México continuará profundizando su integración económica con Estados Unidos, pero no aceptará acuerdos que vulneren su soberanía, territorio o disposiciones constitucionales, sostuvo la Presidenta Claudia Sheinbaum, en momentos en que ambos gobiernos mantienen negociaciones comerciales por la revisión del T-MEC.
La mandataria aseguró que existen avances en las conversaciones con la administración de Donald Trump y que su gobierno ha buscado atender distintos planteamientos de Washington, aunque advirtió que existen límites sobre los cuales México no negociará.
“Han solicitado varios temas, en algunos hemos avanzado, en otros dependen de nuestra soberanía y por supuesto que ahí no vamos a ceder” y agregó que a México le interesa mantener la “integración económica, pero siempre con soberanía”.
La postura coincide con la línea que el Gobierno federal ha mantenido durante las negociaciones de este año.
El 18 de septiembre, tras una conversación telefónica con Trump, Sheinbaum Pardo informó que ambos países habían alcanzado avances, aunque señaló que no habría un anuncio hasta contar con un acuerdo definitivo.
Entre los asuntos pendientes están los aranceles impuestos por Estados Unidos al acero y aluminio mexicanos y sus derivados, así como a vehículos. La titular del Ejecutivo ha explicado que Washington presentó inicialmente 54 planteamientos para avanzar hacia una posible reducción de las tarifas comerciales, número que después aumentó a cerca de 90 temas.
La Presidenta adelantó que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, viajará la próxima semana a Washington para continuar las conversaciones. El país buscará mejores condiciones para sus exportaciones de acero, aluminio y el sector automotriz.
Otro punto de las negociaciones es el déficit comercial estadounidense con México, cuestionado reiteradamente por Trump. Sheinbaum explicó que su administración analiza incrementar las compras de productos estadounidenses y reducir importaciones procedentes de otras regiones, principalmente de China.
“Lo que estamos buscando es comprar más de Estados Unidos y menos de otros países y eso va a disminuir la balanza comercial desde el punto de vista de Estados Unidos”, indicó.
México es actualmente el principal comprador de mercancías estadounidenses, además de ocupar el primer lugar como proveedor de ese mercado. La integración de las cadenas productivas entre ambos países se ha profundizado durante más de tres décadas de libre comercio y aumentó con la entrada en vigor del T-MEC, el sexenio pasado.
La mandataria destacó además el crecimiento de las exportaciones mexicanas de productos electrónicos, impulsado, entre otros factores, por la demanda estadounidense asociada con centros de datos e inteligencia artificial. Parte de los componentes son importados a México, donde reciben valor agregado antes de ser enviados a Estados Unidos, explicó.
Cabe señalar que las negociaciones arancelarias avanzan paralelamente al proceso de revisión del T-MEC.
El país no se considera una “potencia media” ni plantea sus relaciones internacionales bajo esa lógica, afirmó el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, al marcar distancia de la propuesta del primer ministro de Canadá, Mark Carney, para que países con ese perfil formen un bloque capaz de incidir en el reordenamiento global.
Durante un foro del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), en Nueva York, Velasco fue cuestionado sobre la propuesta que Carney planteó en enero, durante el Foro Económico Mundial de Davos, ante la ruptura del orden internacional basado en reglas establecido después de la Segunda Guerra Mundial.
“Obviamente, tenemos una excelente relación con Canadá, con el primer ministro Carney. Lo respetamos mucho. Pero permítanme hablarle desde la perspectiva mexicana: Nosotros no nos consideramos una potencia media. Nosotros no vemos el mundo en términos de potencias”, respondió.