Fran González, delegado de la Zona Franca de Cádiz. / nacho frade
Cádiz tiene el mar, la tradición naval, el conocimiento científico y un tejido empresarial con capacidad para innovar. Sin embargo, transformar todos esos recursos en oportunidades de empleo, nuevas empresas y riqueza para la provincia sigue siendo uno de sus grandes desafíos. La economía azul se presenta como una de las vías para conseguirlo, combinando actividades tradicionales vinculadas al mar con nuevas tecnologías, biotecnología, inteligencia artificial y sostenibilidad.
En esa apuesta trabaja la Zona Franca de Cádiz, que ha convertido proyectos como Incubazul y BlueCore en dos de sus principales herramientas para impulsar el emprendimiento y acompañar el crecimiento empresarial.
El delegado del Estado en la Zona Franca, Fran González, defiende que la provincia cuenta con los ingredientes necesarios para liderar esta transformación. El reto, sostiene, pasa por reforzar la colaboración entre administraciones, aprovechar el conocimiento existente y conseguir que ese potencial se traduzca en resultados concretos para la ciudadanía.
Pregunta. El Blue Zone Forum alcanza ya su cuarta edición y este año ha superado las 2.000 personas inscritas. ¿Qué resultados tangibles puede señalar hoy la Zona Franca para demostrar que este encuentro está generando algo más que visibilidad?
Respuesta. Creo que el hecho de llevar cuatro ediciones celebrando el Blue Zone Forum, junto a Innovazul y la Universidad de Cádiz, demuestra que estamos ante un proyecto consolidado. Hemos conseguido afianzar relaciones con el mundo académico, la investigación y la innovación que representa la Universidad, y reforzar el papel de la Zona Franca como catalizadora de oportunidades para consolidar tejidos empresariales y productivos en el marco de la economía azul.
También hemos logrado atraer a empresas, proyectos innovadores e instituciones de referencia internacional. El objetivo es que Cádiz se convierta en un faro en el que podamos debatir, avanzar y, sobre todo, establecer vínculos de complicidad para seguir desarrollando proyectos.
P. Cádiz lleva siglos mirando al mar, pero todavía tiene dificultades para transformar parte de ese potencial en empleo estable y nuevas oportunidades económicas. ¿Qué está fallando?
R. Hay una cuestión previa: a veces, desgraciadamente, nadie es profeta en su tierra. Cádiz tiene todos los mimbres y posiblemente todos los instrumentos para ser una referencia en economía azul, pero parece que necesitamos que sean otros quienes nos lo reconozcan.
Desde la Zona Franca llevamos tiempo trabajando en un modelo que incluso está siendo demandado para compartirlo en otros países de América Latina. Pero no es un trabajo exclusivo del Consorcio. La Universidad lleva mucho tiempo abriendo camino, tenemos empresas tractoras como Navantia y centros tecnológicos de referencia, como Cetacua.
Los instrumentos siempre han estado ahí. Lo que creo es que ahora existe una mayor conciencia sobre el potencial que tenemos. Y los datos lo demuestran: la economía azul representa el 10% del PIB nacional y el 11% del andaluz, mientras que en la provincia de Cádiz alcanza el 17,5%. Eso significa que contamos con instituciones y empresas que están liderando por encima de las medias regional y nacional. No quiere decir que esté todo hecho, pero sí que estamos avanzando.
P. Incubazul y BlueCore aspiran a convertir la innovación vinculada al mar en nuevas empresas. ¿Cuántos de esos proyectos están consiguiendo dar el salto al mercado, facturar y crecer?
R. Hay que diferenciar ambos proyectos. Incubazul está vinculada al mundo de las startups. En los últimos tiempos hemos analizado más de 130 iniciativas y contamos con más de un centenar de proyectos que han superado distintas fases de valoración y selección.
Actualmente, más del 41% de estas empresas ya están facturando y prácticamente un 35% dispone de un producto mínimo viable. Además, Incubazul ha sido reconocida en distintos informes y rankings como una de las principales incubadoras verticales de economía azul de España.
BlueCore, por su parte, trabaja con otro segmento empresarial. Nos dirigimos a empresas ya consolidadas que quieren abrir nuevas líneas de producción, escalar proyectos o crecer incorporando iniciativas innovadoras a su actividad. Desde que pusimos en marcha el proyecto hemos trabajado con cerca de 26 iniciativas. Lo que buscamos es fortalecer un tejido empresarial que ya existe y ayudarlo a dar un nuevo impulso.