El puerto ruso de Ust-Luga, en el mar Báltico, alcanzado varias veces por los ataques de drones ucranianos, en llamas el 29 de marzo de 2026
Rusia ha decidido permitir a sus principales instituciones financieras armarse con defensas antiaéreas para que sean ellas las que derriben los drones ucranianos que les ataquen. Esta medida, incluida en una nueva ley aprobada por la Duma (Cámara Baja) es una más de las tomadas anteriormente para intentar frenar las incursiones de aviones no tripulados en territorio ruso, cada vez más frecuentes.
La nueva ley concede licencia al Banco Central de Rusia operar sistemas defensivos y a armar a su propio personal para repeler ataques de drones sin esperar la actuación de las fuerzas especiales.
La iniciativa legislativa se presentó en agosto de 2025. La prueba parlamentaria la pasó definitivamente este martes. Los diputados autores de la ley aseguran que esta es necesaria para proteger las instalaciones del Banco Central de Rusia en medio de los ataques.
Desde que Moscú inició su intervención militar y el presidente ruso, Vladímir Putin, mandó a su ejército penetrar en el país vecino, Ucrania ataca regularmente con drones infraestructuras rusas en territorio ruso. Estas incursiones, que se han incrementado en el último año, normalmente tienen como objetivo instalaciones de energía, como refinerías y puertos exportadores de petróleo. Kyiv pretende de esta forma privar a Moscú de los ingresos que obtiene de sus exportaciones, fundamentales para costear esta guerra.
El Banco Central de Rusia podrá silenciar y destruir los drones que se aproximen a sus instalaciones, y también tendrá permiso para interceptar sus señales de control. El personal que tendrá decisión sobre la forma de actuar queda a lo que determine el propio regulador financiero ruso.
Precisamente este miércoles un edificio del Banco Central de Rusia de la ciudad de Sebastopol, en la anexionada península ucraniana de Crimea, resultó incendiado tras el ataque de las fuerzas de Kyiv, que utilizaron drones y misiles, aseguró el gobernador local, Mijaíl Razvozháyev.
Poderes similares al Banco Central se otorgan en la nueva ley a la Asociación Rusa de Cobro, que depende del primero, y a Sberbank, el principal banco comercial del país. Esta entidad de crédito podrá aplicar medidas similares (desde la supresión de la señal electrónica hasta la destrucción del aparato) con el fin de proteger sus instalaciones. Pero en su caso será el gobierno, según la agencia Interfax, quien apruebe el procedimiento para tomar tales decisiones y qué empleados tendrán esa autorización.
La medida pone de manifiesto el daño que están causando los drones ucranianos que penetran en territorio ruso. La capacidad de Kyiv con esta nueva arma militar se ha puesto de manifiesto en varios de sus ataques.
En marzo y abril de este año sus fuerzas aéreas golpearon varias veces dos puertos del mar Báltico, Primorsk y Ult-Luga, importantes centros de exportación de petróleo y productos derivados.
Más conocida es la ya legendaria “operación telaraña”, un ataque llevado a cabo en junio de 2025 contra bases aéreas rusas para aviones de largo alcance. Los drones ucranianos lograron una penetración geográfica sin precedentes y llegaron hasta la base aérea de Bélaya, en Siberia Oriental, a 4.300 kilómetros de Ucrania.
Serán las propias instituciones financieras las que tengan que hacerse cargo de los costes de su defensa antidrones, dijo Anatoli Aksákov, presidente en al Duma de la Comisión sobre el Mercado Financiero. El martes, Alexánder Shojin, jefe de la Unión Rusa de Industriales y Empresarios, dijo a Putin que las empresas están dispuestas a financiar la compra de armas más pesadas y sistemas electrónicos para la defensa contra aviones no tripulados.
En el pasado ya se tomaron otras medidas para frenar los drones ucranianos. En noviembre de 2025 Putin firmó una ley que abría la posibilidad de enviar, previo contrato, a reservistas para proteger de ataques aéreos las infraestructuras más críticas de Rusia. Y en abril de este año el gobierno regional del óblast de Leningrado (donde se encuentran los puertos de Primorsk y Ust-Luga) anunció la formación de grupos de combate con reservistas voluntarios para desplegarlos en este tipo de instalaciones.
Corresponsal de La Vanguardia durante más de dos décadas en Moscú. Con anterioridad, escribió para este diario desde Hong Kong y cubrió acontecimientos como el referéndum de independencia de Timor Oriental (1999) o la guerra de Afganistán tras los atentados del 11-S (2001). En la "prehistoria" trabajó en Madrid para la revista Cambio16 y la siempre recordada Jaque, especializada en ajedrez, una de sus grandes pasiones.
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