La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puso en vigor este miércoles un arancel del 25% sobre una serie de productos provenientes de Brasil y avanza en una nueva ofensiva comercial que podría extenderse a cerca de 60 países durante los próximos días.
La entrada en vigencia del gravamen contra Brasil marca el primer paso de una estrategia más amplia con la que Washington busca reemplazar el arancel temporal del 10% aplicado a la mayoría de las importaciones, cuya vigencia expira esta semana, por un sistema de tarifas diferenciadas según el cumplimiento de estándares relacionados con el trabajo forzoso.
El representante comercial de Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer, confirmó que la administración espera anunciar nuevas medidas “pronto”, tras concluir investigaciones sobre las políticas laborales y comerciales de sus principales socios.
De concretarse la propuesta, todos los países incluidos en las investigaciones enfrentarán nuevos aranceles, aunque con diferentes niveles.
Las economías que, según Washington, han adoptado medidas contra el trabajo forzoso, pero cuya aplicación considera insuficiente —como Canadá, la Unión Europea, México, Ecuador, Indonesia, Pakistán y el Reino Unido— pagarían un arancel del 10%.
En cambio, más de 40 países que, a criterio de Estados Unidos, no cuentan con prohibiciones efectivas sobre bienes producidos mediante trabajo forzoso enfrentarían un gravamen del 12,5%. Entre ellos figuran China, India y Japón.
Brasil es el primer país en enfrentar esta nueva escalada comercial. El arancel del 25% responde a una investigación estadounidense que concluyó que el país sudamericano incurre en prácticas comerciales consideradas desleales.
Aunque algunos productos estratégicos —como la carne de res, el café y componentes aeronáuticos— quedaron excluidos del impuesto, la medida afecta una parte importante del intercambio bilateral.
La Cámara Americana de Comercio para Brasil estima que las exportaciones impactadas superan los $11.000 millones.
El vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, indicó que el Gobierno buscará resolver el conflicto mediante negociaciones y descartó, por ahora, responder con represalias comerciales.
Analistas consideran que la decisión también tiene un componente político, al producirse en medio de crecientes diferencias entre Washington y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y a pocos meses de las elecciones presidenciales brasileñas.
La ofensiva comercial de la Casa Blanca no se limita a Brasil.
Esta semana Trump también anunció aranceles del 100% para medicamentos genéricos importados, que comenzarán a aplicarse en 2028 y aumentarán al 200% un año después.
Además, Canadá recibió un recargo adicional del 50% sobre diversos productos, el cual entrará en vigor dentro de un mes como respuesta a las medidas de represalia adoptadas por Ottawa tras los primeros aranceles estadounidenses de 2025.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, aseguró que su gobierno analiza todas las opciones disponibles mientras mantiene abiertas las negociaciones con Washington.