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Nevaco Global
2 de noviembre de 2026

�C�mo sobrevivir a China? Europa se prepara a la desesperada para salvar su econom�a

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Bruselas ha pasado de la complacencia ante el gigante asi�tico al estupor por el devastador efecto que sus exportaciones tienen sobre la industria cualificada. Nadie est� preparado para el ‘shock 3.0’ chino.

En el puerto de Yangshan, frente a Shangh�i, un bosque de gr�as gigantescas se levanta sobre el mar de China Oriental, moviendo contenedores que se apilan como piezas de un inmenso juego de construcci�n. Los cargueros parten hacia Europa con bater�as, maquinaria y paneles solares. En una terminal cercana, miles de autom�viles esperan embarcar rumbo a los puertos europeos. Es el China shock 2.0 que est� sufriendo Europa: el choque comercial con el gigante asi�tico que va mucho m�s all� de esa ropa barata, la tecnolog�a b�sica y la mano de obra asequible del comienzo del presente siglo. Aquello fue el shock 1.0. Pero la segunda parte es otra historia totalmente diferente. Es un impacto comercial en el que el pa�s asi�tico est� no s�lo compitiendo, sino desplazando a buena parte de la industria tecnol�gica europea.Una cuesti�n fundamental de este choque comercial es la sobrecapacidad de China: que el pa�s est� inundando Europa con sus productos mientras importa mucho menos de lo que exporta. Por el camino tambi�n hay una posible devaluaci�n voluntaria del yuan, subsidios p�blicos y una crisis en el consumo privado local del gigante asi�tico. Y la UE est� buscando desesperadamente c�mo hacer frente a esta complej�sima situaci�n que afecta de manera muy directa a Alemania. Al pa�s que cl�sicamente ha sido su motor econ�mico.

"China mantiene el yuan artificialmente por debajo de lo que determinar�an los fundamentales de mercado para ganar competitividad en el exterior. Estas son cuestiones que, si los instrumentos de defensa comercial est�n bien dise�ados, se pueden atajar. Pero luego hay otra parte que es inherente al propio mercado chino y que no se deriva de pr�cticas anticompetitivas: China tiene un mercado de 1.400 millones de habitantes y eso le permite beneficiarse de unas econom�as de escala que no tenemos en la Uni�n Europea", explica Judith Arnal, investigadora de Fedea y el Instituto Elcano."Y hay algo inherente a la propia estructura econ�mica de China acentuado por su situaci�n de crisis: el consumo privado chino es muy bajo, representa en torno al 40% del PIB, mientras que en Estados Unidos representa casi el 70% del PIB y en la UE, en torno al 55%. Para que se revirtieran estos desequilibrios comerciales, el consumo privado tendr�a que pasar del 40% a m�s del 50% del PIB. Pero como en estos momentos hay una crisis inmobiliaria en China que se traduce en una crisis financiera, eso genera que los hogares consuman menos", a�ade Arnal, que recientemente ha publicado el extenso informe De las importaciones a las f�bricas: la UE y Espa�a ante el nuevo desaf�o de China en Fedea.Porque mientras BYD, MG y otros competidores ganan terreno en Europa, la demanda se enfr�a en casa. Cui Dongshu, secretario general de la Asociaci�n China de Turismos, acaba de presentar un pron�stico preocupante: las ventas nacionales podr�an desplomarse un 22% este a�o. El exceso de capacidad industrial y la feroz guerra de precios entre fabricantes chinos hacen que vender fuera resulte cada vez m�s necesario. Precisamente cuando Bruselas levanta nuevas barreras para proteger a sus empresas.La UE est� tratando de hacer frente a esta situaci�n por diferentes v�as. Primero, con di�logo, como hizo el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, este mismo mes al acudir a China y conseguir un acuerdo que, a primera vista, es positivo. Sorprendentemente positivo: Bruselas impuso un l�mite a la importaci�n de coches h�bridos chinos de 350.000 unidades al a�o por las 800.000 que llegan actualmente. La cifra ir� creciendo un 6% anual y no incluye a los veh�culos el�ctricos, pero incluso as� se ha visto con buenos ojos el pacto alcanzado por la Comisi�n.

"Estamos lejos del final. Es un paso crucial, pero solo un primer paso en el proceso de reequilibrio", afirm� el responsable del Ejecutivo comunitario, que subray� el "entendimiento" que alcanzaron Bruselas y Pek�n. Pero no pocos en Europa recelan y piensan que el pa�s asi�tico se ha guardado algo.Pek�n, sin embargo, difundi� una interpretaci�n muy diferente: el acuerdo toma como referencia las importaciones de 2025 y contempla incrementos anuales, lo que todav�a permitir�a a sus fabricantes ampliar las ventas. "Al conseguir un acuerdo que permite que las exportaciones sigan creciendo a partir del volumen real importado por la UE en 2025, China ha asegurado los mayores beneficios exportadores posibles para sus fabricantes", asegura Chen Jingjing, secretaria general de la rama automovil�stica de la C�mara China de Comercio de Importaci�n y Exportaci�n de Maquinaria.Zhou Mi, investigador de la Academia China de Comercio Internacional, sostiene que el pacto reconoce una realidad que Europa dif�cilmente puede ignorar: "Sigue necesitando veh�culos importados, especialmente h�bridos, y obstaculizar las compras a China complicar�a satisfacer esa demanda".

