Terminal de gas natural licuado de Mugardos, la más eficiente del sistema español de regasificadoras. / Reganosa
La tensión geopolítica no deja de hacer estragos en las cuentas de Galicia. Sobre todo en la factura energética, cuya desorbitada alza está llenando los bolsillos de un gran e inesperado beneficiado: Rusia. Las compras de gas natural licuado (GNL) procedente del país de Vladímir Putin se han disparado hasta las 574.300 toneladas en el primer semestre, un 60% más, y se sitúan en máximos históricos. Igual que su valor, que ronda los 375 millones de euros, casi el doble que hace un año.
La dependencia de Moscú se agrava hasta un extremo antes nunca visto y el detonante ha sido la ofensiva perpetrada en Oriente Medio por parte de Estados Unidos. El corte del estrecho de Ormuz (por donde pasa el 20% del GNL mundial, prácticamente todo hacia Asia) ha empujado a las gaseras norteamericanas a redireccionar sus envíos de Europa al continente de China, que está pagando un mejor precio por el recurso energético.
Así lo evidencia en un informe reciente la Agencia Internacional de la Energía (IEA), que constata que «la crisis de Oriente Medio ha provocado una importante perturbación en el suministro de los mercados mundiales de gas natural». A comienzos de año, entre enero y febrero, el GNL se pagaba mejor en Europa, con una prima de 0,9 dólares por millón de unidades térmicas británicas (MBtu), una unidad equivalente a 293 kWh. Pero Asia abrió la cartera tras el estallido del conflicto ante la urgente necesidad de abastecerse de este combustible y pagó, de media entre marzo y junio, 2,1 dólares por MBtu más que el mercado europeo, «lo que incentivó el desvío de cargamentos flexibles de GNL de Europa a los mercados asiáticos».
La realidad es que Galicia ya ha gastado más en GNL ruso hasta junio de lo que pagó el año pasado (255,9 millones) y supera también al máximo anual alcanzado en 2024 (306,7 millones). Por cantidad, las importaciones del primer semestre rebasan en casi un 15% a las 499.700 toneladas que llegaron en 2025, y suponen un 46,5% más en valor. Las compras a Moscú representan casi el 90% del gas natural licuado que importa la comunidad del extranjero, con una mínima aportación de Estados Unidos (ligeramente por encima de las 69.250 toneladas).
La situación es extraordinariamente anómala, más si cabe si se tiene en cuenta que el país norteamericano fue el principal proveedor internacional de este recurso energético para Galicia el año pasado, en el que envió casi 594.000 toneladas de GNL valoradas en 295 millones de euros. Si se comparan sus cifras actuales con las del primer semestre del año pasado, el país de Donald Trump ha cerrado el grifo un 74% en peso y un 76% en valor, recayendo toda esa diferencia en favor de su histórico rival.
Todo el GNL foráneo que recibe Galicia va a parar a Mugardos, donde se encuentra la terminal más eficiente del sistema español de regasificadoras. El año pasado, este puerto de la comarca de Ferrol recibió 26 cargamentos, según el informe anual del sistema gasista español de Enagás (Empresa Nacional del Gas). Uno de los grandes titulares que dejaron estos desembarcos fue que Estados Unidos superó a Rusia en el número de metaneros que descargaron en la comunidad. Fueron 14 para los yankees frente a los 11 que llegaron para llenar las arcas del Kremlin.
Hasta el ecuador de 2026, la cosa ha cambiado, y no precisamente poco. A Galicia han arribado 13 buques de GNL y de ellos, según una investigación de la ONG medioambientalista alemana Urgewald, al menos 10 están ligados a la gigantesca planta de gas natural licuado Yamal LNG, ubicada a orillas del Ártico ruso. La organización sin ánimo de lucro sitúa a Mugardos como el sexto puerto europeo al que más cargamentos rusos llegaron en el primer semestre del año, solo por detrás de Zeebrugge (37 cargamentos), Dunkerque (26), Montoir (25), Bilbao (17) y Rotterdam (12).
Entre enero y junio, «la Unión Europea pagó aproximadamente 5.960 millones de euros» por gas ruso, denuncian desde la asociación, que critica que «estos pagos continúan mientras Ucrania enfrenta una nueva escalada en los ataques rusos». «Las continuas compras de GNL ruso por parte de la Unión Europea constituyen un fracaso estratégico», añade, asegurando que «continuaron cuando Rusia intentó congelar a los ucranianos durante el invierno» y «continúan ahora, mientras Rusia ataca infraestructura civil con misiles y drones casi a diario».