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Nevaco Global
26 de septiembre de 2026

La locomotora económica kazaja avanza pese a siete años de pandemia y guerra

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Astaná, 26 sep (EFE).- La economía kazaja, la locomotora de Asia Central, ha crecido más de un 26 % en los últimos siete años, pese al impacto de la pandemia y los cuatro años y medio de guerra entre su vecino, Rusia, y Ucrania.

El producto interior bruto de la mayor república centroasiática, dirigida por Kasim-Yomart Tokáyev desde 2019, sólo se contrajo en 2020 -un 2,6 %- y creció un 6,5 % el pasado año y un 4,1 % en el primer semestre de 2026. El PIB nominal aumentó de 181.700 millones de dólares a aproximadamente 306.000 millones de dólares en 2025 y el per cápita de 9.800 a 15.000 dólares, mientras la deuda se redujo de 51.000 a 35.139 millones de dólares.

El aislamiento continental sigue siendo el punto más débil de Kazajistán, cuya riqueza natural incluye petróleo, gas, uranio y otros minerales estratégicos. Su frontera terrestre con Rusia supera los 7.500 kilómetros y parte de su infraestructura de exportación está conectada con rutas que atraviesan países vecinos.

Rusia, por su parte, lleva más de cuatro años inmersa en un conflicto armado, lo que ha supuesto un verdadero desafío también para la economía kazaja. Occidente exige a los tradicionales socios de Moscú que no le ayuden a eludir las sanciones.

Esta vulnerabilidad se hizo particularmente evidente en 2026 con ataques al Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC), que transporta la mayor parte de las exportaciones de petróleo del país.

Según el Ministro de Energía kazajo, los golpes sufridos por dicha infraestructura, que se encuentra en territorio ruso, provocaron que la industria petrolera perdiera aproximadamente 3,5 millones de toneladas de su producción de crudo.

Para Kazajistán, país que también limita con China, la actual situación geopolítica -la situación en Oriente Medio también afectó a las exportaciones- ha demostrado la importancia de la diversificación de las rutas de exportación para la estabilidad económica.

Dada la tensa situación geopolítica, las autoridades del país buscan también transformar la estructura económica, reduciendo la dependencia de las exportaciones de materias primas e incrementando la producción de bienes con mayor valor añadido.

Uno de los aspectos clave es el procesamiento de los recursos nacionales. En particular, la república produce volúmenes significativos de gas, pero una parte importante de éste se obtiene durante la explotación de yacimientos petrolíferos. Este combustible requiere procesamiento antes de su distribución a los consumidores.

Ante la creciente demanda interna, la escasez de capacidad de procesamiento se ha convertido en una de las razones del aumento de las importaciones de gas de Rusia, que en 2026 podrían alcanzar aproximadamente los 11.000 millones de metros cúbicos, a pesar de los ingentes recursos nacionales del propio Kazajistán.

La misma lógica las autoridades aplican a la industria petroquímica, donde Kazajistán se esfuerza por pasar de la exportación de materias primas a la generación de productos de mayor valor añadido. Uno de los proyectos más importantes en ese sector es la construcción de la planta de Silleno en la región de Atirau. La inversión en la planta se estima en aproximadamente 7.400 millones de dólares y su capacidad será de 1,25 millones de toneladas de polietileno anuales.

En el proyecto participan las empresas KazMunayGas de Kazajistán, Sinopec de China y SIBUR de Rusia. A su vez, una planta de pirólisis está siendo construida por un consorcio formado por la empresa española Técnicas Reunidas y Sinopec Engineering de China.

Silleno representa un ejemplo de cómo la materia prima kazaja puede transformarse en productos petroquímicos con demanda tanto en el mercado nacional como internacional. Este enfoque permite la extensión gradual de las cadenas de producción y un cambio respecto al modelo antiguo basado únicamente en la exportación de materias primas.

China es uno de los principales socios económicos de Kazajistán. Ambos países están desarrollando corredores comerciales, de inversión, energéticos y de transporte, incluyendo una ruta a través del mar Caspio.

La Unión Europea también sigue siendo un socio de gran importancia. En 2024 la UE representó el 32,4% del comercio exterior de Kazajistán. Los hidrocarburos y otros recursos naturales son el pilar de las exportaciones, pero la cooperación se está ampliando a materiales críticos, energía, transporte y cooperación industrial.

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