Onu advierte: olas de calor en europa reflejan la urgencia climática
El secretario de la ONU para el Cambio Climático advierte que el calor extremo en Europa es un recordatorio de la crisis climática y sus repercusiones humanas y económicas.
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Piara de cerdos en una explotación ganadera de Ivars d'Urgell, en Lleida. / Marta Raïch / EPC
La lucha contra la peste porcina africana (PPA) en Catalunya cumple seis meses con un balance desigual, con el virus todavía activo (aunque contenido en un perímetro de seguridad) y con un sector ganadero que vio cómo los precios se desplomaban en cuanto se hizo oficial la enfermedad y que todavía no ha conseguido que remonten. Según las estimaciones de los productores de carne de cerdo, las pérdidas superan ya los 913 millones de euros, un cálculo que el sindicato Unió de Pagesos (UP) ha elaborado a partir de los importes en origen que marca la lonja de Mercolleida, cuya cotización es la referencia para toda España, y que afecta sobre todo a ganaderos de Aragón y de Catalunya, las comunidades españolas con mayor número de cabezas de porcino. La industria cárnica y los distribuidores también ha visto afectada la actividad comercial, sobre todo por el cierre de mercados tan importantes como Japón, México o Filipinas (este último reabrió sus fronteras el pasado 22 de mayo), aunque admiten, eso sí, que han aprovechado estos seis meses para reenfocar sus exportaciones hacia países donde hasta ahora no estaban.
"Han sido meses de gran exigencia para el sector, pero creemos que hemos sabido responder, gracias, en buena medida, a que el virus solo ha infectado a fauna salvaje y no se ha registrado ningún caso en cerdos domésticos", destaca Daniel de Miguel, director del área de Internacional en la asociación interprofesional Interporc.
Carteles informativos en los accesos al parque natural de Collserola, alertando sobre el riesgo de propagación de la peste porcina. / Zowy Voeten
Con todo, fuentes de la industria reconocen, en conversación con este diario, que no ha sido tan fácil. "Si bien es cierto que la carne de cerdo española ha invadido Europa, donde sí se ha podido seguir exportando con normalidad, los precios de venta han sido bajísimos, porque teníamos que colocar partidas a importes más competitivos que los de Alemania, Polonia o Portugal", señala un distribuidor de la zona de Barcelona. Otro problema sobrevenido, observa el mismo empresario, es que "los países que han vetado al cerdo español han tenido que comprarlo a otros proveedores, de Rusia, de Argentina o de los mismos Portugal y Polonia, que han fidelizado así a esos mercados, sobre todo los asiáticos".
Tampoco hay satisfacción entre los ganaderos. "En los meses de abril y de mayo, con la cercanía de las vacaciones de verano y con el previsible aumento del consumo, los precios del cerdo solían subir siempre, hasta casi el punto más alto del año, pero esta vez hemos estado siete semanas con las tarifas congeladas y solo en la última han subido unos céntimos", lamenta Rossend Saltiveri, responsable del sector en UP. En estos momentos, explica, el kilo de carne de porcina se está pagando un 16,3% por debajo de lo que debería. La crisis "está teniendo unas consecuencias graves", agrega, por su parte, el sindicato Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC). El mercado "está colapsado, con granjas que están teniendo que trabajar con márgenes negativos", aseguran fuentes de esta entidad, segunda organización en el campo catalán.
"Es cierto que el sector se autorregula según la oferta y la demanda, pero si seguimos así la primera medida que adoptaremos será reducir la producción para forzar una subida de precios", añade Saltiveri, que tiene una explotación en Ivars d'Urgell, en Lleida. "Si las granjas resisten hasta ahora es gracias a las medidas de bioseguridad que se habían aplicado hace años y que ahora están funcionando", indican desde JARC.
Secadero de jamones en una imagen de archivo. / Vall Companys
Tanto Unió de Pagesos como Joves Agricultors denuncian la ausencia de líneas de financiación o de ayudas para el sector afectado económicamente por la peste porcina. "No se ha previsto nada para nosotros, simplemente han dejado que el mercado siguiera su camino", denuncia el portavoz de UP. "Creemos que es urgente habilitar algún tipo de apoyo económico, creando, por ejemplo, una línea de financiación a través del ICO", propone JARC, para que el que hay un riesgo cierto de que "la PPA se convierta en una crisis irreversible para el sector porcino y el mundo rural".
"El problema es que mientras haya jabalíes no vamos a estar tranquilos", subraya Saltiveri, convencido de que el sector agrario está pagando, no solo en Catalunya, "que en su momento no se realizaran políticas adecuadas para el control de la fauna salvaje, políticas que acabaron sobreprotegiendo al jabalí". La densidad de la población de cerdo silvestre es ahora un problema, secunda Daniel de Miguel, de Interporc, "porque esta sobreabundancia de la especie va a hacer, muy posiblemente, que la erradicación de la PPA sea más lenta en España de lo que ha sido en otros países", advierte.
En Europa, un total de 14 países han declarado en los últimos años algún brote de peste porcina africana. "Algunos ya la han superado y se han declarado países libres, como Bélgica que tardó dos años en resolver la situación, pero allí había una densidad de tres jabalíes por kilómetro cuadrado, o la República Checa, que tardó más o menos lo mismo con una densidad de un jabalí por km2... Aquí tenemos una media de 10 ejemplares por km2", constata el portavoz de UP en el sector porcino. "Las cifras son todavía demasiado elevadas y las medidas que se han adoptado recientemente no consiguen contener el movimiento de los animales, entre otras razones, porque la coordinación entre los gestores de la fauna es insuficiente", remachan desde JARC.
Batida de caza de jabalí en un coto privado de Girona, en una imagen tomada el pasado diciembre. / MANU MITRU / EPC
Hay divergencias en el sector a la hora de valorar la acción de las administraciones tras la declaración de los dos primeros brotes (casi simultáneos) el pasado 28 de noviembre en Cerdanyola del Vallès (Barcelona). “Es un virus que está por todo el mundo y consideramos que aquí se reaccionó rápido ante el primer aviso y ha habido colaboración institucional y con el sector", indica el técnico de Interporc.
Para las organizaciones agrarias, en cambio, en algunos momentos a lo largo de estos seis meses ha habido problemas de recursos y de agilidad en la adopción de medidas. "Se podría haber hecho más, podrían haber cerrado más rápido la zona cero y haber acelerado la contención", opina Saltiveri. "Hay que dar un giro urgente en la estrategia, con medidas concretas y ejecutables, con una mayor presión cinegética y más capturas en las zonas de bajo riesgo para crear un tampón que proteja a las áreas que están libres de PPA", sostiene Joves Agricultors.
Además del medio centenar de granjas situadas en la denominada zona de riesgo de la peste porcina africana (PPA), es decir, en el radio de 20 kilómetros alrededor de los focos iniciales de Cerdanyola del Vallès, posiblemente quienes más han sufrido estos seis meses el impacto económico de la enfermedad han sido los 11 grandes mataderos de la provincia de Barcelona que han visto cómo se les cerraban las exportaciones a un mercado tan relevante como China, un país que, pese a que en seguida aceptó la regionalización, no admite, no obstante, el producto llegado de estas comarcas. Solo en uno de ellos, situado en Santa Eugènia de Berga (Osona) y perteneciente al Grupo Jorge, se ha acogido en este tiempo a la posibilidad abierta por la Generalitat para presentar expedientes temporales de regulación de empleo (erte) por causas de fuerza mayor.
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El secretario de la ONU para el Cambio Climático advierte que el calor extremo en Europa es un recordatorio de la crisis climática y sus repercusiones humanas y económicas.