En Estados Unidos, el precio del diésel se disparó un 55% superando los seis galones bajo la gestión de Trump.
El vertiginoso incremento del precio mundial del petróleo, que alcanzó los 110 dólares por barril antes de estabilizarse en 104 dólares, ha desatado una crisis multisistémica que trasciende el ámbito civil para golpear con máxima severidad a la industria armamentística y al sector militar global.
Los combustibles refinados y derivados, esenciales para el funcionamiento de maquinaria bélica pesada, flotas navales, aviación táctica y el despliegue logístico permanente de los ejércitos, superaron de forma generalizada la barrera de los 100 dólares por barril, e inflaron exponencialmente los presupuestos de defensa y tensionaron las cadenas de suministro de los complejos industriales militares.
Los hutíes de Yemen realizaron una operación significativa en el estrecho de Bab el Mandeb. ¿Qué implicaciones tendrá este control estratégico para el comercio marítimo global? Entra al enlace y conoce más ????https://t.co/FNHurgdGVQ#12sep #Yemen #MarRojo pic.twitter.com/hSrF9xzYSL
Este estrangulamiento energético no responde a leyes de mercado ni a un crecimiento orgánico de la demanda, sino a una escasez provocada por la confluencia de los frentes bélicos en Ucrania y Asia Occidental, agravada por el cenit geológico de extracción petrolera.
En el centro neurálgico del conflicto, el bloqueo estratégico del estrecho de Ormuz —ejecutado por la Guardia Revolucionaria iraní como respuesta directa a los ataques ilegales de Estados Unidos e Israel iniciados el 28 de febrero—, cortó de tajo el tránsito del 25% del petróleo mundial, e inhabilitó los flujos que abastecían a potencias industriales. Con ello se redujo drásticamente la operatividad militar basada en combustibles fósiles asequibles.
Hutíes de Yemen consolidan dominio total sobre el estrecho de Bab el Mandeb
A esta parálisis se suma el control por las fuerzas hutíes de Yemen sobre el estrecho de Bab el-Mandeb y el Mar Rojo, coronado con la toma de las islas Hanish Mayor y Hanish Menor, además de los ataques aéreos que neutralizaron el Oleoducto Este-Oeste saudí. Ansarollah ha recalcado que mantiene abierta la navegación internacional, mas no para Arabia Saudita. El veto yemení a Riad se levantará si el reino levanta las sanciones contra Yemen y detiene sus agresiones militares.
Como resultado, Arabia Saudita vio derrumbarse sus exportaciones desde más de 10 millones de barriles diarios en 2016 a mínimos históricos, dejando a los ejércitos occidentales y a sus aliados regionales sin capacidad de maniobra frente a la escasez de hidrocarburos.
Las repercusiones de este colapso se expanden destructivamente por las economías de las potencias agresoras: en Estados Unidos, el precio del diésel se disparó un 55% superando los seis galones bajo la gestión de Trump.
???????? Irán reafirma su control sobre el estrecho de Ormuz y actualiza a 77 los buques sancionados por violar normas de tránsito. #Irán #teleSUR #14Sep pic.twitter.com/QAzv63yicG
Este monumental encarecimiento de la energía industrial y los fletes agrarios e industriales anticipa, según advierte el economista Michael Hudson, una ola inminente de impagos que sepultará al sistema financiero occidental en una depresión global.
Mientras, la arquitectura de poder del G7 se desmorona por el veto de China y las industrias de defensa de Occidente quedan atrapadas en la paradoja de financiar guerras incosteables con combustibles hiperinflacionados, sellando el fin definitivo de su hegemonía militar y económica.
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