Volver a la edición
Nevaco Global
26 de octubre de 2026

Moragón alerta: Putin no pactará la negociación de Ucrania y solo está jugando con Trump

Cargando análisis estratégico...

Fernando Moragón defiende en Negocios TV que la negociación sobre Ucrania es un teatrillo y que Putin marcará las condiciones. Santiago añade la clave del análisis: solo existe la paz del vencedor.

Vladimir Putin no está negociando. Está administrando el calendario. Esa es, resumida, la tesis que Fernando Moragón defendió en su última intervención en Negocios TV, un análisis en el que desmontó la idea de que la diplomacia de estas semanas —las ofertas cruzadas entre Washington y Moscú, la aparente cesión de Volodímir Zelenski— esté acercando el final de la guerra. Para el analista, lo que se representa sobre la mesa es un teatrillo, y el único actor que parece haber leído el guion completo es el Kremlin.

El punto de partida del debate era concreto. Donald Trump habría trasladado a Moscú una propuesta: Rusia se queda con todo el Donbás y, a cambio, Ucrania recibe garantías de seguridad por parte de la OTAN. Putin respondió que está abierto a un acuerdo, con dos matices de fondo: la paz tiene que perdurar en el tiempo y Europa debe quedar, de algún modo, contenida. Moragón no ve ningún giro en ese intercambio.

El primer malentendido que el analista quiso desmontar es el de la neutralidad de Washington. Desde la llegada de Trump al poder, sostiene, se ha presentado a la administración estadounidense como una suerte de mediador imparcial cuando, en su lectura, es una de las partes en conflicto. Republicanos y demócratas responden, a su juicio, a una misma lógica imperial con estrategias distintas: unos apuntan a Irán y otros a Rusia, pero el objetivo compartido es frenar a China antes de que consolide por derecho propio su primacía económica. Todos los caminos, ironizó, ya no conducen a Roma, sino a Pekín.

En ese marco, ¿qué persigue Trump en Ucrania? Relaciones económicas con Rusia. Moragón recuerda que el auge energético estadounidense de la última década, el del gas y el petróleo de fracturación hidráulica, tiene los años contados, y que en la próxima década Washington necesitará volver al crudo y al gas convencionales. Con Qatar fuera de juego por lo ocurrido en Oriente Medio, solo ve un proveedor capaz de cubrir ese hueco: Rusia. A ello suma las tierras raras y otros minerales estratégicos. El restablecimiento de los lazos comerciales no sería, por tanto, un adorno de la paz, sino su verdadero motor.

Las condiciones rusas, recuerda, están fijadas desde hace años y no se han movido un milímetro. Por eso interpreta cada ronda de contactos, desde Estambul hasta los encuentros anunciados con gran despliegue, como una coreografía sin sustancia. Lo que se ha puesto sobre la mesa es, en sus palabras, papel para romper y tirar. El motivo es de correlación de fuerzas: Ucrania está perdiendo y, según su pronóstico, perderá de forma relativamente rápida, con una economía que se desmorona mientras Moscú golpea de manera sistemática la infraestructura energética y logística, primero al este del Dniéper y ahora también al oeste.

‘Putin está ganando y va a ganar. Lo que hay sobre la mesa es papel para romper y tirar.’

Moragón maneja una cifra que, advierte, conviene retener: en torno a 20 millones de personas bajo control de Kiev. Un Estado fallido en términos demográficos y, tras el invierno, probablemente también económicos. Su descripción del panorama es dura: almacenes de alimentos destruidos, expertos locales recomendando a la población que se desplace a los pueblos y un mercado inmobiliario al alza en el oeste del país por el traslado interno de población desde el este. La guerra energética, insiste, no es un daño colateral, sino el instrumento principal.

De ahí el nerviosismo europeo, alimentado por las advertencias veladas de Zelenski: o llega más dinero o la caída ucraniana empujará a millones de personas hacia la Unión Europea. El analista va más allá y afirma que parte de esos fondos no acaba en el frente. También descarta la lectura habitual sobre la opinión pública rusa: la presión que dice percibir sobre Putin no es para que negocie, sino para que golpee con mucha más dureza, incluidos objetivos europeos.

