El nombre de las calles
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7 de noviembre de 2026

El nombre de las calles

Antiguamente las calles no tenían nombre oficial. Se distinguían por los que la gente le aplicaba de modo natural según sus características, función, o detalles propios de cada una. Sobre algún antecedente en tiempo de Carlos III, solo a mediados del siglo XIX se dispuso que los nombres debía imponerlos el Ayuntamiento, lo que hizo que empezaran a recibir apelativos que para nada se relacionaban directamente con ellas. Anteriormente tampoco las casas se numeraban, identificándose por las colindantes, pero desde la misma fecha se señalizaron, iniciando la serie desde el centro de cada lugar hacia el exterior: pares a la derecha e impares a la izquierda.

Antiguamente las calles no tenían nombre oficial. Se distinguían por los que la gente le aplicaba de modo natural según sus características, función, o detalles ... propios de cada una. Sobre algún antecedente en tiempo de Carlos III, solo a mediados del siglo XIX se dispuso que los nombres debía imponerlos el Ayuntamiento, lo que hizo que empezaran a recibir apelativos que para nada se relacionaban directamente con ellas. Anteriormente tampoco las casas se numeraban, identificándose por las colindantes, pero desde la misma fecha se señalizaron, iniciando la serie desde el centro de cada lugar hacia el exterior: pares a la derecha e impares a la izquierda.

De acuerdo con el practicismo popular, en el Badajoz antiguo las calles eran conocidas por identificativos propios, de modo que los nombres no eran intercambiables. El repertorio es tan variado como expresivo.

La plaza de Portugal era Plaza Vieja por ser la que articulaba el antiguo barrio de San Nicolás; Santa Ana, Chica, por sus reducidas proporciones; y la calle Cristóbal Oudrid, Nueva, por ser de las últimas en crearse. Cuerna, así llamada por formar una gran curva luego enderezada, y más tarde Magdalena, por arrancar del campo de San Juan frente a la puerta de la catedral con tal nombre, pasó a Vicente Barrantes. Zumbadera, por el silbo que en su angostura y quiebros originaba el aire, y Larga, por su extensión, fue luego Felipe Checa. Y Corta, José Terrón.

«Antes las vías se distinguían por identificativos. Muñoz Torrero era Braguetilla, por usarse como evacuatorio»

Vasco Núñez fue Patadas y Cabios por su cuesta. Sal Vieja y Sal (Sepúlveda y Arias Montano) por estar allí el almacén de este producto. Comedias (Donoso Cortés) porque allí se hallaba el teatro. Y varias, Bodegas, por tales locales. Arco Agüero fue por tramos Cementerio, Ollerías, Pan, Bote y Olivo. Francisco Pizarro, Aduana, por tal oficina. Y el tramo siguiente Ñame, por el árbol que la significaba. Como Granados. Menacho, Pozo, por el de la casa Laguna. Costanilla, Zapatería, Cerrajería, las Peñas, Mesones, Lagares, Rinconada, Río y del Burro, por esos identificadores. San Lorenzo, Esgüízaros, por deformación de Swizzeros, soldados suizos que tuvieron allí su cuartel. Martín Cansado fue Rinconada por el quiebro final. San Sisenando, Pulgosa por su uso como estercolero. Ronda del Pilar, Peso de los Cerdos por realizarse allí tal función. Y Muñoz Torrero, Braguetilla, por usarse como evacuatorio. Y cada convento nominaba las adyacentes: San Francisco, San Agustín, Santo Domingo, Santa Ana, Santa Lucía, Trinidad… como referencia que casi todas conservan.

Con el tiempo el nomenclátor callejero dejó de ser un sistema de mera identificación urbana para convertirse en instrumento político a fin de significar figuras de la cultura, el arte y otros ámbitos, exaltar o repudiar hechos y personajes afines o adversarios, o fines no funcionales. Constitución, Libertad, Igualdad, Democracia y semejantes como generalistas ideológicos, y otros de renombre pasajero son de ordinario los que hoy nutren o desnutren el panorama. A menudo suprimiendo el nombre anterior, lo que si complace a quienes lo solicitan o imponen, irrita a los que se ven afectados por los problemas y molestias que en un sistema tan sometido a la burocracia y el control de datos significa tener que cambiar infinidad de referencias en múltiples organismos distintos. Recordemos como casos más recientes el cambio de Avenida de Villanueva por Miguel Celdrán, tan merecido como rechazado por muchos debido a esas molestias. O el que estos días ha afectado en la barriada de San Fernando a la arraigada calle Canarias, de tan larga tradición.

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