Señala que, si bien existen bases para el crecimiento, la incertidumbre 2027, restricciones cambiarias y falta de obra pública condicionan actividad.
Loser alerta por dudas políticas, atraso cambiario y hay margen para reactivar subiendo el gasto Loser alerta por dudas políticas, atraso cambiario y hay margen para reactivar subiendo el gasto
A pesar de la desaceleración de la inflación y la solidez de las cuentas públicas, la economía argentina muestra una recuperación heterogénea y un nivel de actividad general que aún no logra consolidarse en todos los rubros productivos.
En una radiografía sobre la coyuntura nacional, Claudio Loser, economista y exdirector del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), analizó en diálogo con EL LIBERAL, los factores que condicionan la reactivación, el rol de la política monetaria y los ajustes indispensables que requiere el esquema económico actual para dinamizar la producción local.
Para el economista, el país cuenta con las condiciones macroeconómicas de base para retomar la senda expansiva, pero el comportamiento de los agentes económicos sigue condicionado por variables extra económicas y remanentes de regulación.
"A mi juicio están dados los elementos para crecer. Sin embargo hay un problema de expectativas políticas que afectan los resultados. Hay miedo en los sectores productivos de los resultados eleccionarios de 2027, y por ello, los inversores se retraen", señaló Loser.
Asimismo, advirtió sobre la persistencia de ciertas trabas en el mercado de cambios: "Además, aunque se ha liberalizado mucho, todavía existen controles cambiarios en la parte de Transferencia de utilidades, que asustan a las empresas que están en el país, y van en contra del grito 'Viva la Libertad...'".
Desajustes sectoriales, obra pública y el freno en la actividad
El panorama productivo actual refleja una marcada brecha entre los sectores vinculados al comercio exterior y aquellos orientados al mercado interno.
Mientras que los recursos naturales muestran un dinamismo sin precedentes (hidrocarburos, minas y canteras), los indicadores generales de la economía real ligados al consumo interno (comercio, construcción, industria), aún evidencian una marcha en un terreno rezagado.
"La caída reciente en actividad económica (EMAE) refuerza esto, aunque es impresionante cómo ha ganado terreno la minería y el petróleo y gas. Ello ha llevado a fortalecer la balanza de pagos, aunque los argentinos siguen comprando dólares, por miedos históricos", puntualizó.
En ese sentido, Loser enfatizó que el superávit fiscal, si bien constituye un pilar indispensable y un "ejemplo para el mundo", debe complementarse con una gestión estratégica en infraestructura pública para reactivar a los sectores más postergados de la cadena valor.
"Hay ciertas áreas que tendrían que moverse, ya sea directamente o por concesiones o licitaciones con financiamiento especial, específicamente en infraestructura, y algún apoyo a los sectores más débiles, el gobierno tiene un margen para aumentar el gasto, en vista de la actividad débil no tiene un efecto fiscal muy fuerte", argumentó.
Respecto a las discusiones sobre un posible atraso cambiario y su impacto sobre el tejido industrial y comercial no exportador, Loser planteó la necesidad de aplicar correcciones al ritmo de devaluación y una mayor acumulación de reservas por parte del Banco Central.
"Aunque existen muchas opiniones divergentes, creo que tendrían que dejar devaluar algo más rápidamente al peso, y además comprar dólares para reservas. Eso apuntalaría la actividad interna, no vinculada a exportaciones y algunas industrias que no pueden competir por el tipo de cambio. Eso no quiere decir proteger a mansalva —el gran lastre económico argentino—. Eso implica ajustar el programa algo, aun manteniendo los principios generales", sostuvo.