El presidente de EE.UU. Donald Trump afirmó que México no tiene nada que Estados Unidos “realmente necesite”, salvo “tamales picantes, tomates y un par de cosas”, al defender su crítica al déficit comercial bilateral desde el Despacho Oval.
“Si dejara de comerciar con ellos, no perderíamos nada. Bastaría con una sola firma”, dijo Trump ante periodistas, según la transcripción difundida por Infobae. El mandatario cifró en US$195.000 millones anuales la pérdida estadounidense vinculada al intercambio con México y agregó: “Ellos no tienen nada que nosotros realmente necesitemos”.
La estimación presidencial se aproxima, aunque no coincide de forma exacta, con el saldo oficial de bienes. La Oficina de Análisis Económico y el Censo de Estados Unidos registraron un déficit comercial de bienes con México de US$196.900 millones durante 2025.
Ese número mide que las importaciones desde México superaron a las exportaciones estadounidenses hacia ese país, pero no equivale por sí solo a una pérdida económica directa.
“No quiero hacer eso porque nos llevamos muy bien con la presidenta”, expresó sobre Sheinbaum, a quien dijo respetar. La declaración combinó una crítica al déficit con una señal política de continuidad de la relación bilateral.
La descripción de Trump omite el peso de las cadenas industriales entre ambos países. México fue en 2025 el principal socio comercial de Estados Unidos en bienes y servicios, con un intercambio total de US$976.100 millones, de acuerdo con un informe actualizado del Congressional Research Service, la entidad técnica no partidista que asesora al Congreso.
Los principales productos que ingresaron a Estados Unidos desde México no fueron alimentos. La lista incluyó equipos informáticos por US$90.800 millones, vehículos por US$84.400 millones, autopartes por US$67.300 millones, equipos eléctricos por US$30.000 millones e instrumentos médicos por US$14.700 millones.
Los tomates y otros productos agrícolas tienen presencia en supermercados estadounidenses, especialmente en estados fronterizos y durante determinadas temporadas, pero representan una fracción de una relación comercial dominada por manufacturas y componentes industriales.
El vínculo tiene además un rasgo relevante para trabajadores y consumidores hispanos en Estados Unidos: un vehículo ensamblado en territorio estadounidense puede incorporar miles de piezas fabricadas en distintos estados y en plantas mexicanas. Esa integración productiva se consolidó con el antiguo Tratado de Libre Comercio de América del Norte y continuó bajo el T-MEC.
El T-MEC reemplazó al TLCAN el 1 de julio de 2020 y establece una revisión conjunta a los seis años de su entrada en vigor. Estados Unidos y México tenían previsto iniciar negociaciones bilaterales en mayo de 2026, luego de reuniones técnicas durante la primavera, según el informe del CRS.
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