El impacto del T-MEC en el sector de consumo en México: implicaciones en la revisión del tratado
La revisión del T-MEC en 2026 representa un punto de inflexión para las empresas de bienes de consumo que operan en la región.
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París, 26 may (EFE).- El comercio internacional de los países del G20 creció con fuerza en el primer trimestre, pese a los primeros efectos de la guerra en Oriente Medio, y eso por el alto nivel de intercambios de semiconductores y otros productos tecnológicos, en particular en el mercado asiático.
Las exportaciones de las 20 mayores economías mundiales subieron un 5,3 % entre enero y marzo respecto trimestre precedente (en que habían subido únicamente un 0,9 %), mientras las importaciones progresaron otro 5,3 % (tras un ligero retroceso del 0,1 % entre octubre y diciembre), indicó este martes la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
A ese aumento contribuyó de forma muy particular China, con un salto del 13,5 % de las ventas al exterior, de la mano de los semiconductores y de los productos de alta tecnología y alcanzaron un nivel particularmente elevado de 1,083 billones de dólares.
Las compras en el extranjero del gigante asiático crecieron a un ritmo todavía mayor, del 16,7 % hasta 767.600 millones de dólares, tiradas sobre todo de las adquisiciones de ordenadores.
También pesó en especial en la tendencia general Estados Unidos, con un salto de sus exportaciones del 9,3 % a 613.500 millones de dólares, gracias al oro no monetario y a los productos petroleros.
Las importaciones estadounidenses se expandieron un 8,1 % hasta 865.400 millones de dólares, con las compras de ordenadores y de equipamientos de telecomunicaciones.
La Unión Europea marcó el contrapunto, con un incremento en comparación relativamente tímido, ya que las exportaciones subieron únicamente un 1,1 % hasta 1,986 billones de dólares, al tiempo de las importaciones experimentaron un alza del 1,5 % hasta 1,932 billones.
Entre los grandes emergentes, las exportaciones de Brasil se mantuvieron prácticamente estables en el primer trimestre (+0,4 %) con 92.300 millones de dólares, mientras sus importaciones avanzaron un 4,2 % hasta 71,200 millones.
En el caso de Argentina, sus ventas al exterior se incrementaron un 1,5 % hasta 24.100 millones de dólares cuando sus compras sufrieron un bajón del 6 % (el más fuerte de todos los miembros del G20) a 17.800 millones de dólares. EFE
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La revisión del T-MEC en 2026 representa un punto de inflexión para las empresas de bienes de consumo que operan en la región.
La campaña del cereal en Córdoba se enfrenta a un escenario crítico. Tras un otoño e invierno marcados por lluvias persistentes, la llegada abrupta del calor ha acelerado el ciclo del cultivo y extendido las enfermedades fúngicas, generando una gran incertidumbre sobre el resultado final de la cosecha. Expertos del sector, como Antonio Monclova, técnico de Asaja Córdoba, y Alfonso Moreno, gerente de Cesitur, analizan una situación que amenaza con mermas considerables en la producción. La palabra que mejor define el estado actual de la campaña es "incertidumbre", según Antonio Monclova. El técnico de Asaja subraya que el balance real no se conocerá hasta que la maquinaria entre en las fincas. "Hasta que no entren las cosechadoras, no vamos a saber lo que verdaderamente tenemos en campo", afirma. Las precipitaciones constantes durante meses impidieron la entrada de maquinaria para aplicar los tratamientos fitosanitarios necesarios. Esto, sumado al encharcamiento en muchas parcelas, provocó asfixia radicular en las plantas. "Se han quedado ya los manchones perdidos, con tanta agua y encharcamiento muchos no han sobrevivido", lamenta Monclova. La combinación de humedad en el suelo y altas temperaturas ha creado el caldo de cultivo perfecto para enfermedades como la roya, el mal de pie o el mosquito del trigo. Además, las lluvias provocaron que la planta "no ha ahijado" correctamente, lo que se traduce en un menor número de espigas y, por tanto, una producción inferior. El problema no se localiza en un punto concreto, sino que afecta a toda la provincia. "El mapa es pintoresco en toda la provincia", explica Monclova, señalando que tanto la Campiña cordobesa, más productiva, como las zonas forrajeras del norte de la provincia (Valle de los Pedroches y Alto Guadiato) han sufrido las consecuencias. Alfonso Moreno, gerente de Cesitur, califica la campaña de "muy regular". Aunque la primavera trajo una ligera recuperación, el daño en el sistema radicular ya estaba hecho. Ahora, la vista está puesta en los mercados, que, aunque condicionados por los precios internacionales, podrían experimentar tensiones. Moreno prevé una estabilidad de precios a nivel internacional, salvo que ocurra algún evento geoclimático extremo en otras zonas productoras. Sin embargo, a nivel nacional, la baja producción andaluza podría generar "alguna tensión", aunque esta se verá matizada por la cosecha de las Castillas y el "abastecimiento en puerto" mediante importaciones. La baja rentabilidad del cereal está provocando un cambio de estrategia entre los agricultores. Moreno confirma que en los últimos años se observa un "trasvase a otros cultivos más rentables" o a variedades con menores costes. "Puede haber un traspase del trigo duro hacia el trigo blando por tener algo de menos gastos de cultivo", ejemplifica. En definitiva, la campaña del cereal 2024 en Córdoba es un reflejo de los extremos climáticos. La recolección, que se adelanta varias semanas, dictará sentencia sobre el volumen final de una cosecha que comenzó con siembras menores por los precios y ha estado marcada por el exceso de agua y la proliferación de enfermedades. El sector aguarda con expectación los resultados, que determinarán la rentabilidad para los agricultores y las posibles tensiones en el mercado nacional.