclusiva del Estado, sino también un compromiso que nace de la iniciativa ciudadana.
La fundación del club fue más que la creación de una organización. Fue una apuesta por el trabajo solidario, la participación y la posibilidad de transformar realidades mediante el esfuerzo compartido. Su legado en este campo permanece en esa idea de que una comunidad puede ser mejor cuando sus integrantes deciden involucrarse y tender la mano a quienes lo necesitan.
Más allá de los nombramientos y las responsabilidades públicas, Luis Fernando Ariza Moreno será recordado por sus cualidades humanas. Su hijo Andrés Fernando lo describe como “un hombre responsable, puntual y respetuoso, características que reflejan su manera de asumir la vida basada en el cumplimiento de la palabra, la consideración por los demás y la seriedad frente a los compromisos”.