El Súper RIGI en el Senado arrastra el mismo debate que el régimen que ya se aplica para proyectos energéticos y mineros: el efecto “derrame” en los sectores productivos. Y aún cuando se incorporó en el texto que salió de Diputados el mismo 20% destinado a la fabricación local, la Unión Industrial Argentina (UIA) busca evitar que se repita la misma situación que impide la presunta ola expansiva de la que habla el Gobierno de las actividades extractivas. Por ese motivo, insistirá en introducir cambios que apunten a priorizar los bienes nacionales por sobre los importados y agregará una propuesta para sancionar fuertemente a quienes no cumplan con esa cuota.
La cúpula industrial hace lobby para que existan multas del 5% al 15% al pago “pendiente a proveedores” si una parte o la totalidad de la cuota de compre local es incumplida. Además, prevé la “caducidad” de los beneficios impositivos asociados a las importaciones, indicó un borrador al que accedió PERFIL. Es decir que si un Vehículo de Proyecto Único (CPU) ignora su compromiso de adquirir bienes hechos en Argentina, perderá automáticamente el paraguas aduanero.
“En la actualidad, la falta de sanciones en el RIGI produjo grandes controversias y vacíos. Por este motivo, sugerimos incorporar la caducidad de los beneficios impositivos asociados a las importaciones en caso de incumplimiento del compromiso específico de orientar el 20% de la inversión a bienes de producción nacional”, justificaron los fabriles en el texto que presentarán para el tratamiento en comisiones de este miércoles del proyecto que busca darle beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios a iniciativas de más de USD 1.000 millones de sectores económicos que aún no existen en el país.
La entidad que conduce Martín Rappallini busca así endurecer una postura que ya se incorporó en el tratamiento en Diputados y que viene de la experiencia del vigente régimen que contempla sectores como la energía y la minería. El objetivo industrial es que existan en la versión “Súper”, metas mínimas que inicien en el 20% equivalente a la inversión total de las mega iniciativas de más de USD 1.000 millones y sea utilizado exclusivamente para la compra de productos de producción argentina siempre que estén disponibles de parte de proveedores locales, indicó un borrador de la propuesta que hará el sector antes de la firma del dictamen y tratamiento en la Cámara Alta.
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En esencia, la propuesta es quitar la opción de que ese cupo pueda destinarse a “servicios y obras” para el desarrollo del proyecto, que según analizan en la gremial empresaria y también en otras áreas corporativas, el camino ya transitado por el RIGI indica que la sola contratación de servicios de logística y obra se llevan la totalidad de la cuota exigida por ley.
“Los bienes industriales, por ser transables, pueden ser sustituidos por bienes importados y esta característica es la que promueve que los países adopten y desarrollen programas de desarrollo de proveedores”, indicó la UIA y cuestionó la falta de políticas orientados a potenciar la cadena alrededor de los sectores que ya gozan de los beneficios impositivos y aduaneros que promueve el régimen hermano.
Los industriales también le pedirán a los senadores que el texto defina “reglas claras que verifiquen la disponibilidad de oferta nacional en precio y calidad, así como las posibilidades de respuesta local”, para evitar que los proyectos - orientados en este caso al desarrollo de data centers, semiconductores, infraestructura digital, entre otros - justifiquen la importación de bienes por calidad y precio, como está redactado, ya que considera, “las causas con son sustancialmente más complejas y de carácter estructural”.
Además exige un régimen de contratación. Un esquema que demandará la publicación de los requerimientos técnicos con 30 días de anticipación y prohibirá las especificaciones diseñadas para bloquear a los jugadores domésticos. No se podrá exigir que las firmas extranjeras vinculadas al adquirente sean las únicas proveedoras, salvo excepciones de extrema necesidad tecnológica.
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"Un régimen concebido para inversiones de magnitud extraordinaria debería aprovechar esa escala como palanca para el desarrollo de las capacidades productivas, técnicas y de provisión nacionales, traccionando la efectiva integración a la cadena de valor", argumentó la UIA.
Una de las cifras que encendió una luz roja en la sede de Avenida de Mayo fue el informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) que indicó que de los USD 238 millones que se importaron en bienes de parte de las iniciativas inscriptas en el RIGI, un 87% se trató de productos metalúrgicos. La mayoría, provenientes de China, el origen que, por escala, en la industria aseguran, es “imposible” competir.