Prepara Trump plan para gobernar si ganan demócratas
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, afirmaron este domingo que están cerca de un acuerdo para poner fin a la guerra comercial entre sus países, después de hablar por teléfono sobre los aranceles que Washington aplicó a productos canadienses y que Ottawa respondió con medidas de represalia.
Trump lo dijo a la prensa antes de un mitin en Iowa, en el centro del país. “Tenemos las líneas generales de un acuerdo muy bueno con Canadá”, declaró. Agregó que “estamos muy cerca de un acuerdo (...) que será el acuerdo será fantástico para nuestros agricultores, fantástico para nuestro país y que también le convendrá a Canadá”, dijo. Mencionó que no habría aranceles sobre las exportaciones agrícolas estadounidenses.
Poco antes, Carney había escrito en la red social X que tuvo “una buena conversación” con Trump “sobre el futuro de los intercambios comerciales entre Canadá y Estados Unidos”. Habló de “discusiones constructivas sobre las grandes líneas de un acuerdo comercial mutuamente beneficioso”, que según su mensaje crearía empleos y abarataría la vida de las familias canadienses, y que respetaría los idiomas, la cultura y la soberanía de Canadá. “Nuestros equipos trabajarán durante las próximas semanas para lograr este resultado”, concluyó.
Las negociaciones se habían roto la noche del viernes 21 de agosto, cuando las delegaciones no lograron cerrar un pacto a último minuto. Carney sostuvo que las exigencias de Washington cruzaban líneas rojas de Canadá, porque amenazaban la soberanía del país, la protección del francés y la industria automotriz.
Trump respondió con aranceles adicionales del 50% a productos canadienses seleccionados, amparados en la Sección 338 de la ley arancelaria de 1930. Reuters estimó el comercio afectado en unos USD 20.000 millones. Ottawa replicó con gravámenes propios, entre ellos del 50% sobre productos estadounidenses de madera y del sector agrícola.
Los aranceles se volvieron un asunto de campaña en los estados fronterizos. En Maine, según un artículo de la gobernadora demócrata Janet Mills en el Toronto Star, algunas zonas reciben hasta el 90% de la sal que los municipios usan en las carreteras desde Canadá. La senadora republicana Susan Collins, que busca la reelección, informó el 8 de septiembre de que esa sal y el cemento habían quedado exentos de los nuevos aranceles. Su rival demócrata, Troy Jackson, responde que la exención no resuelve el resto de los gravámenes.
En Michigan, el candidato republicano al Senado, Mike Rogers, pidió en un anuncio de campaña poner fin a la guerra arancelaria y dijo que Canadá no es un enemigo. Su contrincante demócrata, Abdul El-Sayed, critica los aranceles en cada acto de campaña.
A fines de octubre, según Collins, Trump aceptó retirar los aranceles del 50% a un grupo reducido de productos que usan los agricultores. El ministro canadiense a cargo de la relación comercial con Washington, Dominic LeBlanc, dijo que Ottawa evaluaba el cambio y que seguía dispuesto a trabajar de buena fe.
El miércoles 28 de octubre, Carney había dicho que sus negociadores no estaban todavía en condiciones de cerrar un acuerdo, a seis días de los comicios. Días antes había descrito una leve intensificación de las conversaciones y atribuido cualquier avance a que Washington se acercaba a la posición de Canadá. Ambas partes han discutido un posible alivio de los aranceles estadounidenses al acero y a los automóviles canadienses, sin que se hayan anunciado detalles.
Canadá busca además otros mercados. El viernes lanzó con la Unión Europea una alianza económica y de seguridad, y Carney se propone duplicar en diez años las exportaciones canadienses que no van a Estados Unidos.
Los estadounidenses votan el martes 3 de noviembre en las elecciones legislativas de mitad de mandato.
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El equipo de Donald Trump alista Decretos Presidenciales en aranceles, inmigración y gasto para gobernar por vía unilateral a partir de 2027 si pierde las mayorías en el Senado y la Cámara
San Pedro Sula, Honduras. Una supuesta amenaza de atentado con explosivos contra puentes e instalaciones portuarias encendió las alarmas en Puerto Cortés, el principal puerto de Honduras, entre el viernes 30 y el sábado 31 de octubre. La advertencia llegó desde el FBI, movilizó a las autoridades hondureñas y provocó que la Embajada de Estados Unidos recomendara a sus ciudadanos evitar la ciudad. Sin embargo, las investigaciones terminaron descartando la existencia de una amenaza real e inmediata contra la infraestructura portuaria. La preocupación aumentó cuando la representación diplomática estadounidense emitió una alerta de seguridad para el fin de semana, recomendando evitar los desplazamientos hacia Puerto Cortés desde las 6:00 de la tarde del viernes hasta la misma hora del domingo 1 de noviembre. El aviso mencionaba posibles ataques contra puentes, vías de acceso e instalaciones portuarias, especialmente durante las primeras horas del sábado. La advertencia internacional dio mayor dimensión a un caso que ya estaba bajo investigación de los organismos de seguridad hondureños. Detrás de la alerta había un joven hondureño de 21 años, originario y residente de Puerto Cortés, quien presuntamente utilizó una plataforma de inteligencia artificial para escribir mensajes en los que manifestaba su intención de colocar explosivos en uno de los puentes de acceso al puerto. Según explicó Gerzon Velásquez, secretario de Seguridad, la información fue trasladada por funcionarios del FBI destacados en Tegucigalpa, luego de identificar comunicaciones que señalaban el 31 de octubre de 2026 como la fecha de un posible atentado. La información activó una investigación conjunta de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), su oficina de Interpol y el Ministerio Público. Los equipos especializados realizaron labores de vigilancia, seguimiento y análisis informático hasta identificar al sospechoso. El jueves 29 de octubre allanaron su residencia, ubicada en el barrio La Roma de Puerto Cortés, donde examinaron computadoras, teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos para establecer si existían preparativos concretos para ejecutar el supuesto ataque. Pero los resultados de las primeras diligencias cambiaron el panorama. Velásquez explicó que los investigadores no encontraron elementos que demostraran que el joven tuviera conocimientos técnicos, experiencia, recursos económicos o capacidad logística para fabricar y colocar un artefacto explosivo de esa naturaleza. Tampoco se obtuvieron, según lo informado por Seguridad, indicios suficientes de un plan operativo que permitiera establecer la existencia de un atentado en preparación. Ante la falta de pruebas, el Ministerio Público y los investigadores determinaron que no había elementos suficientes para proceder con su detención. El joven fue requerido e investigado, pero no quedó arrestado. Las autoridades aclararon que esta conclusión no significa el cierre del expediente, pues continúan examinando la información recopilada para determinar el origen y la verdadera intención de los mensajes que provocaron la alerta internacional. El secretario de Seguridad sostuvo que las autoridades comunicaron los resultados de las investigaciones a la Embajada de Estados Unidos, pero explicó que la representación diplomática mantiene protocolos propios para advertir a sus ciudadanos sobre riesgos potenciales. Por ahora, la conclusión oficial es que no se encontraron elementos que acreditaran una amenaza real e inmediata contra Puerto Cortés. La Policía mantuvo medidas de vigilancia y seguimiento, mientras la investigación continúa abierta. El episodio dejó en evidencia la importancia de verificar cualquier advertencia contra infraestructura estratégica, pero también de distinguir entre una amenaza expresada y la capacidad real de ejecutarla, especialmente cuando una alerta internacional puede provocar inquietud mucho antes de que se conozcan todos los resultados de una investigación.