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China dio un nuevo paso en la pugna estratégica con Estados Unidos al imponer restricciones contra dos de las principales empresas estadounidenses llamadas a reconstruir la producción doméstica de imanes de tierras raras, una movida que amenaza con reactivar tensiones comerciales con la administración del presidente Donald Trump y que vuelve a poner en evidencia la enorme dependencia occidental de los minerales críticos controlados por Beijing.
Según un reportaje publicado por The New York Times, el Ministerio de Comercio de China prohibió a empresas chinas exportar ciertos metales de tierras raras a MP Materials y USA Rare Earth, dos compañías que ocupan un lugar central en la estrategia del gobierno de Trump para reducir la dependencia de Estados Unidos de las importaciones chinas de materiales esenciales para la manufactura de imanes avanzados.
La decisión de Beijing apunta directamente a un programa respaldado por el gobierno federal estadounidense para revivir una industria que, en gran medida, colapsó hace unos 25 años en territorio estadounidense. La ofensiva se produce en un momento especialmente delicado, cuando Washington intenta reconstruir capacidad industrial en sectores considerados estratégicos para la economía, la industria automotriz, la tecnología y la defensa.
Las tierras raras son un grupo de minerales esenciales para la fabricación de una larga lista de productos, desde automóviles y motores eléctricos hasta drones militares, chips de inteligencia artificial, láseres, sistemas de dirección, frenos y componentes de alto rendimiento térmico.
El problema para Estados Unidos y sus aliados es que China domina casi por completo el mercado global de estos materiales.
De acuerdo con el reportaje del Times, el mundo depende de China para cerca del 90% del suministro de las llamadas tierras raras ligeras, utilizadas en refinación de petróleo, pulido de vidrio y producción de imanes. Pero la concentración es todavía más extrema en el caso de las tierras raras pesadas: Beijing refina más del 98% del suministro mundial, lo que le da un poder extraordinario sobre cadenas de suministro industriales y militares a escala global.
Es precisamente esa posición dominante la que China ha convertido en un arma de presión comercial y geopolítica.
La nueva decisión china se suma a una estrategia más amplia de controles a la exportación de tierras raras que Beijing viene aplicando desde abril de 2025, cuando impuso restricciones severas a siete elementos de tierras raras —la mayoría pesadas— y a imanes fabricados con ellas, bajo la clasificación de bienes de “doble uso”, es decir, con aplicaciones tanto civiles como militares.
Esa política ya había provocado interrupciones en la producción de automóviles, robots, equipos militares y otros bienes en distintas partes del mundo.
Ahora, la medida anunciada por China afecta a 10 empresas estadounidenses en total, incluyendo firmas con vínculos directos con el aparato militar estadounidense. Entre ellas figuran precisamente MP Materials y USA Rare Earth, las dos mayores compañías estadounidenses del sector.
El golpe es particularmente significativo porque ambas empresas han recibido cientos de millones de dólares del gobierno de Estados Unidos, incluido el Departamento de Defensa, como parte de un esfuerzo por reconstruir la manufactura nacional de imanes de tierras raras.
MP Materials controla la principal mina de tierras raras de Estados Unidos, ubicada en Mountain Pass, California, además de una gran refinería donde se extraen cuatro elementos de tierras raras ligeras del mineral. La empresa también construye fábricas de imanes en Texas, con la intención inicial de abastecer a General Motors, y mantiene acuerdos para proveer imanes a contratistas militares.
Por su parte, USA Rare Earth ha restaurado equipos de manufactura de imanes en Stillwater, Oklahoma, y ha impulsado adquisiciones para intentar levantar una cadena de suministro doméstica.
Uno de sus movimientos más importantes fue anunciado en abril, cuando reveló un acuerdo pendiente para tomar control de Serra Verde, una empresa brasileña que ha comenzado a producir pequeñas cantidades de disprosio, una tierra rara pesada utilizada para fabricar imanes resistentes al calor.