Aterrizar en el coto, la caza de lujo que se abre paso en la región
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Pasaia
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07·06·26
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06:30
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Actualizado a las 08:30
La diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza, acaba de regresar de un viaje institucional a Canadá y la región de Labrador que ha reforzado su convicción sobre la fortaleza del modelo económico guipuzcoano. La visita conectó simbólicamente la economía del siglo XVI, basado en la navegación y la industria marítima, con la economía del futuro: la computación cuántica y la aceleración de startups de tecnología profunda. De ese viaje destaca que una aceleradora de la talla de CDL haya decidido instalarse en Gipuzkoa. “No se habría planteado nunca venir aquí si no tuviésemos el conocimiento, la ciencia y el progreso que tenemos”, afirma. Multiverse, el único unicornio (start up que ha alcanzado una valoración de mercado de más de 1.000 millones de dólares) del ecosistema guipuzcoano, surgió precisamente de esa mezcla entre talento local y apoyo internacional.
Usted siempre ha situado la economía como eje central de su discurso. ¿Cómo estamos? ¿Sigue pesando la incertidumbre?
La incertidumbre existe y probablemente es mayor por toda la geopolítica que estamos viviendo y las transiciones que están encima de la mesa. Pero aún y todo, la economía de Gipuzkoa, los datos macro, cada vez son mejores. Estamos en pleno empleo, la producción industrial está en su mejor dato histórico, la recaudación también. Eso significa que el empleo está a tope y que las empresas están vendiendo bien. Pero no nos podemos conformar. Yo estoy trabajando a tope por la competitividad, por la industria del futuro y los puestos de trabajo del futuro, porque son la única garantía de bienestar.
Hay una transición digital, un cambio demográfico y social importante y el cambio climático. Y si eso no fuera poco, además están pasando guerras en el corazón de Europa, los aranceles, lo que está pasando en el estrecho de Ormuz. La situación es francamente preocupante, pero el comportamiento de la economía es bueno. Prudencia, por supuesto, pero confianza al mismo tiempo. Y ambición. Nos estamos empeñando en acompañar a las empresas en su transformación hacia la industria del futuro: biociencias, cuántica, movilidad sostenible. Eso es lo que nos va a traer bienestar y cohesión territorial.
Esta legislatura se propuso salir del despacho e ir a la calle. ¿Qué le dice la gente?
Nuestra determinación al iniciar la legislatura era pasar de la Plaza de Gipuzkoa a las plazas de Gipuzkoa. Tenemos tres retos: vivimos más años; cada vez más personas van a estar en situación de dependencia —de aquí a 2030 ese número se incrementará un 30%—; y queremos hacer las cosas mejor para que la gente viva en plenitud. Eso exige muchísima inversión y mucha más colaboración de la comunidad, de la Administración y de las propias personas que quieren ser cuidadas.
¡Seis horas de media al día enganchados al teléfono! La dependencia que tenemos de las redes sociales, el impacto que tienen en nuestras vidas y en nuestro juicio, la comparación permanente, lo vulnerables que nos sentimos... Detrás de un nombre ficticio también podemos ser víctimas de agresión. La igualdad no la hemos conseguido aún y las redes sociales son nuevos espacios también para la desigualdad.
¿Cuál es el mayor reproche que le han hecho los ciudadanos en esos encuentros?
Lo que he visto ha sido ganas de conversar y agradecimiento por poder hacerlo directamente. Hemos avanzado muchísimo en convivencia. Y eso es lo que me importa, porque la democracia es uno de los valores que más me preocupan.
En estos tres años, ¿cuál es el logro del que se siente más satisfecha?
Lo que más satisfacción me produce es ver que, gracias a la colaboración, somos capaces de hacer cosas excepcionales. La industria del futuro claramente es un acierto, porque es la manera de garantizar puestos de trabajo.
El sociómetro señala que la vivienda y la seguridad son las principales preocupaciones ciudadanas. Justo dos cuestiones que no le competen directamente.
Como responsable institucional, las preocupaciones de la ciudadanía también son las mías, aunque no sean competencia. En el caso de la vivienda, la herramienta más importante que tiene la Diputación Foral es la fiscalidad. En esta reforma fiscal hemos aumentado las ayudas para la compra y para el alquiler: 200 millones de euros al año que van a ir al bolsillo de guipuzcoanas y guipuzcoanos. De media, 1.132 euros por persona destinados a 160.000 personas. Y después de la reforma, son 50 o 60 millones más al año. Además, tenemos 88 municipios y muchos son muy pequeños, con poco interés por parte de las promotoras para hacer urbanismo allí. La Diputación, que cree en el equilibrio territorial, ha llevado adelante promociones de vivienda en varios de ellos: Abaltzisketa, Beizama, Bidania-Goiatz. A través de Etorlur estamos fomentando esa promoción en municipios muy pequeños.
¿Cuándo cree que hemos estado mejor en Gipuzkoa? ¿En qué nota situaría el momento actual?
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