La segunda intervención del programa, a cargo de Santiago, desplazó el foco del corto al largo plazo con una idea incómoda: la paz no se negocia, se impone. En su opinión, solo existen dos escenarios. El primero es una paz estadounidense, que reforzaría el paraguas de Washington sobre Europa vigente desde 1945 y revalidado tras 1991. El segundo es una paz rusa, que supondría una reordenación completa de las relaciones internacionales y devolvería a Moscú la capacidad de condicionar la política exterior de países que no son Rusia.

La asimetría entre ambos bandos es, para este analista, decisiva. Rusia se juega su continuidad como Estado y como proyecto político; Estados Unidos se juega su capacidad de seguir imponiendo su orden en Europa, algo esencial pero no existencial, dado su aislamiento geográfico. Lo ilustró con dos episodios históricos —las tropas británicas que incendiaron la capital en 1812 y las incursiones de Pancho Villa— para subrayar que el territorio estadounidense no ha vuelto a estar seriamente amenazado. De ahí su conclusión: tampoco hay acontecimiento global, sea electoral o bélico, que no conecte con Ucrania, con Irán o con la pugna por los BRICS en Brasil.

Conviene situar el debate. La guerra iniciada en febrero de 2022 llega a este otoño de 2026 sin un acuerdo de paz firmado, después del fracaso de los formatos anteriores, desde Minsk hasta las conversaciones de Estambul. La discusión sobre el Donbás y las garantías de seguridad no es nueva: ya estuvo en el centro de la agenda en la cumbre de la OTAN de Bucarest en 2008 y en cada intento de alto el fuego desde entonces. Lo que sí ha cambiado es el tono de Washington, más centrado en el coste del conflicto para Europa que en la defensa del territorio ucraniano, y un mercado energético global en el que el gas licuado ha pasado de ser una promesa a una dependencia. En ese tablero, el análisis de Negocios TV debe leerse como lo que es: una interpretación geopolítica, no un parte de guerra.

Si la lectura de Moragón es correcta, las consecuencias se sienten mucho antes de cualquier firma. Para el ciudadano europeo, el primer efecto es la factura energética: si Washington prioriza un acuerdo con Moscú para asegurarse crudo y gas convencionales, el coste de la transición industrial europea se encarece y la posición negociadora de Bruselas se debilita. El segundo es la seguridad. Una paz impuesta por Rusia no se limitaría a líneas de frente: implicaría aceptar que un país vecino de la Unión pueda vetar la orientación exterior de otros Estados, algo que choca de frente con el diseño institucional comunitario.

El tercer efecto es político interno. La amenaza de una nueva oleada migratoria ucraniana ya funciona como palanca en los debates presupuestarios y alimenta a los partidos que exigen rebisar el apoyo a Kiev. Y hay un cuarto, más silencioso: la normalización de la idea de que la paz tiene vencedor y vencido, con todo lo que eso supone para el derecho internacional y para la confianza en los marcos multilaterales que sostienen el comercio europeo.

Conviene además subrayar el sesgo del propio análisis. Moragón no oculta su marco: interpreta la política exterior estadounidense como un engranaje imperial en el que Ucrania es un medio, no un fin. Quien lo escuche debería contrastarlo con otras fuentes, porque buena parte de los datos que maneja —el agotamiento del fracking, la retirada catarí del mercado, el volumen real de población bajo control de Kiev— proceden de estimaciones propias o de lecturas discutibles. Lo sólido del diagnóstico es la pregunta de fondo; lo demás admite matices.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte

"Quizá sea el papel más importante de mi carrera": Ron Perlman relata cómo creó su icónico personaje en esta ambiciosa adaptación literaria
xataka

"Quizá sea el papel más importante de mi carrera": Ron Perlman relata cómo creó su icónico personaje en esta ambiciosa adaptación literaria

