La industria europea se enfrenta a un gran desafío: la falta de un suministro seguro de minerales esenciales para la transición ecológica y digital. Actualmente, Europa depende en exceso de estas importaciones, lo que genera una enorme vulnerabilidad geopolítica y un riesgo real para su economía. Para hacer frente a esta situación y buscar la autosuficiencia, la Junta de Andalucía, junto al Instituto Geológico y Minero de España, impulsó el proyecto POMINAL. El fruto de este esfuerzo es el primer Mapa de Minerales Críticos de Andalucía, publicado hace unos días, una herramienta científica pionera que convierte a esta comunidad en la primera de España en radiografiar con precisión su potencial minero estratégico.
Esta ambiciosa cartografía ha localizado 365 puntos con presencia de 14 minerales clave para el futuro económico. De todos ellos, los más abundantes son la fluorita (con 117 localizaciones) y la barita (con 106), repartidas de forma muy amplia por la región. No obstante, esta riqueza subterránea se concentra principalmente en tres provincias: Córdoba lidera el territorio con 136 puntos detectados, seguida de Granada, con 72, y Almería, con 61. En el extremo opuesto, Cádiz destaca por ser la única zona donde no se ha encontrado ninguno de estos materiales.
Más allá de los grandes números, la importancia de esta investigación radica en el descubrimiento de auténticos tesoros geológicos de relevancia internacional. Es el caso de Granada, que acoge los yacimientos de Montevives y Escúzar, posicionándose como uno de los poquísimos productores de estroncio de toda la Unión Europea. De igual manera, el norte de Córdoba cuenta con zonas singulares a nivel mundial en las que el bismuto es la veta principal del yacimiento, mientras que, en Cuevas del Almanzora, en Almería, se ha registrado la presencia de litio en las aguas de un acuífero geotermal. Son características extraordinarias que demuestran el valor único del subsuelo andaluz.
Este mapa se convierte en una hoja de ruta estratégica para planificar futuras exploraciones y atraer inversiones tanto públicas como privadas. Andalucía tiene la capacidad y el potencial mineralógico necesario para ser un actor clave en el abastecimiento y la soberanía tecnológica de España y Europa.
La investigación también avanza, pues se está trabajando en una actualización para incluir el níquel, el arsénico y, de forma muy especial, el cobre, un mineral del que la comunidad andaluza posee importantes yacimientos y que ya ha sido catalogado formalmente por las autoridades europeas como una materia prima verdaderamente crítica.
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