Las protestas generalizadas estallaron en ocho provincias sirias e incluyeron el bloqueo de carreteras internacionales y la interrupción del transporte.
Varias ciudades de Siria registraron grandes protestas después de que el Gobierno aumentara los precios del combustible.
Los manifestantes bloquearon carreteras principales durante varias horas y protagonizaron las protestas populares más significativas en casi dos años.
El domingo, el Gobierno sirio anunció un alza de los precios el domingo hasta un 40 por ciento en el diésel y un 28 por ciento en la gasolina.
Según justificó el Ejecutivo de Ahmed Al Sharaa, los aumentos son temporales y están causados por una fuerte subida en el coste mundial del suministro de combustible.
Asimismo, se observó un aumento aproximado del nueve por ciento en los precios del gas tanto doméstico como industrial, un alza del 28 por ciento en la gasolina de 95 octanos, elevándola a 195 libras, y un ascenso del 26 por ciento en la gasolina de 90 octanos, alcanzando así las 185 libras.
Los manifestantes bloquearon carreteras principales e internacionales, como la ruta Alepo-Damasco y Gaziantep-Alepo, quemaron neumáticos y obstruyeron del paso a camiones cisterna de petróleo crudo, además de provocar una paralización del transporte público en distintas zonas.
Además, expandieron las protestas hacia ocho provincias: Alepo, Idlib, Hama, Rif Dimashq (periferia de Damasco), Deraa, Raqqa, Deir Ezzor y Hasakeh, exigiendo una reducción en los precios y exigieron la destitución de los funcionarios responsables de los sectores de energía y economía.
El director del Departamento de Medios del Ministerio de Energía, Abdul Hamid Salatt, afirmó que el aumento de precios es una medida temporal derivada del incremento en los costos de adquisición a nivel global, la escasez de productos refinados y el aumento en las tarifas de transporte y suministro. Además, señaló que los precios podrían ajustarse conforme varíen las circunstancias.
La situación del suministro de petróleo en Siria se ve gravemente afectada debido a la parada operativa que experimentó la refinería de Banias durante tres meses por mantenimiento integral, sumado a una reducción en las exportaciones de crudo ruso de las que el país depende significativamente.
Estas decisiones surgen en medio de una aguda crisis económica y de subsistencia. Según estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el 90 por ciento de la población vive bajo el umbral de la pobreza.
Tal contexto genera un temor generalizado entre los ciudadanos y transportistas respecto al impacto directo que esta crisis podría tener sobre los precios de alimentos, bienes, servicios y costos de transporte.