Vehículos de varias marcas en la terminal de transbordadores del Puerto de Vigo. / Alba Villar
La Unión Europea no deja de agravar su déficit comercial con China (un saldo negativo récord de más de 1.000 millones diarios) mientras la industria del motor sufre como nunca en décadas (ya no solo por la voraz competencia asiática, sino por el fallido y costoso salto a la electrificación, que no ha logrado la respuesta del mercado que esperaba). Con estas cartas sobre la mesa, todas las miradas del sector están puestas entre hoy y mañana en la reunión bilateral que el comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, Maroš Šefčovič, mantendrá en Pekín con el ministro chino de Comercio, Wang Wentao, en la que el Ejecutivo comunitario tratará de reequilibrar la descompensada balanza comercial en favor de las cuentas de los Veintisiete. Según informa The Guardian, los negociadores europeos aspiran a frenar las importaciones de coches híbridos eléctricos low cost, limitando los envíos de China al continente. Estos, a diferencia de los eléctricos de baterías, no están sujetos a aranceles adicionales por parte de la UE. Y su introducción en Europa se ha disparado desde octubre de 2024, cuando precisamente se activó el tarifazo sobre los modelos BEV (Battery Electric Vehicle), que contempla tasas extra del 35% para SAIC (dueña de MG) o del 17% para BYD.
China genera fuertes dolores de cabeza al bloque comunitario por el impacto que pueda causar en el motor europeo la entrada masiva de vehículos low cost, pero la amenaza industrial que llega del país de Xi Jinping no es la única preocupación del sector, que advierte sobre las «dependencias críticas» que afectan al conjunto de la cadena de valor, como el acceso a determinadas materias y componentes estratégicos. Tras un análisis encargado por la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA, por sus siglas en inglés) a Ernst & Young, la patronal concluye que «los mayores riesgos provienen de la concentración del suministro en un número limitado de países, proveedores y centros de procesamiento». Y sorpresa: la mayoría de recursos clave que identifica se encuentran en Asia, donde China «desempeña un papel dominante» a nivel mundial en el refinado de tierras raras y en la producción de imanes.
Semiconductores, cableado, silicio y wolframio también aparecen en la lista de elementos esenciales para el motor de la UE, junto con las pantallas y las reservas de cobre, galio, germanio y paladio. Una de las estimaciones que realiza el estudio y más llama la atención es que la electrificación aumenta cerca de un 15% la exposición de la automoción al riesgo derivado de competir con otros sectores por los mismos materiales. Es decir, que los fabricantes de coches ya no compiten solo entre sí para fabricar coches más baratos, sino también con otras actividades económicas que en algunos casos están creciendo con velocidad al calor de fortísimas inversiones.
«La automoción debe vigilar lo que están haciendo la IA, la defensa y la energía, porque esas industrias están condicionando cada vez más el precio y la disponibilidad de los insumos de los que dependen los coches», remarca el informe. Según indica, «aumenta la dependencia de insumos más concentrados y de alta intensidad tecnológica». «La mayor vulnerabilidad de Europa no es la falta de recursos, sino la concentración de las dependencias», añade.
El análisis de ACEA propone acelerar la puesta en marcha de nuevas capacidades, concentrar las inversiones en los cuellos de botella y diversificar en proveedores y países, entre otras medidas para que el sector salga adelante más reforzado. Desde luego no será tarea sencilla, teniendo en cuenta que sus rivales chinos están penetrando con más intensidad en el mercado europeo y muchos ya han anunciado sus planes de producir en la UE, como es el caso de SAIC en Galicia. Según avanzó este miércoles Cinco Días, China arrasa en los concesionarios españoles con el 38% de las ventas de electrificados hasta septiembre y más del 43% de la cuota entre los híbridos enchufables, la principal preocupación de la Comisión Europea en este momento.
El mes pasado, los negociadores europeos solicitaron al gigante asiático que restringiera voluntariamente las exportaciones de este tipo de vehículos para moderar el imparable ascenso de sus matriculaciones en el bloque comunitario. Advirtieron que, de no hacerlo, podrían aplicar medidas de protección, incluyendo la fijación de cuotas máximas de entrada. El ruido mediático que causó ayer la posible entrada en vigor de estas nuevas salvaguardas disparó las acciones de los principales fabricantes europeos tras un mes para olvidar en sus respectivas bolsas. Renault (Francia) subió cerca de un 3,7%, mientras Volkswagen (Alemania) se alzó un 1,6% y Stellantis (Italia) repuntó casi un 1,4%.