La defensa del yen y la ofensa estadounidense al euro destapan la debilidad del d�lar
Durante el �ltimo a�o y medio, la administraci�n estadounidense ha criticado, amenazado, provocado, ofendido y, en ocasiones, humillado a sus socios europeos. Lo ha hecho con el mayor muro proteccionista en un siglo y aranceles punitivos una y otra vez, con todo tipo de argumentos y excusas peregrinas. Lo ha hecho en el marco de la OTAN, jugando una y otra vez con anexionarse por la fuerza Groenlandia, con no defender a los miembros o empezando a retirar tropas y estudiando qu� bases cierra. Lo ha hecho en su Estrategia de Seguridad Nacional, diciendo que el Viejo Continente es m�s un problema civilizatorio que un aliado. Lo ha hecho con sus cr�ticas y ataques a las leyes digitales y tributarias comunitarias y con acusaciones tan graves como afirmar que en Europa no existe libertad de prensa. El desaf�o ha sido pol�tico, geopol�tico, arancelario y comercial. Pero ahora ha dado un salto adicional abarcando una nueva dimensi�n: la monetaria.
El pasado 31 de julio, durante una reuni�n del gabinete de Donald Trump en Camp David, un fot�grafo de Reuters sac� una imagen del bloc de notas que ten�a delante el secretario del Tesoro, Scott Bessent. En la �nica anotaci�n se pod�a leer claramente una sola tarea: "Pendiente: comprar yenes japoneses, 5-10.000 millones [de d�lares]". La fotograf�a, claramente buscada, apareci� justo cuando la agencia ya hab�a informado de que el Tesoro estadounidense estaba preparando una nueva intervenci�n para apoyar al yen. Pocos d�as despu�s, ambos pa�ses la confirmaron, precisamente dentro del rango que se estaba considerando.
No es la primera vez ni ser� probablemente la �ltima, pero s� la m�s importante operaci�n conjunta en 15 a�os. El Tesoro de Estados Unidos intervino para frenar la depreciaci�n de la divisa asi�tica, pero lo hizo de una manera poco habitual: en lugar de vender d�lares para comprar yenes, o de permitir que Tokio lo hiciera, Estados Unidos vendi� euros y utiliz� esos recursos para adquirir moneda japonesa. De esa forma, Washington pod�a apoyar a su aliado sin poner directamente presi�n vendedora sobre su moneda. Pero al mismo tiempo indicaba que Washington tiene mucho miedo a que los bancos centrales del resto del planeta se deshagan de sus d�lares en momentos de estr�s porque a�adir�an una presi�n adicional al tensionado mercado de bonos, muy sensible en los �ltimos meses a lo que ocurre en el Capitolio, pero tambi�n en el Estrecho de Ormuz.
La ejecuci�n cont� con la infraestructura de la Reserva Federal de Nueva York, que actu� como agente operativo del Tesoro. Sin embargo, como desvel� Financial Times, las autoridades estadounidenses lo hicieron sin informar antes al Banco Central Europeo, que se enter� de la venta de euros en el mercado. En otro momento de la historia la decisi�n habr�a sido poco elegante, pol�mica, pero quiz�s puntual o anecd�tica. Pero considerando los precedentes, es dif�cil verlo as�.
Estados Unidos ha dado en 18 meses una sacudida in�dita al sistema internacional surgido en Bretton Woods bajo la premisa de que la globalizaci�n y el sistema financiero son perniciosos para EEUU, un disparate desde casi todos los puntos de vista imaginables. Y esta nueva acci�n acerca la posibilidad de un cambio adicional en la arquitectura de la coordinaci�n monetaria internacional, otro de los grandes pilares desde los a�os 70.
Durante d�cadas, en grandes crisis cambiarias hemos visto operaciones coordinadas entre los grandes bancos centrales y los miembros del G7. El ejemplo cl�sico es la intervenci�n coordinada de 1998 para estabilizar el yen y las monedas asi�ticas muy ligadas, pero tambi�n se puede retrotraer la memoria a los Acuerdos del Plaza de 1985, cuando Estados Unidos forz�, pero al menos de forma coordinada, a todos sus aliados a ayudar para devaluar el d�lar frente al yen, el marco, la libra o el franco.
Esta administraci�n ha dejado claro desde el principio que no cree necesario pedir permiso, ni perd�n. El a�o pasado se habl� mucho en todo el mundo del plan de "desintoxicaci�n" de Stephen Miran, responsable del Consejo Econ�mico de la Casa Blanca que ha estado recientemente unos meses precisamente en la Reserva Federal. Tras la victoria electoral de 2024 public� un largo ensayo de 40 p�ginas titulado Gu�a del usuario para la reestructuraci�n del sistema de comercio global analizando los pasos para debilitar el valor del d�lar mientras refuerza su poder global, algo que requerir�a "una planificaci�n cuidadosa, una ejecuci�n precisa y atenci�n a las medidas para minimizar las consecuencias adversas", dec�a entonces.