De vuelta a Bruselas, la UE tambi�n cuenta con instrumentos de defensa comercial como, por ejemplo, el mecanismo de solidaridad entre Estados miembros que est� dise�ado para contrarrestar las presiones bilaterales de China sobre sectores de pa�ses espec�ficos. El brandy en Francia o el porcino en Espa�a, sin ir m�s lejos. Tambi�n est� la diversificaci�n de proveedores o el mecanismo anticoerci�n, conocido como el bazooka comercial y que permite a la UE, siempre que se apruebe con mayor�a cualificada de los pa�ses, tomar represalias econ�micas contra terceros Estados.En los c�rculos econ�micos chinos, adem�s, preocupa especialmente que Bruselas est� preparando una ofensiva mucho m�s amplia que la centrada hasta ahora en los veh�culos el�ctricos. Zhang Mengting, analista de Caixin, uno de los medios econ�micos m�s influyentes del pa�s, advierte del riesgo de que Europa extienda sus mecanismos defensivos a industrias enteras e incluso limite de manera m�s generalizada el acceso de las compa��as chinas a su mercado.

Pero en Europa es dif�cil eliminar la sensaci�n de que todas estas actuaciones apenas sirven para que la UE intente mitigar el shock 2.0. En ning�n caso para revertirlo. Falta adem�s un aspecto fundamental: la competitividad y el mercado interior. La fragmentaci�n que suponen los 27 pa�ses que forman la UE hace muy, muy dif�cil competir con China o Estados Unidos en este �mbito. La historia de nunca acabar en la Uni�n.Y mientras Bruselas trata de digerir todo esto, a la vuelta de la esquina est� ya el shock 3.0: el de la inteligencia artificial. Y ah� no es que Europa tenga que hacer frente a la irrupci�n de China, sino que est� muy por detr�s del pa�s asi�tico. "Debemos renunciar a la batalla por modelos de IA fundacionales, donde estamos muy atrasados respecto a OpenAI o Anthropic, y apostar por modelos de IA sectoriales especializados en sanidad, administraci�n p�blica y servicios industriales", retoma Arnal.

En el �mbito tecnol�gico puntero, y por tanto tambi�n en aspectos relacionados con la inteligencia artificial, China ha empezado a proteger sus ventajas tecnol�gicas utilizando herramientas similares a las que Occidente emplea desde hace a�os para defenderse de ella. A mediados de este mes propuso controles de exportaci�n para 40 tecnolog�as. Entre los objetivos figuran modelos avanzados de IA, determinadas tecnolog�as biom�dicas y una docena de procesos esenciales para fabricar componentes solares. La lista incluye t�cnicas para producir obleas de silicio y c�lulas fotovoltaicas, una tecnolog�a que promete aumentar considerablemente la eficiencia de los paneles.

El argumento oficial es la seguridad nacional. Pero despu�s de invertir durante d�cadas en desarrollar capacidades propias, China pretende impedir que parte de sus conocimientos m�s valiosos terminen alimentando a futuros competidores extranjeros. El mensaje que reciben sus socios comerciales parece bastante claro: Pek�n quiere seguir vendiendo paneles solares, pero no necesariamente compartir los conocimientos que permiten fabricarlos. Para Espa�a, convertida en una de las grandes potencias europeas de energ�a fotovoltaica, esta distinci�n es importante. Aunque el pa�s ya fabrica m�s del 60% de los componentes de la cadena de valor solar, seg�n el Ministerio para la Transici�n Ecol�gica, contin�a dependiendo de proveedores extranjeros en determinados eslabones industriales. Si Pek�n restringe todav�a m�s la transferencia de los procedimientos necesarios para producir obleas o c�lulas solares, los proyectos espa�oles que necesiten esas tecnolog�as podr�an enfrentar mayores costes, retrasos y dificultades para acceder a maquinaria y conocimientos especializados.La maniobra llega despu�s de que el Gobierno brit�nico rechazara el uso de sus turbinas en proyectos e�licos marinos por motivos de seguridad nacional. Espa�a aparece de nuevo en esta disputa. En mayo, Reuters revel� que Ming Yang estudiaba instalar una f�brica en territorio espa�ol despu�s del rev�s brit�nico. El caso ilustra la nueva estrategia de internacionalizaci�n de las multinacionales chinas. Ahora necesitan producir cerca de sus compradores, contratar personal local y convencer a los reguladores de que sus operaciones no representan una extensi�n de los intereses estrat�gicos de Pek�n.

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