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La decisión llega con la inflación estadounidense en el 4,2% y un mercado laboral robusto que frena cualquier ajuste. El euro se debilita y el IBEX 35 cotiza con leves recortes a la espera del discurso de Warsh.
La Reserva Federal mantendrá los tipos de interés sin cambios este miércoles 17 de junio en la primera reunión presidida por Kevin Warsh, según el consenso de analistas, ante una inflación que ha repuntado al 4,2% y un mercado laboral robusto. La decisión frena cualquier expectativa de bajada en el corto plazo y tiene consecuencias directas sobre el cruce euro/dólar y la renta variable europea, con el IBEX 35 cotizando con leves recortes en las horas previas a la reunión.
La inflación interanual en Estados Unidos escaló en mayo hasta el 4,2%, el nivel más alto en tres años, después de marcar un 3,8% en abril y un 3,3% en marzo. Este repunte en en los precios está directamente vinculado al encarecimiento de la energía por el cierre del estrecho de Ormuz y la guerra de Irán, que ha estrangulado el suministro mundial de crudo.
Al mismo tiempo, el mercado laboral estadounidense generó 172.000 nuevos empleos en mayo, una cifra que superó con claridad las previsiones de los analistas y que mantuvo la tasa de paro estable en el 4,3%. El mandato dual de la Fed —máximo empleo y estabilidad de precios— queda así atrapado entre una inflación al alza y un empleo que resiste.
Los economistas de Indosuez Wealth Management lo resumen con claridad: “Los tipos de interés de EEUU siguen siendo considerablemente más elevados que en Europa y la Fed debe gestionar tanto la inflación como el empleo”. Con estos datos, cualquier rebaja de tipos queda descartada en el corto plazo, y las voces que esperaban un giro a la baja se han quedado sin argumentos.
Mientras la inflación se mantenga por encima del 4% y el empleo siga sorprendiendo, la Fed no moverá ficha.
La llegada de Kevin Warsh a la presidencia de la Fed alimentó inicialmente expectativas de un ciclo de bajadas, después de que el nuevo guardián del dólar defendiera que la inteligencia artificial impulsaría la productividad y permitiría abaratar el precio del dinero. Sin embargo, la realidad geopolítica le ha obligado a una corrección de guion. En su comparecencia ante el Senado, Warsh dejó claro que “el presidente nunca me pidió que me comprometiera a recortar los tipos”, reivindicando la independencia de la institución.
El propio Donald Trump ha asumido esa realidad al afirmar que “no se pueden analizar las cifras hasta que termine la guerra”, en referencia al conflicto de Irán. Mientras tanto, dentro del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) crecen las disidencias: en la reunión anterior, tres gobernadores —Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan— votaron en contra del lenguaje expansivo utilizado por la Fed, señal de que el bloque restrictivo está ganando peso.
El IBEX 35 ha reaccionado con cautela. En la sesión del lunes 15 de junio, el selectivo español cedió un 0,5% hasta los 11.200 puntos, arrastrado por los valores bancarios, los más sensibles a la evolución de los tipos. Banco Santander restó un 1,2% y BBVA perdió un 0,9%, en un contexto de toma de beneficios ante la posibilidad de que la Fed mantenga un tono duro. Los futuros del IBEX apuntaban a una apertura plana, con los inversores ya descontando la pausa, aunque cualquier endurecimiento del mensaje podría acelerar las caídas en los cíclicos y la banca mediana.
En el mercado de divisas, el euro/dólar perforó soportes y cayó hasta 1,0480, su nivel más bajo en dos semanas, reforzado por el diferencial de tipos que favorece al billete verde. La prima de riesgo española, por su parte, se mantuvo estable en 78 puntos básicos, a la espera de la decisión y, sobre todo, del discurso posterior de Warsh.
La divergencia entre la Fed y el Banco Central Europeo —que ya ha iniciado las rebajas de tipos— sigue siendo el factor estructural que inclina la balanza cambiaria a favor del dólar y mantiene bajo presión a las bolsas europeas. Mientras la Reserva Federal no señale un giro, los flujos de capital seguirán prefiriendo la renta variable estadounidense.
El contraste con el Banco Central Europeo es cada vez más pronunciado. Mientras la Fed sigue atrapada entre una inflación pegajosa y un empleo sólido, el BCE ya ha iniciado un ciclo de recortes que ha situado el tipo de depósito en el 3%. Esta divergencia no solo se refleja en el euro/dólar, sino también en los diferenciales de renta fija: el bono estadounidense a diez años ronda el 4,2% frente al bono español de referencia en el 3,5%. Esa brecha mantiene el apetito por el dólar y dificulta la financiación para las empresas europeas con deuda en dólares.
Para los bancos del IBEX, la situación presenta luces y sombras. Unos tipos altos en EE.UU. benefician los márgenes de entidades con fuerte presencia en América como Santander y BBVA, que generan más de la mitad de su beneficio en la región. Sin embargo, un euro débil encarece los costes de cobertura y puede frenar el flujo de caja repatriado. Además, el encarecimiento del crudo por la guerra de Irán supone un viento de cara para la economía española, altamente dependiente de las importaciones energéticas.
Algunas gestoras, como Edmond de Rothschild AM, alertan de que “los elevados índices PMI y la posibilidad de nuevos aranceles refuerzan la probabilidad de que la Fed suba los tipos antes de que termine el año”. De materializarse ese escenario, el IBEX 35 podría sufrir una corrección adicional, mientras que la prima de riesgo española se tensaría hasta los 90 puntos básicos, según los cálculos de la firma. Por ahora, el mercado da por segura la pausa, pero el verdadero examen para Warsh será el comunicado y las proyecciones económicas que acompañen la decisión.
Cotización al cierre o apertura: A la espera de la decisión, el IBEX 35 cerró el 15 de junio con una caída del 0,5% hasta los 11.200 puntos. La banca lideró los descensos, con Santander cediendo un 1,2% y BBVA un 0,9%.
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