A diferencia de lo que hizo Ronald Reagan, Trump ha optado por hacerlo sin coordinaci�n, sin pactos, sino casi por la fuerza. Amenazando con represalias o aranceles a quienes se opongan a cualquier paso. Ya sean los BRICS, que dan vueltas a la idea de prescindir del d�lar como divisa mundial de referencia, o los europeos. La filosof�a trumpista que subyace siempre ha estado muy clara. Para �l la UE naci� s�lo para "joder a Estados Unidos", as� que toda medida defensiva est� justificada.
"La intervenci�n de la semana pasada contiene informaci�n preocupante sobre el d�lar. El mensaje es que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y su equipo tem�an que la venta de valores en d�lares para apuntalar el yen ejerciera una presi�n adicional sobre el segmento largo del mercado de bonos del Tesoro estadounidense. Este segmento ya se encontraba bajo presi�n tras la mal recibida rueda de prensa del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, la semana pasada. La venta de euros reflej�, en parte, los fondos de los que dispon�a Estados Unidos para desinvertir en su fondo de estabilizaci�n monetaria. Pero tambi�n es una forma de evitar que el mercado absorbiera bonos del Tesoro adicionales vendidos para reducir la exposici�n al d�lar, lo que habr�a agravado una situaci�n ya delicada", ha escrito en un art�culo muy comentado el economista de Berkeley Barry Eichengreen, uno de los grandes expertos mundiales en la cuesti�n.
Lo que est� quedando claro en el mercado es que Jap�n tiene un problema, pero EEUU uno m�s grande a�n y el estatus del d�lar como moneda de reserva ya no es el que era. "Los bancos centrales est�n acostumbrados a mantener reservas de divisas en d�lares debido a la liquidez de los mercados de bonos del Tesoro estadounidense. Los bancos centrales poseen bonos del Tesoro estadounidense porque pueden comprarse y venderse libremente y utilizarse en intervenciones. Pero ya no, al menos no en cantidades ilimitadas", sigue Eichengreen.
Una moneda se convierte en reserva global si est� respaldada. El d�lar ha tenido detr�s a la �nica superpotencia del planeta, pero el estatus s�lo est� garantizado mientras el resto de jugadores se sienten seguros. Hasta ahora no ha habido alternativas porque Europa sigue distra�da en peleas internas (fiscales, monetarias y migratorias) y no sabe aprovechar sus oportunidades. Y porque China todav�a no est� lista. Pero las dudas son cada vez m�s evidentes. "Si las reservas de bonos estadounidenses no pueden venderse en una crisis sin empeorar dicha crisis al amenazar con una espiral de deuda, entonces los bonos ya no son aptos para el prop�sito como reservas de divisas. En contraste, a principios de este a�o, las reservas de oro se vendieron f�cilmente y r�pidamente y desescalaron la crisis", ha apuntado Luke Gromen, analista macroecon�mico, inversor, y fundador de FFTT.
El Tesoro estadounidense por eso mismo presion� para quitar los l�mites a mecanismos como el FIMA Repo Facility, que permite que Jap�n pueda obtener d�lares utilizando sus bonos como garant�a, en lugar de tener que venderlos masivamente. Tokio tiene m�s de un bill�n de d�lares en deuda estadounidense y una liquidaci�n inevitablemente disparar�a las rentabilidades estadounidenses. El mecanismo no es igual que la relajaci�n cuantitativa de los bancos centrales, pero tiene efectos similares, al menos sobre los balances. Algo intuitivamente problem�tico si la Fed acaba teniendo que subir tipos de inter�s para controlar la inflaci�n.
La deuda estadounidense es enorme y creciente, como su d�ficit. Un problema estructural que s�lo es posible por el papel mundial del d�lar. La Bolsa va como un tiro, pero los mercados de deuda y sus vigilantes siguen delicados. Fueron en abril del a�o pasado los �nicos que lograron frenar o suavizar la guerra arancelaria mundial de Trump. Y son los que tienen ahora la �ltima palabra. Cuando el bono est� por debajo del 4% Bessent respira y presume. Pero los costes de endeudamiento rondan ya el 4,6 %, y los tipos de inter�s a 30 a�os superan el 5 % por primera vez desde la gran crisis financiera. En parte por las dudas sobre el nuevo liderazgo en la Reserva Federal y el margen para subir tipos. En parte por Ir�n. En parte porque el problema de fondo no se puede postponer indefinidamente.