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El subsecretario de Salud Pública, Leonel Briozzo, publicó su primer ensayo político, titulado Rebeldía desde el Sur. Cómo enfrentar a la ultraderecha y construir un futuro de izquierda en América Latina. El libro está dedicado a José Mujica, en cuyo gobierno Briozzo ocupó el mismo cargo, y se presenta como un alegato anticapitalista que busca repensar qué significan hoy el socialismo y la revolución.
El jerarca contó que empezó a escribirlo al final de la pandemia, lo dejó cuando asumió en el gobierno de Yamandú Orsi y lo retomó tras la muerte de Mujica. En el texto ordena el momento actual en cinco crisis —social, cultural, cognitiva, ambiental y sanitaria— que vincula con el modelo de desarrollo capitalista, y señala a la crisis cognitiva, asociada a las redes sociales y al consumo constante de contenido, como la más grave.
En diálogo con Montevideo Portal, Briozzo habló del avance de la ultraderecha en la región, del giro conservador entre los varones jóvenes, de su visión de un socialismo “profundamente democrático y participativo”, de las figuras de la izquierda estadounidense como Zohran Mamdani, y del debate sobre el impuesto al 1% más rico.
El libro está dedicado a José Mujica, en cuyo gobierno usted fue jerarca. ¿La izquierda uruguaya ya lo extraña?
Sí, yo creo que todos. Es de las figuras que siempre eran un referente, más allá incluso de estar de acuerdo o no con sus puntos de vista. Eran como esas estacas que están clavadas y te marcan una dirección. Y el no tenerlo, sí, nos hace falta. Para la izquierda, creo que claramente es una pérdida.
De alguna manera, lo que intenté en el ensayo es plasmar muchas de las cosas que había estado conversando con él, y el homenaje a él es el homenaje a una persona que fue muy coherente en su lucha permanente por la revolución y el socialismo, en la etapa histórica que le tocó vivir: hace más de 50 años, integrando una guerrilla armada, cuando esto era algo bastante habitual en la región, y luego en una actuación política descollante. Es uno de los pocos dirigentes que fue líder guerrillero y después presidente electo. Mandela fue otro, con esas características. Creo que es un legado insoslayable para la política uruguaya.
En la presentación del libro dijo que no se puede ser “neutral” en este momento político. ¿Por qué decidió escribirlo ahora?
Lo empecé a escribir al final de la pandemia. Yo era uno de los ilusos que pensaba que, luego de la pandemia, la humanidad iba a salir mucho más colaborativa, mucho más solidaria, porque después de haber enfrentado una situación que impactó a todo el mundo, en la que teníamos que cuidarnos todos para poder cuidar al resto, me parecía que la elección natural era esa. Fracasé con total éxito: a partir de la pandemia empezaron a pulular los discursos de ultraderecha por todo el mundo y a ganar elecciones una tras otra.
Como forma de ordenarme en mi cabeza, empecé a escribir. Después lo dejé cuando Yamandú me convocó a esta responsabilidad, y con la muerte de Pepe me sentí en la obligación de escribir algo en homenaje a él, y ahí le di el giro final. Lo que intenta el ensayo es sistematizar —ahí me sale mucho la veta de docente— qué es lo que está pasando, porque es tanta la cantidad de información y tantas las cosas que ocurren que cuesta ordenarlas.
Trato de sistematizar en cinco crisis el origen de la situación que estamos viviendo, y no dudo de que esas crisis tienen un vínculo con el estado actual del modelo de desarrollo y de explotación capitalista de las personas y del planeta. En ese sentido, todo el ensayo es un alegato profundamente anticapitalista. Lo que intenta replantear es qué significan hoy, avanzado el primer cuarto del siglo XXI, los socialismos y la revolución, que es muy distinta a lo que era a mediados del siglo pasado.
De esas cinco crisis, ¿cuál le parece la más aguda y urgente de atender?