Por:
Soraya Encina
Tras casi tres años de gobierno de Javier Milei, tanto la industria textil como la del calzado se redujeron dramáticamente. Según el último informe de la Fundación Pro Tejer, la caída de la producción total de ambos sectores alcanza la friolera del 33,8%, un nivel propio de crisis terminales. Ese derrumbe -entre noviembre de 2023 y junio de 2026- derivó en la pérdida del 17% de las empresas y del 23,4% del empleo registrado.
Los datos más recientes solo refuerzan la tendencia. En agosto pasado, el conjunto de la industria textil y del calzado registró una caída del 13,1% contra el mismo mes de 2025 y acumularon un retroceso del 16,3 entre enero y agosto respecto del mismo período del año pasado.
Gustavo Rodríguez, dueño de una pyme del calzado que funciona hace más de 25 años en el Gran Buenos Aires, advierte sobre la gravedad de la situación: «La producción bajó entre un 40 y 50% respecto al año pasado», le dice a Tiempo. El emprendedor revela que no solo es el calzado importado el que representa una competencia para la producción local, sino también «el genérico» que entra desde Bolivia y Paraguay. «Competimos con el importado, con el genérico y, en el medio, nosotros luchando con lo nacional», se queja el empresario.
La caída del consumo y del poder adquisitivo de los trabajadores, con salarios que corren por detrás de la inflación, es una de las causas de la crisis productiva. La otra es la importación masiva y el contrabando.
Los dos brazos de la pinza asfixian la actividad. Rodríguez advierte: «Nosotros en un tiempo hemos llegado a tener hasta 30 empleados, después bajamos a 15 y hoy somos cinco personas que somos familia».
Esta semana, los empresarios de la cadena del calzado realizaron un «zapatazo» en la Plaza de Mayo para exponer el mal momento del sector.
La industria textil nacional atraviesa un panorama crítico marcado por un freno productivo que supera el 22% interanual en el acumulado de los ocho primeros meses de 2026. Actualmente las fábricas argentinas utilizan apenas el 45,3% de sus máquinas y equipos instalados. Con márgenes de rentabilidad al límite, las empresas advierten que ya no tienen margen para trasladar el incremento de los costos operativos a los precios finales sin dinamitar aún más el consumo interno.
Esta contracción de la producción local encuentra una de sus principales explicaciones en la caída de la demanda y en el fuerte avance de la competencia externa, que mostró un crecimiento exponencial en los primeros cinco meses de 2026, del 39%, en comparación con el mismo periodo de 2025. Según la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), el volumen de importación alcanzó las 25.491 toneladas durante los primeros cinco meses de 2026, lo que representó un crecimiento del 73% en comparación con el mismo período de 2025. Fue el nivel más alto desde 2018.
Este escenario se agrava con la irrupción de nuevas dinámicas comerciales, como la aparición de plataformas globales de comercio electrónico (entre ellas, Shein y Temu), cuyas ofertas a precios sumamente bajos profundizan el desplazamiento de los productores locales en el mercado interno y aceleran la crisis del sector.
Pero el problema textil abarca a toda la cadena, no solo a la indumentaria. Por ejemplo, tejidos y acabado de telas registró una caída de la producción del 27,8% en julio contra el mismo mes de 2025, y fibras de uso textil retrocedió un 18 por ciento.
En el caso de la industria del calzado, la producción disminuyó un 23,7% en el período enero–junio de 2026 respecto del mismo período de 2025, y cayó un 16.4% en junio versus el mismo mes de 2025, según un informe realizado por la Cámara de la Industria del Calzado (CIC).
En 2025, la importación aumento en un 37,8% respecto a 2024 y supero los 51,7 millones de pares por un total US$ 721 millones, traccionada principalmente por el calzado armado.
Rodríguez, el industrial pyme del calzado, remarca que la crisis de la industria se debe a la caída del consumo y el poder adquisitivo, sumado al factor de la apertura de importaciones. «Antes una persona compraba cuatro pares de zapatos al año y hoy sólo se compra uno», afirma.
La crisis industrial afecta en forma directa a los trabajadores. Según los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en noviembre de 2023 se contabilizaban 18.018 puestos de trabajo en el sector de fabricación de calzado y sus partes. Para febrero de 2026, último dato disponible, esa cifra se redujo a 11.333 puestos, lo que implica una contracción del 37,1 por ciento.