Asistentes en la última jornada de Conxemar que se ha celebrado en el Ifevi de Vigo. / Alba Villar
Los datos son muy elocuentes: la industria gallega de productos del mar ha encontrado en el norteamericano un mercado que siempre ha estado ahí, líder mundial en importaciones de pescado o conservas, pero estaba medrando de espaldas a él. En los últimos cinco años, y tomando como referencia solo la facturación del sector entre enero y julio, las ventas de las pesqueras y conserveras gallegas en Estados Unidos han crecido más del doble, hasta rebasar los 58 millones de euros, mientras que las compras globales del país se elevaron, en el mismo periodo, menos de un 20% (27.400 millones de dólares en 2025). Así que sí había espacio para entrar con producto de Galicia, y es ahora cuando las empresas están explotando ese potencial. «Es nuestro gigante dormido», ilustra el responsable de Desarrollo de Negocio de Pereira, Ruy Andrade.
La penetración en el ecosistema retailer (venta minorista) o de foodservice se está ejecutando por una triple vía: con operaciones de crecimiento inorgánico —compra de empresas, como ha hecho Profand con Stavis o Seafreeze—, que facilitan la entrada en el mercado; de mano de alianzas con operadoras locales o ya asentadas en EE UU —Wofco ya aprovechó en sus inicios el expertise de su socio ecuatoriano Transmarina—; o con esfuerzo comercial directo, con la introducción de producto casi a puerta fría. Por lo pronto, y con crecimientos interanuales superiores al 10%, la estadounidense es la principal plaza para la industria pesquera gallega fuera de la Unión Europea, ya consolidada por encima de la china.
«El sector ha rechazado muchas veces crecer allá y ha preferido pelear en un mercado con cientos de actores, que es el europeo o el español», aprecia un reconocido asesor internacional, con una agitada agenda en Conxemar y base en la costa este del país. «Algunos apuntaban como motivo que EE UU es muy grande. Y sí lo es, pero no tienes que pretender abarcarlo todo, un pedacito pequeño ya tiene más población que España», prosigue. Sin duda alguna, los cefalópodos son las especies de mayor demanda, con una clara hegemonía del pulpo y el calamar, ya sea en sus formatos congelados como envasados en conserva o en preparados. Iberconsa, Mascato, Pescanova, Orbe, Pescapuerta o Portomar han sido también baluartes en esta irrupción en suelo de EE UU.
Estas cifras, claro, no tienen en cuenta las ventas que realizan las compañías de capital gallego desde filiales o participadas extranjeras, de modo que no reflejan las expediciones comerciales desde granjas de langostino vannamei de Ecuador —con presencia de subsidiarias de Profand, Pescapuerta o Pescanova—, las producciones de mejillón chileno de Mascato o las ventas de gambón argentino desde una factoría controlada, por ejemplo, por Grupo Iberconsa. La planta de Wofco en Paraguay ha sido proyectada, precisamente, para abastecer el mercado estadounidense. «Hay algo fundamental —remacha el asesor—, y es que esta industria ya tiene el producto desarrollado, ya lo ha elevado, tiene valor agregado y apetece comerlo; la oferta propia de EE UU no aporta eso, hay que perderle el miedo».