8 episodios: miniserie criminal de Prime video conecta a México, Italia y Estados Unidos
Un cargamento de cinco toneladas conecta México e Italia en una trama de crimen, poder y vínculos familiares.
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Las elecciones de medio mandato de Estados Unidos de este martes pueden redefinir el margen de maniobra del presidente Donald Trump en Latinoamérica, desde la política de presión sobre Cuba y Venezuela hasta las disputas comerciales con México y Brasil y los compromisos con los Gobiernos aliados de Washington.
Los antecedentes demócratas apuntan a una política regional más centrada en la diplomacia y la cooperación. Durante el Gobierno de Barack Obama (2009-2017) se restablecieron relaciones con Cuba y se flexibilizaron las restricciones comerciales, de viajes y remesas. Joe Biden (2021-2025) priorizó la cooperación con Centroamérica para abordar las causas de la migración, pero mantuvo las sanciones contra Venezuela y no revirtió buena parte de las medidas contra Cuba.
“El margen de maniobra institucional para sacar adelante sus reformas va a ser mucho más reducido” si hay un avance demócrata, explicó a EFE Gabriel Clavijo, politólogo e internacionalista sobre un eventual avance demócrata en estos comicios intermedios que se efectuarán en Estdos Unidos el 3 de noviembre.
Cuba y Venezuela son dos de los países sobre los que un cambio en el equilibrio legislativo estadounidense podría tener mayores repercusiones.
La Administración de Trump ha endurecido la presión sobre la isla con un bloqueo petrolero que ha agravado los apagones y nuevas sanciones contra funcionarios, empresas estatales, negocios privados e inversores extranjeros. A esto se suma la orden de arresto estatal contra el expresidente Raúl Castro, obtenida en Florida el pasado 19 de octubre.
Una mayoría demócrata podría dificultar la aprobación de nuevas medidas legislativas, condicionar recursos y aumentar el control sobre la política de Washington hacia la isla, pero no levantaría automáticamente las sanciones.
En Venezuela, donde Washington mantiene una relación pragmática con el Gobierno encargado de Delcy Rodríguez, el principal interés de Caracas es conseguir el levantamiento de las sanciones estadounidenses.
Para el internacionalista Mariano de Alba, el resultado electoral “no cambiará quién fija política sobre Venezuela en Washington, pero sí podría alterar los incentivos de todos los actores”.
México y Brasil, dos de las principales economías latinoamericanas gobernadas por la izquierda, afrontan las exigencias de Trump desde posiciones distintas, pero con el desafío común de defender sus intereses sin poner en riesgo su relación con Washington.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, mantiene una estrategia de negociación y cautela para conseguir una reducción de los aranceles estadounidenses a los automóviles, el acero y el aluminio, mientras sostiene la cooperación con EE.UU. en migración y seguridad. Sin embargo, reclama respeto a la soberanía y reciprocidad en la lucha contra el tráfico de armas.
A esa negociación se suma la rivalidad entre EE.UU. y China. México elevó aranceles a productos chinos para fortalecer la producción norteamericana, pero intenta evitar una ruptura de sus relaciones comerciales con Pekín.
Brasil mantiene una relación más tensa con Trump. Los aranceles impuestos por Washington, la inclusión de dos bandas brasileñas de narcotraficantes en la lista de organizaciones terroristas y las diferencias diplomáticas han deteriorado el vínculo con el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
Las tensiones se reconfiguran tras la victoria de Lula en la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre frente al senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, quien huyó a EE.UU. dos días después de perder los comicios y Trump le dio la bienvenida, en un nuevo gesto de respaldo a la familia del Bolsonaro.
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Un cargamento de cinco toneladas conecta México e Italia en una trama de crimen, poder y vínculos familiares.
Tegucigalpa, Honduras. Honduras alcanzó un acuerdo a nivel técnico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la sexta y última revisión del programa económico 2023-2026, un paso que abre la posibilidad de acceder a un desembolso de aproximadamente 120 millones de dólares antes de finalizar el año. El acuerdo fue anunciado este domingo 1 de noviembre por el organismo financiero internacional, tras las conversaciones sostenidas con las autoridades hondureñas en el marco del Servicio Ampliado del FMI (SAF) y el Servicio de Crédito Ampliado (SCA). De acuerdo con el comunicado oficial, el Directorio Ejecutivo del FMI tiene previsto examinar los resultados de la revisión a finales de diciembre de 2026. Si obtiene su aprobación, Honduras tendrá acceso a los recursos contemplados en el programa. La misión, encabezada por Emilio Fernández Corugedo, jefe del FMI para Honduras, destacó que el país ha mantenido políticas macroeconómicas prudentes y que el cumplimiento de las metas del programa ha sido, en términos generales, favorable. Sin embargo, el organismo también advirtió sobre los desafíos que enfrenta la economía hondureña, particularmente el aumento de la inflación, los efectos de la sequía y la necesidad de profundizar las reformas del sector energético. Según las estimaciones del FMI, la economía nacional creció 3.7% durante el primer semestre de 2026, aunque se proyecta que cierre el año con una expansión de 3.4%, en un contexto internacional marcado por la incertidumbre y los elevados precios de la energía. La inflación general alcanzó 6.3% en septiembre, impulsada principalmente por el encarecimiento de los alimentos y los combustibles, mientras que la inflación subyacente se mantuvo en 3.5%. En contraste, el organismo destacó la fortaleza de las reservas internacionales netas, que alcanzaron aproximadamente 11,500 millones de dólares en octubre, respaldadas por el ingreso de remesas familiares y los precios favorables de las exportaciones. Uno de los aspectos centrales de la evaluación fue la situación financiera de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee), cuyo funcionamiento continúa representando un riesgo para las finanzas públicas. El FMI valoró positivamente la reciente aprobación de la Ley de Justicia Energética, aunque señaló que su implementación deberá acompañarse de medidas para reducir las pérdidas eléctricas, controlar los atrasos financieros y fortalecer la gobernanza de la estatal. El organismo también consideró necesario mejorar la focalización de los subsidios energéticos, de manera que los recursos públicos beneficien principalmente a los hogares más vulnerables. En materia fiscal, el FMI respaldó el compromiso de las autoridades de mantener un déficit del Sector Público No Financiero equivalente al 1% del producto interno bruto (PIB) durante 2026 y 2027. Asimismo, recomendó fortalecer la administración tributaria, implementar la facturación electrónica, mejorar los controles del gasto público y avanzar en reformas que garanticen mayor transparencia en la contratación estatal. Otro de los compromisos comprende la modernización gradual del sistema cambiario, con mecanismos de asignación de divisas más orientados al mercado y medidas para preservar la estabilidad de precios. El organismo también destacó la importancia de fortalecer la seguridad jurídica, combatir la corrupción y avanzar en las reformas contra el lavado de activos, especialmente de cara a la evaluación internacional del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) prevista para 2027. El FMI concluyó que Honduras ha logrado preservar su estabilidad macroeconómica pese a los efectos de la sequía relacionada con El Niño y las presiones externas sobre los precios, pero advirtió que mantener esos resultados dependerá de la continuidad de las reformas estructurales y de la disciplina fiscal. El acuerdo anunciado representa un avance en el cierre del programa económico vigente desde 2023, aunque todavía no constituye la aprobación definitiva del desembolso, decisión que corresponderá al Directorio Ejecutivo del FMI.