Los datos comparativos de 2006 a 2026 muestran el cambio registrado en el sistema eléctrico nacional, que permitió reducir la dependencia de la generación hidroeléctrica y de los combustibles fósiles, refiere el boletín Informe Pastrán.
De acuerdo con la publicación, hace dos décadas, cuando la demanda máxima alcanzaba unos 500 megavatios (MW), el 74,05 por ciento de la generación correspondía a plantas térmicas alimentadas con bunker y fuel oil, equivalentes a dos mil 153,56 gigavatios hora (GWh).
En ese entonces, las fuentes renovables representaban solo alrededor de 26 por ciento de la generación, con aportes de la hidroeléctrica de 9,72 por ciento, la geotérmica (9,52) y la biomasa de 6,71.
Para 2026, la demanda máxima se aproxima a los 984 MW, mientras las fuentes renovables aportan el 72,70 por ciento y la generación térmica se redujo a 27,30 por ciento, con 864,62 GWh.
La generación hidroeléctrica representa actualmente 6,36 por ciento, equivalente a 201,39 GWh, mientras la eólica aporta 15,92 por ciento, la biomasa 13,26, la geotérmica 9,64 y la solar 4,78 por ciento. Las importaciones cubren otro 22,74 por ciento.
El Ministerio de Energía y Minas reporta que la participación de las fuentes renovables en la matriz eléctrica pasó de 25 por ciento en 2006 al 83 por ciento en marzo de 2026, reflejo de las inversiones realizadas durante las últimas dos décadas para diversificar la generación.
La Empresa Nicaragüense de Electricidad (ENEL) administra las plantas hidroeléctricas Centroamérica, Larreynaga y Carlos Fonseca, mientras el sistema incorpora progresivamente mayor capacidad de fuentes no dependientes del régimen de lluvias.
Aunque Nicaragua tampoco está exenta de períodos de déficit de precipitaciones en determinadas zonas, la diversificación impulsada desde 2007 con inversiones en energía geotérmica, eólica, solar y biomasa, además de la ampliación de las redes de transmisión, redujo la vulnerabilidad del sistema ante las variaciones climáticas.
A ello se suma una cobertura eléctrica nacional que alcanza el 99,76 por ciento, de acuerdo con los datos oficiales, lo cual permite atender una demanda significativamente superior a la registrada hace 20 años.
Entre los proyectos recientes figura El Jaguar y otros complejos solares ubicados en zonas como Malpaisillo, San Isidro, Ciudad Darío y Masaya, mientras continúan los planes para ampliar la generación eólica y otras fuentes renovables.
En un contexto regional marcado por los efectos de El Niño sobre los recursos hídricos, esta diversificación permite a Nicaragua contar con mayores alternativas de generación y reducir el impacto que una disminución de las lluvias pudiera provocar sobre el suministro eléctrico.
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