El secretario de Estado, Marco Rubio dijo que Cuba necesita un cambio drástico, un día antes de que en la ONU se vuelva a debatir una resolución que pide el fin del embargo de Estados Unidos a Cuba.
En medio de una creciente tensión entre Washington y La Habana, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, insistió en que Cuba necesita un “cambio muy drástico”, días después de invitar a los cubanos a establecer contacto de manera discreta con la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
“Creemos que Cuba necesita un cambio muy drástico, y lo dejaré ahí», declaró Rubio este lunes durante una teleconferencia con periodistas.
Al ser interrogado sobre las razones de su invitación a los residentes de la isla para comunicarse con la CIA, el jefe de la diplomacia estadounidense evitó ofrecer detalles y se limitó a señalar que Cuba “es un caso muy diferente de Venezuela, y no diré más.”
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente presión de Washington sobre el Gobierno cubano,agravado por las restricciones energéticas, las sanciones económicas y una profunda crisis interna que afecta a millones de habitantes de la isla.
La posición de Rubio coincide con recientes movimientos diplomáticos y militares estadounidenses. Horas antes de sus declaraciones, el jefe de la misión diplomática de Washington en La Habana, Mike Hammer, se reunió con el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el general Francis L. Donovan.
Por su parte, el presidente Donald Trump planteó el pasado viernes, durante un acto de campaña en Florida, la posibilidad de que buques militares estadounidenses que operan en Oriente Medio hicieran “una parada” frente a Cuba durante su regreso.
Aunque no se anunciaron operaciones militares concretas contra la isla, las declaraciones reflejan el endurecimiento del discurso de la administración estadounidense hacia el Gobierno de La Habana.
En medio de este escenario, Cuba presenta nuevamente este martes ante la Asamblea General de Naciones Unidas su proyecto de resolución que reclama el fin del embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos.
El debate tiene lugar en uno de los momentos más difíciles para la economía cubana, marcado por una prolongada crisis energética, escasez de combustibles, apagones y dificultades para garantizar el abastecimiento de productos esenciales.
Durante una intervención anterior ante Naciones Unidas, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, denunció al embargo de EEUU como una política de intimidación y coerción por parte de Washington. “Es absurda e irrealizable la pretensión del Gobierno de Estados Unidos de imponer la paz mediante la fuerza¨ , afirmó el canciller cubano.
Rodríguez también acusó a Washington de intentar impedir que otros países suministren combustible a la isla, una política que describió como equivalente a un bloqueo naval.“Prohíbe a todos los países la exportación de combustibles a Cuba, lo que equivale a un bloqueo naval tipificado en el derecho internacional como un acto de guerra”, sostuvo el ministro.“Cuba no es una amenaza. El bloqueo sí lo es”, agregó.
Las acusaciones del gobierno cubano forman parte de su discurso habitual ante la comunidad internacional, donde atribuye a las sanciones estadounidenses una parte importante de las dificultades económicas que enfrenta el país.
Sin embargo, el debate sobre las causas de la crisis cubana también incluye el papel de las políticas económicas internas, las restricciones a la iniciativa privada, la falta de libertades políticas y las deficiencias estructurales del modelo económico de la isla.
Estados Unidos sostiene que el embargo constituye una herramienta de presión destinada a promover cambios políticos en Cuba, incluida una transición democrática, la celebración de elecciones libres, el respeto a los derechos humanos y la compensación por propiedades estadounidenses nacionalizadas después de la Revolución de 1959.