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Los empresarios llegan a un nuevo Día de la Industria con una postal que sintetiza buena parte de las dificultades que atraviesa el sector: cuatro de cada diez máquinas están sin utilizar.
En junio, la utilización de la capacidad instalada industrial se ubicó en 59,1%, un nivel que refleja el bajo aprovechamiento del aparato productivo. Los datos corresponden a los publicados por el INDEC el 18 de agosto pasado, y dan cuenta de una levísima mejora respecto del mismo mes de 2025, que fue de 58,9%. Sin embargo, se encuentra 9,5 puntos porcentuales por debajo del registrado en junio de 2023, tal como señala un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
Para sumar presión, el dato se combina con una caída de la actividad manufacturera, pérdida de puestos de trabajo y una fuerte expansión de las importaciones de bienes de consumo, que incrementan la competencia para la producción local.
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En ese escenario, el debate empresario ha comenzado a desplazarse desde la coyuntura hacia una pregunta más estructural: cómo puede competir la industria argentina en una economía más abierta, con márgenes ajustados y una transformación tecnológica acelerada.
La industria manufacturera representa alrededor del 18% del PBI, genera unos 2,5 millones de empleos directos y concentra aproximadamente la mitad de la inversión empresarial en investigación y desarrollo. Sin embargo, los principales indicadores exhiben una trayectoria descendente.
Durante los primeros seis meses de 2026, la actividad industrial acumuló una caída interanual de 1,9%, mientras que el Índice de Producción Industrial manufacturero mostró una contracción de 2,2% frente al mismo período del año pasado.
En la comparación con el promedio comprendido entre enero de 2022 y noviembre de 2023, CEPA calcula que el nivel de actividad industrial es actualmente 8,1% inferior, mientras que la producción manufacturera se encuentra 10,2% por debajo.
La menor utilización de las plantas productivas atraviesa prácticamente a todo el sector. Con excepción de refinación de petróleo, que registró una mejora de 5,2%, y alimentos y bebidas, con un incremento marginal de 0,3%, el resto de las ramas disminuyó el uso de su capacidad instalada frente a junio de 2023.
Los retrocesos más pronunciados aparecen en la metalmecánica, excluida la industria automotriz, con una caída de 30,9%, y en productos minerales no metálicos, donde el descenso llegó al 30,4%.
Los análisis de distintas consultoras dan cuenta que el deterioro de la producción también se refleja en el mercado laboral.
Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, de acuerdo con CEPA, se perdieron 97.312 puestos de trabajo registrados en unidades productivas industriales, una contracción del 8%.
En el mismo período dejaron de registrarse alrededor de 4.020 empresas manufactureras, también una caída cercana al 8%.
Otros indicadores sectoriales muestran una tendencia similar. En abril permanecían 46.005 empresas industriales empleadoras, mientras que el empleo industrial registrado descendió hasta aproximadamente 1,13 millones de trabajadores, uno de los niveles más bajos de las últimas dos décadas, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo relevados por el Centro de Estudios de la UIA.
La situación se inserta en un problema de más largo plazo: la Argentina alcanzó su máximo número de empresas empleadoras en 2013 y, desde entonces, perdió más de 55.000 firmas.
