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Nevaco Global
25 de agosto de 2026

Trump amenaza a Canadá con consecuencias "mucho peores" si sus "payasos" dirigentes no "entran en vereda"

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El primer ministro de Canadá, Mark Carney, y el presidente de los EEUU, Donald Trump / SHAWN THEW / POOL / EFE

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha tachado este lunes a las autoridades canadienses de "payasos" y ha afirmado que si Ottawa no "entra en vereda", las consecuencias "serán mucho peores", apuntando particularmente a la energía recibida por Canadá  — país que propuso convertir en el estado número 51 de Estados Unidos — a través de territorio estadounidense apenas unas horas después de anunciar que elevará hasta el 50% los aranceles sobre automóviles, camiones, componentes automovilísticos y acero de origen canadiense a partir del 1 de enero de 2027.

"Sin Estados Unidos, Canadá no podría sobrevivir; de ahí obtienen todo su dinero y, debido a su actual mala gestión, principalmente la del gobernador (el primer ministro, Mark) Carney y su secuaz, (el gobernador de Ontario, Doug) Ford, no se les permitirá seguir aprovechándose", ha espetado Trump en una publicación en redes en la que, pese a haber afirmado este mismo lunes que "Canadá ya no será tratada como un estado" de Estados Unidos, ha continuado refiriéndose a Carney como gobernador en lugar de primer ministro. El primer ministro de la provincia canadiense de Ontario, Doug Ford, criticó a Donald Trump, llegando a decirle que "se fuera al diablo" y afirmando que había que "pasar por encima de él".

Continuando, el inquilino de la Casa Blanca ha afirmado que "gran parte de la electricidad, el petróleo y el gas que recibe Canadá se transporta a través de Estados Unidos" para, acto seguido, advertir que "alguien debería hacer que estos payasos entren en vereda o, de lo contrario, las consecuencias para Canadá serán mucho peores".

Poco después, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, ha afirmado en declaraciones un medio de Maine que, "desafortunadamente para los canadienses, dependen" de la economía de Estados Unidos y, en concreto, del septentrional estado "de Maine mucho más de lo que Maine depende de ellos".

"Así que lo que vamos a hacer es imponer reglas justas, obligar a los canadienses a sentarse a la mesa y brindar a las empresas de Maine el mismo trato que les dan a sus propias empresas", ha defendido, describiendo este modo de actuar como "justicia básica" y subrayando que en Washington tendrán que "ser un poco firmes" para lograr alcanzarla.

"Eso es lo que estamos intentando hacer", ha declarado el vicepresidente, que ha estimado que, "a largo plazo", ese trato "será beneficioso para todos en Maine".

Las intervenciones de los dos máximos responsables del Ejecutivo estadounidense han llegado el mismo día en el que el propio Trump ha sostenido que elevará hasta el 50% los aranceles sobre automóviles, camiones, componentes automovilísticos y acero de origen canadiense a partir del 1 de enero de 2027, tras el fracaso de las recientes negociaciones comerciales entre ambos países. Mark Carney insistió el lunes en que su país no aceptaría un acuerdo comercial con Estados Unidos "a cualquier precio" ni "en cualquier plazo".

Canadá anunció que el martes dará a conocer su respuesta a los nuevos aranceles sobre el acero y los automóviles anunciados por Donald Trump tras unas negociaciones infructuosas con Estados Unidos. El presidente estadounidense, que ha intensificado sus ofensivas comerciales desde su regreso a la Casa Blanca a principios de 2025, considera que Canadá se aprovecha de la generosidad de Washington, tanto en el ámbito comercial como en el militar. "Canadá lleva años despojando a los Estados Unidos de América", aseguró Donald Trump. Los ministros canadienses de Finanzas, Industria y Trabajo tienen previsto detallar el martes a las 13:00 GMT la respuesta de Ottawa a los nuevos aranceles estadounidenses.

La mayor parte del acero canadiense que entra en Estados Unidos ya está sujeto a un arancel del 50%, pero Washington había sugerido la posibilidad de reducir esta tasa en caso de alcanzarse una tregua comercial.

Sin embargo, el gobierno canadiense se mostró inflexible, reprochando a Estados Unidos "pedir demasiado y ofrecer muy poco" y acusando a Washington de atacar, mediante algunas de sus exigencias, el estatus de la lengua francesa, un tema políticamente sensible en este país oficialmente bilingüe.

"Durante más de un año, Canadá ha trabajado incansablemente y de buena fe con Estados Unidos para negociar un nuevo acuerdo comercial integral", añadió el primer ministro, subrayando que el país había reforzado sus otras asociaciones comerciales, mediante acuerdos en Asia o con la Unión Europea, entre otros. "Descubrimos que, durante las negociaciones, los estadounidenses querían destruir nuestras principales industrias —incluidos los sectores del automóvil, el acero y el aluminio— con propuestas injustas. Esa es una de las razones principales por las que dijimos que no", detalló.

En un tono más comedido, el vicepresidente estadounidense JD Vance denunció "exigencias irrazonables de última hora" por parte de Canadá.

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