Con más de cuatro décadas de trayectoria frente a las cámaras, Ron Perlman posee una de las presencias más inconfundibles del cine contemporáneo. Formado en Bellas Artes por la University of Minnesota y con raíces en el teatro clásico, el actor neoyorquino debe gran parte del despegue de su carrera a su alianza con el realizador francés Jean-Jacques Annaud. Ese vínculo comenzó cuando Annaud buscaba rostros de facciones marcadas y una complexión singular para La guerra del Fuego. Perlman acudió a una audición abierta sin imaginar la trascendencia del proyecto. De hecho, creía que participaba en una modesta cinta sobre cavernícolas, sin saber que el cineasta ya contaba con un premio Oscar. Asumir el papel de Amoukar bajo capas densas de maquillaje protésico —una constante que marcaría su filmografía— le valió una nominación a los Genie Awards en Canadá. Como el propio actor recordaría años después: "Para ser mi primera película, fue una oportunidad increíble. Es uno de los regalos más generosos que he recibido en mi vida". Un rescate de emergencia al borde del retiro La colaboración entre ambos vivió un segundo episodio definitivo a mediados de los años ochenta. Perlman atravesaba una etapa tan compleja que evaluaba dejar la actuación por completo cuando Annaud volvió a buscarlo para sumarse a El Nombre de la Rosa. No fue un fichaje sencillo: la cinta era una coproducción entre Francia, Italia y Alemania Occidental, y el papel del monje Salvatore estaba reservado para un actor italiano. Cuando este abandonó la producción a último momento, el director peleó con los productores para imponer a Perlman como reemplazo urgente. La apuesta rindió frutos inmediatos. La encarnación del jorobado no solo catapultó a Perlman a nivel internacional, sino que el propio actor llegó a describirla como "quizá el papel más importante de mi carrera". Más allá de su grotesca expresividad física, el rasgo definitorio del personaje era su caótico lenguaje: una mezcla incomprensible de retazos lingüísticos que desafiaba cualquier guion tradicional. Según explicó para Allociné en 2010, el origen de esas líneas fue fruto de la pura improvisación logística. Perlman relató cómo Annaud le planteó el desafío durante una cena previa a su debut en el set: "Jean-Jacques me dijo: 'Escucha, quiero que Salvatore hable todo el tiempo. Pero no tengo diálogos para él en el guion, porque si hubiera incluido textos largos para este jorobado, nunca habría conseguido el financiamiento; los productores odian los diálogos'. Le pregunté qué proponía y me contestó: 'Depende de ti. Por cierto, empiezas a rodar mañana por la mañana'". Sin tiempo que perder, Perlman ideó una solución sobre la marcha: "A la mañana siguiente me levanté muy temprano y fui a la oficina de producción. Tenían varias ediciones de El Nombre de la Rosa en diferentes idiomas, ya que en esa época era un superventas. Identifiqué los siete idiomas que hablaba Salvatore: un poco de inglés, español, francés, alemán, latín, italiano… Pedí prestados algunos ejemplares y busqué los pasajes donde Umberto Eco hacía hablar al personaje". En Xataka México "El único papel realmente bueno que rechacé": Jack Nicholson todavía lamenta haber rechazado la adaptación de este libro A partir de esas traducciones, el actor construyó el mosaico verbal que terminó en la pantalla: "Abrí cada versión del libro y comencé a transcribir esas traducciones, tomando un fragmento en francés por aquí, otro en alemán por allá, otro en italiano… y así terminé creando este no-idioma". El resultado fue una de las composiciones más memorables del cine europeo de los ochenta. Solo para recordar, El Nombre de la Rosa se basa en la novela homónima de Umberto Eco y estrenó en 1986. Ambientada en Italia en 1327, la historia sigue a Guillermo de Baskerville, un monje franciscano interpretado por Sean Connery, y a su joven aprendiz, Adso de Melk, mientras investigan una serie de misteriosas muertes ocurridas en el monasterio. Poco a poco, descubrirán secretos relacionados con la biblioteca de la abadía. Y si gustas darle una oportunidad, puedes encontrarla disponible en streaming a través del canal DimondFilms+ de Amazon Prime Video. Imagen | IMDb En Xataka México | "Me habría dejado más dinero que cualquier otra película": Michael Douglas todavía lamenta haber rechazado este éxito multimillonario En Xataka México | "Le pareció asqueroso": en 1991, Sean Connery rechazó protagonizar uno de los mejores thrillers de la historia - La noticia "Quizá sea el papel más importante de mi carrera": Ron Perlman relata cómo creó su icónico personaje en esta ambiciosa adaptación literaria fue publicada originalmente en Xataka México por Ismael Garcia Delgado .

25 oct 2026
La Travesía Central Pirenaica
diariodelaltoaragon

La Travesía Central Pirenaica

La Cámara de Comercio de Huesca nunca ha dejado de hablar de la TCP, a pesar de que el proyecto quedó olvidado en un cajón y relegado entre las prioridades

25 oct 2026