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El valor de las importaciones de vehículos de China se dispara casi un 52% en el primer semestre mientras las exportaciones suben solo un 1,3%: el resultado es una caída del 41% del saldo del comercio exterior del automóvil Los coches chinos suman ya el 14,27% del mercado español: hay más de 30 marcas, pero algunas van a la baja El comercio exterior de vehículos en España afronta un cambio de tendencia. El fuerte crecimiento de las importaciones, especialmente de los vehículos procedentes de China , unido al menor dinamismo de las exportaciones de las fábricas españolas, ha reducido un 41,2% el superávit comercial de los vehículos durante el primer semestre de 2026, hasta situarlo en 3.344 millones de euros, frente a los 5.685 millones del mismo periodo del año anterior. Los datos de Anfac, elaborados a partir de las estadísticas de comercio declarado proporcionadas por el Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales de la Agencia Tributaria, muestran así cómo el automóvil pierde peso como generador de saldo comercial positivo para la economía española. Los vehículos, tradicionalmente el principal producto por superávit comercial, han pasado a ocupar el segundo puesto, por detrás de la alimentación. La evolución responde a dos factores. Por un lado, la producción de vehículos en España se ha reducido un 1,7% hasta junio , en un contexto marcado por la adaptación de las fábricas a nuevos modelos, especialmente electrificados. Por otro, las exportaciones han perdido impulso al tiempo que las importaciones mantienen un fuerte crecimiento. En concreto, las fábricas españolas exportaron vehículos por valor de 20.503 millones de euros entre enero y junio, apenas un 1,3% más que en el primer semestre de 2025. En junio, sin embargo, el comportamiento fue negativo: el valor de las exportaciones se situó en 3.633 millones de euros, un 4,6% menos interanual, frente a los 4.721 millones registrados en mayo. Al mismo tiempo, las importaciones de vehículos crecieron con mucha más intensidad. En el acumulado del semestre alcanzaron los 17.159 millones de euros, un 17,8% más que un año antes. La combinación de unas exportaciones prácticamente estancadas y unas compras exteriores creciendo a doble dígito explica el fuerte recorte del saldo positivo. China gana terreno con fuerza Dentro de este aumento de las importaciones destaca especialmente China, que se consolida como el segundo mayor origen de los vehículos que entran en España y el país que más rápidamente incrementa su presencia. Las compras de automóviles procedentes del gigante asiático alcanzaron los 1.913 millones de euros hasta junio, frente a los 1.260 millones del mismo periodo de 2025. Esto supone un incremento del 51,8% en apenas un año. China ya representa el 11,1% del valor de las importaciones españolas de vehículos, 2,5 puntos más que un año antes. Solo Alemania mantiene una posición superior como proveedor, con 4.177 millones de euros, un 9,5% más interanual. Japón ocupa el tercer puesto, con 1.450 millones y un crecimiento del 37,7%. También sobresale el avance de Reino Unido, cuyas importaciones aumentaron un 65,2%, hasta 1.164 millones. El avance chino se produce además en paralelo a una pérdida de peso de Europa como origen de los vehículos importados. El continente concentra el 70,8% del valor de las importaciones, pero su cuota ha caído 3,7 puntos porcentuales en un año. Asia, en cambio, gana protagonismo en las compras exteriores. Europa concentra casi el 94% de las exportaciones En el lado de las ventas exteriores, el automóvil español mantiene una elevada dependencia del mercado europeo. Europa concentra el 93,9% del valor de las exportaciones de vehículos, 0,4 puntos más que un año antes. Alemania continúa como principal destino, con 3.841 millones de euros, un 6,1% más. Francia se mantiene en segundo lugar, aunque sus compras de vehículos fabricados en España caen un 3,3%, hasta 3.676 millones. Italia es el mercado que presenta uno de los mayores avances entre los grandes destinos, con 2.525 millones y un crecimiento del 28,3%. Reino Unido, con 2.125 millones, y Turquía, con 1.605 millones, completan los cinco principales destinos. En ambos casos se registran descensos, del 4,1% y del 17,3%, respectivamente. La concentración de las exportaciones en Europa supone, por tanto, una vulnerabilidad adicional para las fábricas españolas ante la evolución a la baja de la demanda en los principales mercados del continente. Para el director general de Anfac, José López-Tafall, la reducción del superávit durante el primer semestre constituye una señal que debe ser atendida, pese a que los vehículos mantienen todavía un saldo comercial positivo y continúan siendo uno de los principales productos exportados por España. López-Tafall atribuye parte de esta evolución al proceso de transformación industrial que atraviesan las fábricas españolas. La adaptación de las plantas a la producción de nuevos modelos electrificados está condicionando temporalmente sus volúmenes de producción y exportación, mientras que, al mismo tiempo, las importaciones siguen aumentando. La automoción pierde 84% de su superávit por los componentes El deterioro es todavía más acusado si se analiza el conjunto de la automoción, incluyendo vehículos y componentes. El sector cerró los seis primeros meses con un saldo comercial positivo de apenas 501 millones de euros, lo que supone una caída del 84,1% respecto al mismo periodo de 2025. En conjunto, las exportaciones de vehículos y componentes aumentaron un 1,1%, hasta 26.619 millones de euros, mientras que las importaciones crecieron un 12,6%, hasta 26.118 millones. El principal lastre procede de los componentes, que presentan un saldo negativo de 2.842 millones de euros, un 12,2% inferior al del año anterior. Así, aunque los vehículos todavía generan un superávit de 3.344 millones, este no basta para compensar el déficit de la actividad de componentes.